Opinión

  • | 2015/05/27 22:00

    Y siguen en Katamarán

    If you are going through hell, keep going. Churchill.

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Obvio que las Farc no iban a suspender las negociaciones de La Habana. Como pasó en el Caguán, han recuperado protagonismo a nivel internacional, se están rearmando como lo ha denunciado el Ejército, siguen sembrando minas, extorsionando, reclutando niños y, obvio, rompiendo la “tregua” en 21 acciones ofensivas, tal como lo ha denunciado el Cerac.

El Conversatorio de La Habana, que no Negociación, va a seguir hasta que la cuerda no dé más. Como siempre, para las Farc las negociaciones son un fin en sí mismo en busca de protagonismo y amedrantamiento. Las Conversaciones no son un medio para lograr la paz.

Basta leer una entrevista a Milton de Jesús Toncel, alias Joaquín Gómez, en el semanario Voz, realizada por su Director, Carlos Lozano.

Según Milton de Jesús, “Faltan por tratar las 28 salvedades, que son puntos bastante espinosos... pero... [se aceptó]... dejarlos a un lado... para luego regresar a las 28 salvedades”.

“Destacamos… Reforma Rural Integral... Latifundio y delimitación de la propiedad, freno a la extranjerización del territorio, extracción minero-energética... regulación de la explotación del territorio para la generación de agrocombustibles... renegociación de los TLC… creación del Consejo Nacional de la Tierra y el Territorio y definiciones sobre el derecho real de superficie”.

Esto significa adiós a la agricultura en altillanura, a la explotación petrolera y de minerales, la siembra de caña y palma africana (agrocombustibles), eliminación de los TLC y cambios profundos en la tenencia de la tierra. Cosas inaceptables que llevarían a la venezolanización.

Con su crónico cinismo, Milton dice que: “La Comisión Histórica del Conflicto... mostró que el Estado…. es el máximo y principal responsable del mismo, lo que le impide ... hacer de juez y parte… la Mesa deberá generar nuevo Derecho”. Es decir, una Asamblea Constituyente.

Pero eso sí, Constituyente con Armas: “Las armas.... las dejaremos cuando el Gobierno dé pleno cumplimiento a lo pactado en la Agenda sobre las garantías políticas a la oposición y desvertebre... el paramilitarismo de Estado…”.

“Como justicia no es sinónimo de cárcel... lo procedente sería una jornada nacional de perdón político colectivo y el compromiso de nunca más, complementado con el estudio obligatorio del informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus víctimas en todos los planteles educativos del país”. Se permuta la pena a cambio de que los niños (y niñas, como lo diría la izquierda) estudien otra materia en el colegio.

Destaca Milton también las Zonas de Reserva Campesina (ZRC) como solución para la “soberanía alimentaria”. Será que allá se alimentan de coca. Según la ONU, los cultivos de coca en el Catatumbo han aumentado 100%. Además, no sabemos si hay ZRC en esa zona o no. Seguramente sí porque los negociadores fueron Piedad Córdoba y Ernesto Samper.

Mientras tanto, Santos está entregado: eliminación de los bombardeos; prohibición del glifosato; intrigas con el gobierno americano para que suelten a Simón Trinidad; la salida de Juan Carlos Pinzón (un duro), reemplazado por un apaciguador, Luis Carlos Villegas; la aceptación de la presencia permanente de Timochenko en La Habana, sea o no oficial, y su encuentro con Gabino. Sus ideas de darse poderes especiales para ratificar el Acuerdo de Paz, o tratar que el delito de narcotráfico sea subsecuente a la rebelión. El aguante a todas las agresiones de Maduro.

El gran dilema de Santos es que puso el éxito de su gobierno en manos de las Farc. Si por algo se han caracterizado esos personajes es por mentirosos, cínicos y envalentonados. El proceso va a seguir porque les conviene a ambas partes. Las Farc alargando y Santos mostrando demasiado el desespero. Los enemigos de la paz no están en el país. Están en La Habana, navegando en katamarán y negociando la paz.
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