Opinión

  • | 2014/05/29 06:00

    Iván y Tanja se van a pasear

    No nos equivoquemos. Las conversaciones son nuestras, no de Santos. Son una política de Estado. Las Farc están vencidas y no se pararán de la mesa.

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En estos días estamos rumiando todavía la controversia que se ha creado en torno de las causas de la derrota del presidente-candidato Santos en primera vuelta. Hay debates en torno a si el proceso de paz como estrategia única de campaña le falló. Santos puso su futuro político en manos de los guerrilleros que son mentirosos y nunca cumplen. Eso es un peligro.

Una semana antes de las elecciones se anunció la firma del punto 3, sobre narcotráfico, de la Agenda de las Negociaciones en La Habana, uno de los más importantes de los cinco de la agenda. La publicidad oficial y la de la reelección (que son lo mismo) lo celebraron, pero no pegó mucho en los medios porque ya se habían descubierto las actuaciones del Zorro y el Hacker, y las andanzas de Germán Chica con JJ. (à propos, tema vetado por los medios oficialistas).

A propósito, ¿Cómo es posible que el presidente Santos no se diera cuenta del repentino enriquecimiento de uno de sus asesores más cercanos? ¿Dónde anda esta investigación? Probablemente por ahí enredada acumulando polvo en la Fiscalía. Pero eso sí, ya fue a declarar Luis Alfonso Hoyos y el Fiscal citó también al expresidente Uribe sobre el caso Sepúlveda. Pero de todas maneras, ¿cómo son tan ingenuos e incapaces en la campaña del Zorro, que dejaron colar a este personaje?

Lo que extraña sobre toda esta maraña putrefacta de la política es que Colombia ha hecho grandes progresos económicos a pesar del terrorismo. En una jugada genial de Luis Alberto Moreno y Andrés Pastrana, el Plan Colombia, que además prosiguió en los gobiernos posteriores, nos dio la capacidad de ganar la guerra. Además de los cabecillas de la guerrilla y jefes de frente, la tropa ha huido y se calcula que los guerrilleros son solo 7.000. El Estado colombiano ganó la guerra.

Uribe y Santos aprovecharon el rearme y la potencia, propinando contundentes golpes, al dar de baja a más 50 jefes de frente este año. Ni Santos ni Uribe jamás bajaron la guardia frente a la guerrilla. Ya están derrotadas. Están actuando como un ejército rendido.

Fuera del tema de la paz, la agenda de la campaña del presidente-candidato nunca utilizó medios oficiales ni particulares para referirse a temas tabú, tales como salud, justicia, seguridad ciudadana y empleo y hasta paros agrícolas y de maestros, antes de la semana previa a las elecciones.

Aunque las Farc nos hicieron el favor de una tregua de ocho días durante las elecciones, Óscar Iván propone una tregua indefinida por parte las Farc, en señal de buena voluntad, en solo ocho días. Exige parar de reclutar niños para la guerra, mapas para desminado y cese al fuego inmediato.

Los colombianos le pedimos una oportunidad a Óscar Iván. No patee las negociaciones porque sí. Escuche a los delegados de La Habana antes de patear la alfombra, antes de jalar el mantel. Hable con el general Mora y el general Naranjo.

No nos equivoquemos. Las conversaciones son nuestras, no de Santos. Son una política de Estado. Las Farc están vencidas y no se pararán de la mesa, aún a pesar de que nuestras fuerzas den de baja a ‘Timochenko’, como hicieron con alias ‘Alfonso Cano’ al iniciar las conversaciones. Si se rompen los diálogos los guerrillos no tienen para dónde coger. El bello Iván Marquez se irá con la cantante Tanja a Holanda y los demás serán muy bien recibidos en Noruega. Se asilarán y vivirán de la seguridad social.

Mientras tanto, sus fuerzas de 7.000 en armas se diseminarán por el país, volverán a sus hogares o se unirán a las Bacrim y la delincuencia. Esa es la guerrilla. Los cabecillas que dicen luchar por ellos los dejan varados en la selva.
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