Opinión

  • | 2016/08/18 00:00

    ¿Cuál es su estrategia frente a la nueva China?

    El mercado más dinámico y promisorio del mundo no está en el radar de los colombianos.

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China ha dejado de ser la economía que los empresarios colombianos tienen en mente. En primer lugar, ya no es una gran factoría de manufacturas baratas. Su canasta exportadora es una de las más sofisticadas del mundo, a la par con Francia o Dinamarca. Está convirtiéndose rápidamente en una economía de servicios. Más de la mitad del PIB y la mayor parte del empleo se generan actualmente en sectores de servicios financieros, informática, diseño y mantenimiento, investigación, entretenimiento y muchos otros.

Segundo, ya no es el devorador insaciable de materias primas de las dos últimas décadas. La demanda de materiales básicos, como acero, cemento y carbón, ya pasó su pico y se proyecta en descenso indefinido hacia el futuro. Las importaciones más dinámicas actualmente son las de servicios, especialmente turismo. Este año están saliendo unos 130 millones de chinos a explorar el mundo; su gasto en el extranjero será cuatro veces el valor de todas las importaciones de minerales.

Y tercero, China ya no es un receptor, sino un emisor de inversión extranjera neta. Por primera vez, las inversiones de sus empresas en el resto del mundo superaron en el primer trimestre de 2016 las entradas de inversión extranjera directa. Después de Estados Unidos y Japón, China es la tercera fuente más importante del mundo en recursos de inversión directa.

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¿Qué están haciendo el gobierno colombiano, los gremios empresariales y las grandes compañías colombianas para aprovechar las oportunidades que ofrece esta nueva China? Las cifras sugieren que muy poco.

Aunque Colombia exportó a la China en 2014 aproximadamente US$5.800 millones de dólares, 97% de esta suma fueron petróleo y minerales. China prácticamente no existe como destino del resto de nuestra canasta exportadora. Ni siquiera en café, nuestro producto emblema. Colombia tiene apenas 4% del mercado chino de café importado. Más grave aún: las exportaciones de café de la China están desplazando el café colombiano en algunos de nuestros mercados más tradicionales. Piense en esta cifra: China exporta 10 veces más café a Alemania del que Colombia exporta a la China.

Colombia tampoco está aprovechando el turismo chino. En las cifras de ProColombia, China no alcanza a aparecer dentro de los 20 países con más turismo hacia Colombia. Lo que quiere decir que llegan a Colombia más turistas de países diminutos como Suiza. No hay cifras de exportaciones de otros servicios por país de destino, pero una cosa es segura: China tampoco aparecería entre los primeros destinos.

Por último, Colombia no está haciendo nada para recibir inversión extranjera de China. Las cifras son lamentables: de casi US$12.000 millones de ingresos de inversión extranjera directa en 2015, China representó apenas 0,04% (ridículos US$4,2 millones).

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En síntesis, el mercado más dinámico y promisorio del mundo no está en el radar de los colombianos. Figura sólo en el radar de algunos pocos visionarios, como Santiago Millán, de Wellington Management, el colombiano que más sabe sobre la economía china, quien me mostró que hay una nueva China que estamos ignorando. O como el Gimnasio Vermont de Bogotá, donde los estudiantes aprenden mandarín y se familiarizan con la cultura china. Pero estos pioneros no bastan. ¿Tendremos que esperar una generación para descubrir el nuevo mundo chino? Para entonces ya habremos perdido demasiadas oportunidades.

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