Opinión

  • | 2015/09/30 19:00

    ¡Pilas paisas!

    Apoyar a Luis Pérez para la Gobernación es volver a la vieja política. Desde Palacio se apoya a Luis Pérez con total irresponsabilidad. Pero más irresponsabilidad es que los paisas no voten por los Federicos para salvar al departamento y la ciudad de la politiquería y del CVY.

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Definitivamente Antioquia es un departamento diferente. Dada su privilegiada situación geográfica, es el primer generador de energía eléctrica del país y es el corazón del sistema de interconexión.

Esto viene de su potencial hídrico, pues así como Colombia tiene agua en los dos océanos, así Antioquia tiene playa en los dos ríos: Cauca y Magdalena.

Los 125 municipios del departamento tienen servicios públicos completos, incluyendo acueducto y alcantarillado. Son obras de EPM respaldadas por la Gobernación y gobiernos locales, que NO se roban la plata.

La economía es diversa: Antioquia es uno de los principales productores de oro del país,  la agricultura es variada, incluyendo café, y en Medellín se ha desarrollado un importante sector de servicios, gracias a los adelantos tecnológicos de EPM, que han permitido generar empleo para gran cantidad de egresados.

Claro que esa riqueza ha traído violencia, siendo Antioquia, por ejemplo, el departamento con más minas. Tuvo (o tiene) influencia de las Farc, ELN –en Anorí el ejército los aniquiló pero quedaron reductos vivos–, EPL, paramilitares y Bacrim. Aliarse en política con cualquier grupo ilegal es suicida. 

Apoyar a Luis Pérez para la Gobernación es volver a la vieja política. Desde Palacio se apoya a Luis Pérez con total irresponsabilidad. Pero más irresponsabilidad es que los paisas no voten por los Federicos para salvar al departamento y la ciudad de la politiquería y del CVY.

Sergio Fajardo tiene el lema “Antioquia la más educada” y “Aquí no se pierde un peso”. Todo ello es cierto. Pero un ave de rapiña se cierne sobre el edificio de la Gobernación y, sobre todo, los contratos de EPM.

Luis Pérez es un político local, rodeado de misterios, que practica vudú y no tiene equipo de campaña ni mensaje, a pesar  de ser el candidato de la Unidad Nacional y de Cambio Radical. Durante las elecciones pasadas, siendo candidato, Alonso Salazar, entonces Alcalde de Medellín, lo acusó de apoyarse en las Bacrim que andan en las Comunas. 

La reacción del inefable  lefebvrista fue destituir a Alonso por participar en política –no a Luis Pérez por andar con paramilitares– y todo para debilitar a Compromiso Ciudadano, el movimiento que encabeza Sergio Fajardo.  

El Inquisidor le tiene dos investigaciones a Fajardo por los motivos más peregrinos, pero todos sabemos que apunta a inhabilitarlo para 2018.

Hace unos pocos años fui a la plaza de toros en Medellín. Le habían puesto un techo gigante durante el mandato de Luis Pérez, gran aficionado. Y este andaba con unas muchachas que llaman la atención, tal vez por la forma en que estaban vestidas.

¿Tal vez soy inocente? Uno pensaría que el GEA tiene la capacidad de movilizar gran parte del electorado y el dinero para fondear campañas. Pero Federico Restrepo para Gobernador no ha logrado brillar y Luis Pérez le ha cogido ventaja.

En cuanto a Alcalde, está el fenómeno Juan Carlos Vélez, que se creció cuando AUV le metió la mano a la campaña. Le cogió la delantera a Federico Gutiérrez para Alcalde. Federico es un fenómeno político. Se fue por firmas e iba ganando hasta que llegó Juan Carlos Vélez.

…… 

Una anéctoda pequeña sobre Natalia Tocarruncho. Como yo nací en un hogar judío, los apellidos Kertzman Yankelevich debíamos deletrearlos siempre. Nos cambiamos a Guzmán –el apellido de la empleada– para evitarnos esa molestia.

En Europa no se usa segundo apellido. Tocarruncho se inventó un tal Von Schwarzenberg, que no significa absolutamente nada en alemán ni en español.
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