Opinión

  • | 2015/06/24 19:00

    La Movilidad en Bogotá

    La ciudad está desperdiciando sus recursos humanos por la falta de movilidad.

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No hay ninguna duda: los problemas de movilidad serán cruciales en el debate electoral para escoger el próximo alcalde de la ciudad. Para 68% de los bogotanos, los tiempos de transporte aumentaron el año pasado, según las últimas encuestas de Bogotá Cómo Vamos. Es la única de las grandes ciudades del país donde el tiempo de transporte ha aumentado para la gran mayoría de los ciudadanos. Mientras que en Medellín 86% de los habitantes dicen estar satisfechos con los medios de transporte disponibles, en Bogotá apenas 49% están satisfechos, el peor nivel entre las 10 ciudades más grandes. De igual forma, apenas uno de cada cinco bogotanos se siente conforme con el funcionamiento del tráfico.

La situación es dramática para mucha, mucha gente. Como veremos, ya era bastante dramática cuando se hizo la encuesta de movilidad de 2011, la última publicada por la ciudad de Bogotá. El 11 de junio pasado se terminaron de recoger los datos de la encuesta de movilidad de 2015, pero estratégicamente la Alcaldía ha dicho que “se estima tener datos preliminares hacia la primera semana de octubre de 2015 y resultados finales durante la cuarta semana de noviembre de este mismo año”. Es decir, que dependiendo de si los resultados le convienen o no, el Alcalde Petro podrá usarlos como su último as bajo la manga para empujar su candidato favorito antes del día de elección, que será el 25 de octubre.

Pues bien, atengámonos a los datos de hace cuatro años. Solamente para ir a sus lugares de trabajo, los bogotanos tenían que gastar en promedio 54 minutos diarios. Los habitantes de las localidades peor ubicadas, como Usme o Bosa, tenían que dedicar en promedio 88 minutos y 76 minutos diarios, respectivamente, para poder llegar a trabajar. Incluso desde un sitio tan central como La Candelaria, el tiempo de movilización promedio al trabajo era ya de 37 minutos. Y no hemos hablado del tiempo de regreso del trabajo a la casa, que es otro tanto.

Por otro lado, estos son apenas tiempos promedios: 12% de los bogotanos gastaba ya en 2011 más de una hora y media cada día para llegar al trabajo, y 30% de los bogotanos trabajadores más de una hora. A nadie puede extrañarle si esos porcentajes han aumentado apreciablemente en los últimos cuatro años.

Es factible que actualmente los bogotanos estén gastando en promedio dos horas y media para ir y regresar al trabajo diariamente, y que quizás uno de cada cuatro de ellos esté gastando más de tres horas diarias para poder trabajar.

Si los tiempos de transporte promedio se redujeran a la mitad, el PIB de la ciudad podría aumentar 20% o más. En unos pocos años ello cubriría las inversiones necesarias para lograrlo.

El PIB de la ciudad aumentaría por cuatro razones. En primer lugar, las jornadas laborales efectivas aumentarían, posiblemente entre 10% y 15%. En segundo lugar, se elevaría la productividad durante toda la jornada. En tercer lugar, las empresas podrían encontrar personal más adecuado a sus necesidades, porque los trabajadores podrían emplearse más lejos de sus viviendas. Por la misma razón, más trabajadores podrían engancharse en el sector formal.

Y en cuarto lugar, habría más gente dispuesta a trabajar, especialmente mujeres con poca educación. La falta de movilidad desalienta a las mujeres pobres a trabajar porque les implica costos muy altos y les impide compaginar el trabajo con las responsabilidades del hogar. Esa es la conclusión a la que llega un trabajo a punto de publicarse de Ana María Díaz, de la Universidad Javeriana, de quien además provienen todos los cálculos de tiempos mencionados en este artículo.

Bogotá podría ser una ciudad más próspera, con más empresas, con menos informalidad y con mayor equidad de género si le prestara la debida atención a los problemas de movilidad. El debate entre los candidatos a la alcaldía a Bogotá no puede escapar este tema.
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