Opinión

  • | 2015/10/15 19:00

    Las “tercerizadoras” de empleo

    Debe darse un debate sobre a quién benefician y a quién perjudican.

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No exportan, ni venden nada a los consumidores finales, sino a otras empresas, especialmente las más grandes. Son los mayores demandantes de trabajadores de todos los niveles de capacitación. Se trata de los sectores de reclutamiento de personal y otros servicios empresariales, que en conjunto ocupan en un mes típico a más de un millón de trabajadores y generan 15% de todos los empleos formales del país.

El rasgo común de estos dos sectores es la “tercerización”, que consiste en que el trabajador no se relaciona para fines laborales con la empresa a la que está destinado el servicio, sino con la empresa de reclutamiento de personal o de servicios empresariales. Las grandes empresas acuden masivamente a las tercerizadoras para contratar indirectamente trabajadores que no cumplen tareas “misionales”, o que se necesitan como reemplazos ocasionales o en momentos de alta demanda. Algunas empresas de reclutamiento de personal también se ocupan de la “caza de talentos” para las posiciones directivas más importantes de grandes compañías, pero este es un segmento de boutique dentro del negocio.

Las ocupaciones más demandadas por las tercerizadoras son archivistas, vendedores minoristas, despachadores y distribuidores de pedidos, expertos en computación, especialistas financieros y especialistas de operaciones comerciales. Durante 2014 se abrieron cerca de medio millón de vacantes para estas ocupaciones; es decir, cerca de la mitad de todas las vacantes que anunciaron las empresas tercerizadoras y de servicios empresariales ese año, y aproximadamente una cuarta parte de todas las vacantes que fueron anunciadas en sitios de internet por todas las empresas.

En promedio, el salario mensual ofrecido en 2014 por las tercerizadoras fueron $950.000. Aunque en la mayoría de ocupaciones los salarios que ofrecen las tercerizadoras son muy semejantes a los ofrecidos por el resto de las empresas, hay algunas ocupaciones donde claramente este no es el caso. Por ejemplo, los especialistas de operaciones comerciales contratados directamente por las empresas reciben salarios 18% más altos que los contratados a través de las tercerizadoras; y los expertos en computación reciben 6% más. Sin embargo, los ayudantes de construcción y los guías de turismo contratados directamente por las empresas recibieron salarios 13% menos que los contratados a través de las tercerizadoras en 2014. 

Los servicios de contratación de personal son muy criticados por las organizaciones laborales porque pueden usarse para debilitar a los sindicatos internos y para negar a los trabajadores tercerizados las prestaciones y garantías de otros trabajadores. Algunas compañías promueven incluso la creación de empresas legalmente independientes, pero que en la práctica controlan, para que les provean en forma permanente y a menores costos servicios de aseo, mantenimiento, cafetería, seguridad y muchos otros. 

Sin embargo, las tercerizadoras posiblemente ayudan a reducir los periodos de búsqueda de empleo de los trabajadores y facilitan a las empresas encontrar y contratar rápidamente el personal que buscan. Por esta razón, puede que su efecto neto en la generación de empleo sea positivo: si no existieran, algunas vacantes nunca serían anunciadas o quedarían sin llenar. Y para muchos trabajadores son el canal que los lleva a conseguir empleos estables después de haber demostrado sus capacidades como temporales.

Otra cuestión importante es si las tercerizadoras facilitan o perjudican el desarrollo de capacidades productivas y know-how. En la medida en que se trata de trabajadores temporales que posiblemente no se identifican con las empresas donde prestan servicios, es muy posible que carezcan de la motivación para asimilar el know-how de la empresa y contribuir a mejorarlo. Sin embargo, en la medida en que pueden utilizar sus habilidades en empresas diferentes pueden servir de canal de transferencia de know-how entre unas empresas y otras. Y en la medida en que tienen la perspectiva de ser contratados permanentemente tienen incentivos para entender bien su trabajo.

Estas son preguntas fundamentales que los estudiosos deberían tratar de responder para orientar el debate sobre a quién benefician y a quién perjudican las tercerizadoras, y para que el Gobierno y las empresas puedan tomar mejores decisiones sobre el trabajo tercerizado.
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