Opinión

  • | 2017/03/02 00:00

    Credibilidad y confianza

    El Banrep cuenta con funcionarios honestos en los que se puede confiar, mal favor le hace al país El Espectador sembrando dudas en este clima actual de incertidumbre y desconfianza.

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A la institucionalidad del país ya le ha hecho bastante daño la visceral disputa entre los presidentes Uribe y Santos, como para empezar ahora a tejer mantos de duda sobre el Banco de la República.

La percepción de que todo es corrupto y que el todo vale es la práctica generalizada en Colombia es falsa. Los problemas son serios y toca hacer algo pronto, pero no tiene sentido olvidar lo que se ha logrado. Colombia tiene gente talentosa, internacionalmente así lo reconocen y, a pesar de la violencia y el narcotráfico, problemas muy complejos se vienen resolviendo.

Recordemos los niveles de secuestros de hace una década, la tasa de homicidios, el apagón o las inflaciones de 30% de principios de los 90; problemas complejísimos en su momento que hoy son casi increíbles.

El Banco de la República es y ha sido una de esas entidades excepcionales del país. El semillero del Banco ha formado a muchos de nuestros más talentosos servidores públicos y líderes gremiales. Presidentes de la República, de diferentes partidos políticos, con diferentes ideologías han decidido que el mejor candidato a codirector del Emisor es alguien cuyos orígenes están en esa misma entidad. Con Gerardo Hernández son cuatro los miembros de la junta formados en el Banco. Es decir, tiene mayoría absoluta, y si los conocen tendrían la más absoluta certeza que nadie les impone nada a ninguno de los cuatro. Más aún, quien además conozca al Gerente, al Ministro y a César Vallejo saben que a estos siete no los pone de acuerdo nadie a la brava.

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La mayoría de los codirectores podrían haber seguido lucrativas carreras en el sector privado y han preferido trabajar para la entidad que los formó. Hechos esenciales para juzgar las decisiones de la Junta, que el editorial de El Espectador de este domingo, de manera liviana, decidió ignorar. La ola amarillista prevaleció y prefirieron, con un tonito de recomendación paternal, alertar sobre supuestos riesgos a la independencia del Banrep, cuando en realidad lo que hicieron fue dejar la impresión de un Banco pusilánime, de bolsillo, enmermelado. Asocian la presencia del gerente en una reunión con el sector privado como supuesta evidencia de entrega de la entidad, que se materializó en la reducción de la tasa de interés. Las ligeras inferencias a las que nos tiene acostumbrados la Fiscalía ahora se vuelven editoriales.

Los videos de los debates en el Congreso de los Estados Unidos a lo largo de la crisis de 2008 muestran la importancia de un trabajo coordinado y fluido entre la política monetaria y la fiscal. Que el ejecutivo se reúna con el Banco Central y el sector privado no es algo inusual. Esto ya ha sucedido, aunque puede ser cierto que los Gerentes tienden a ser muy quisquillosos en las formas de dichos encuentros.

Lo que olvidaron los editorialistas, fuera de lo obvio de que la inflación ya viene cediendo, es que los tiempos por los que atravesamos no son usuales.

El mundo, particularmente los Estados Unidos, está cambiando sus políticas de forma abrupta e insospechada. La incertidumbre viene creciendo día a día y sería una torpeza desconocer semejantes señales. El empresariado colombiano y el Gobierno deben analizar con cabeza fría las agresivas propuestas de reforma tributaria y comercial que la Cámara de Representantes de los Estados Unidos acaba de hacer pública. Más aun cuando el Secretario del Tesoro se comprometió este fin de semana a sacar “la reforma” para el mes de agosto.

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La reforma es un cambio total de paradigma. No pienso entrar en los detalles técnicos por el momento. Pero sus lineamientos principales son tan importantes que hay que conocerlos. Los ingresos generados en el exterior pasan a tributar 0% en Estados Unidos (renta territorial). Buscan que la tributación la pague el consumidor, para lo cual acaban con el impuesto a la renta y se inventan una nueva forma de tributar que apunta al IVA, sin serlo. La base gravable serán los flujos de caja, nada por causación. La tasa se reduce a 20% y el impuesto tiene lo que denominan un ajuste en frontera. Es decir, todo lo que paguen a lo largo del año fiscal, con excepción de gastos financieros o productos importados, se resta de los ingresos nacionales, sea un costo, un gasto o un activo (depreciación acelerada a 100%). El ajuste en frontera equivale a un para-arancel de 20%. Qué opine la OMC no parece preocuparles, el mensaje es claro: inviertan en Estados Unidos y produzcan aquí, o van a perder su mercado.

A esto se le puede sumar una cláusula que no permita deducir los gastos en mano de obra ilegal en Estados Unidos, lo que puede forzar a unos 8 millones de ilegales a migrar a sus países de origen en busca de trabajo. Por ende, los flujos de remesas, que no sean lavado de dólares, pueden verse muy afectados. Los académicos estiman que esto revaluaría el dólar en 25% y que sus socios comerciales y receptores de divisas sufrirían crisis profundas.

Bienvenida la reducción en la tasa de interés, todas las reuniones de coordinación posibles para tener listas distintas estrategias a seguir según cambie el mundo. Yo apostaría mi cabeza a que la reforma presentada es absurda e inviable, pero llevamos meses escuchando cosas absurdas que se vuelven realidad… en mi capacidad para adivinar el futuro no confíen….

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