Opinión

  • | 2015/04/16 06:00

    Entidad Caótica Ingobernable II

    Las cosas no solo no han cambiado sino que están peor. Ahora el malo del paseo, el corrupto, no es solo el Congreso, sino las Cortes y los organismos de control.

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Hace 15 años decidimos irnos de Colombia con mi familia. Era la época del Caguán y habíamos dejado de ver noticieros. El mayor temor era el secuestro de un hijo. Nos fuimos con la idea de no volver.

Venía de trabajar en la Dian, donde tuve la oportunidad de conocer a la fuente de corrupción más grande en esa época: el Congreso. El electorado que vota por los bandidos tiene la misma mentalidad, son igual de hampones, esos son sus valores, pensaba yo. Estaba equivocada. El problema es de educación y falta de oportunidades.

Álvaro Uribe recuperó el país para los colombianos. Le proporcionó tal golpe a las estructuras guerrilleras, que hoy están sentados en La Habana conversando. Esto hay que reconocerlo a pesar de todas las críticas posteriores, justas e injustas: Álvaro Uribe le mostró al país que la guerra se puede ganar.

Fast forward a 2013. Vuelvo a Colombia con la esperanza de que las cosas hayan cambiado. Efectivamente hay inversión extranjera, importantes descubrimientos de hidrocarburos y minerales, turistas que nunca se veían por estos lares y extranjeros transmitiendo conocimiento en las empresas. Los indicadores económicos no podían ser mejores. Estamos en una bonanza.

Pero las cosas no solo no han cambiado sino que están peor. Ahora el malo del paseo, el corrupto, no es solo el Congreso, sino las Cortes y los organismos de control. Qué vergüenza las peleas de Sandra Morelli con el fiscal Montealegre. Qué venal ese Fiscal que anda metido en la politiquería de las Cortes, no investiga a sus antiguos clientes como SaludCoop y sale con burradas como su concepto de justicia transicional.

El Procurador es tal vez el mayor protagonista del desorden con su ambición desmedida de poder. Es tan cobarde que ahora quiere inhabilitar a Sergio Fajardo, que sería su rival en las elecciones de 2018. Lo mismo trató de hacer con Petro.

Por último, Presidencia. El presidente Santos ha delegado en Néstor Humberto Martínez sus propias funciones, y está dedicado únicamente al tema de la paz, buscando apoyos internacionales. Yo me pregunto. ¿Qué es esa rogadera? Claro que los países civilizados dicen que apoyan el proceso de paz cuando Juanpa los visita. Nadie va a decir que no. Pero a la hora de desembolsar, ya veremos. Europeos y canadienses se caracterizan por tacaños.

El resto del tiempo Juanpa se la pasa destrozando a los “enemigos de la paz”, como llama a la oposición. Lo palpable, lo entregable lo hace Vargas Lleras, que no se toma foto sin casco, y no opina sobre nada. Ese mismo Vargas Lleras que cabalgó con Víctor Carranza. O ese Ministro de Agricultura que le recibió una yegua a Yahir Acuña. Eso es lo mismo de los botines italianos de José Alfredo Escobar que le regaló Giorgio Sale.

¡Qué despelote! Pero tiene una explicación y una cura. El economista peruano que mencioné en la columna de la pasada edición*, Osvaldo de Rivero, sostiene que hay “países no viables”, principalmente por términos de intercambio lesivos. Pero hay otra categoría peor, la de Entidad Caótica Ingobernable, que son aquellos con guerras intestinas y sin capacidad de organizarse,

La mayoría de países africanos, Colombia, México, Perú, Afganistán, Filipinas, Irak, India, Indonesia, Pakistán, Líbano, Palestina, Chechenia, la antigua Yugoslavia y otros más hacen parte del club. Estos países enfrentan conflictos armados y una extrema corrupción o inexistencia de instituciones.

La fórmula sugerida por de Rivero es que los gobiernos deben dedicarse no a fomentar el crecimiento y atraer gran industria, sino a suplir las necesidades mínimas en todos los pueblos de Colombia: agua, alcantarillado, energía, salud, educación. Darles una vida digna a todos los colombianos. Con ello se ganan lealtades, se le quitan soldados a la guerra.

Pero no. Posiblemente los mamertos van a llegar al gobierno después del Proceso de Paz. Ya le quitaron esa bandera a Juanpa. Y la izquierda sí que es mala para gobernar y además corrupta. No es sino darse una vuelta por Bogotá.

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Entidad caótica ingobernable
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