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Fanny Kertzman.

| 10/24/2012 6:00:00 PM

Del Caguán a Oslo

Qué mal sabor en la boca nos deja la diatriba de alias Iván Márquez quien, junto con sus secuaces, vomitará fuego a través de los medios por el tiempo que dure la negociación que, de tomar el rumbo que le quiere imprimir alias Márquez, se caguanizará.

por Fanny Kertzman

Nada más odioso que la actitud de alias “Jesús Santrich”, al lado de alias “Iván Márquez” durante la instalación de los diálogos de paz la semana pasada en Noruega. Medio recostado, con unas gafas oscuras de diseñador, bufanda al cuello y una sonrisita burlona, parecía más bien un actor francés en el Festival de Cannes. Y es que para eso están ahí los bandidos: para la pantalla.

La paz no es express dicen ellos. Ocho meses como quiere el presidente Santos no dan tiempo suficiente para toda la pantalla y atención, nacional e internacional, que las Farc quieren acaparar. Para ellos las negociaciones no son un medio sino un fin, es dar lora, hacerse propaganda, reconstruir el resquebrajado apoyo internacional del que gozaban antes de 9/11. Quieren sacar a la luz a Tanja, para mostrarle a Europa que no son tan malos como los pintan. Lástima que no la pudieron exhibir en Noruega, porque tenía orden de captura de Estados Unidos. Queda reservada para la Habana.

Parece que unos fueron los bandidos que negociaron con el Gobierno la primera fase de la negociación, donde se incluyeron los únicos cinco temas de la agenda, y otros los que llegaron a Oslo a refundar la patria. El primer tema de la agenda, tierras, hablará de la democratización del acceso a la tierra, bandera de la administración Santos, donde se están haciendo avances importantes en la restitución. Pero la guerrilla dice que los campesinos van a quedar más pobres y al final van a tener que vender sus tierras a la conspiración capitalista. Se olvidan que 34% de las tierras despojadas ha sido por ellos. Hoy en día el mayor obstáculo para acceder a esas tierras son las minas quiebrapatas que sembraron a su paso. Eso no lo mencionan. Pero sí introducen el tema de la seguridad alimentaria como excusa para irse lanza en ristre contra los tratados de libre comercio.

En el segundo punto, participación política, ya el gobierno Santos allanó el camino con la ley de justicia y paz. Pero no. Márquez quiere discutir todo el modelo económico y político y echarse su diatriba contra el neoliberalismo. Quiere que ahí entren todos los temas del Caguán. Quieren refundar el país. Ya le respondió Humberto de la Calle que eso se gana por vía de las elecciones, una vez estén haciendo política en la vida civil.

En el tercer punto, fin del conflicto, hablarán de dejación de armas, mas no de entrega de las mismas. Además dicen que la paz no es el fin del conflicto, puesto que la paz es la finalización de la confrontación, pero los factores objetivos que han generado el conflicto continúan inamovibles, de manera que siempre habrá excusa para volver a empuñar las armas que nunca entregaron.

El cuarto punto es estupefacientes. Las Farc niegan tener nada que ver con el delito, cuando es reconocido que son el cartel más grande del país con dominio de 60% de la producción y tránsito. Alias Iván Márquez, en su discurso de la semana pasada no se refirió al tema. ¿Para qué? si ni ellos mismos creen lo que se diga ahí.

Y el quinto punto se llama víctimas, que nos llenó al principio de regocijo a los colombianos. Al fin habría un reconocimiento y restitución a las miles de víctimas de la guerrilla. Pero no. Para las Farc las víctimas son ellos.

Sigue alias Márquez con su cinismo al hablar de los nuevos llaneros e incluye a conocidos hombres de negocios, en lo que más parece una lista de secuestrables. El ser parte de esa lista es razón suficiente para irse del país. Además son ignorantes, hablan de Julio Mario Santo Domingo Jr., que falleció antes que su padre.

Mientras tanto, a lo largo y ancho del país toda clase de lagartos establecen “mesas de trabajo” tratando de montarse al bus de la paz. Opacas glorias del pasado, como Ernesto Samper, tratan de pegarse planteando un referéndum al finalizar los acuerdos o proponiendo “humanizar el conflicto”, dejando a los niños por fuera del mismo o respetando el DIH, etapas y conceptos ya sobrepasados por la historia.

Qué mal sabor en la boca nos deja la diatriba de alias Iván Márquez quien, junto con sus secuaces, vomitará fuego a través de los medios de comunicación por el tiempo que dure la negociación que, de tomar el rumbo que le quiere imprimir alias Márquez, se caguanizará. Ojalá Juan Manuel Santos no se deje meter gato por liebre. Nuestro Presidente, de ingenuo, no tiene nada.


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