Opinión

  • | 2014/08/21 06:00

    Cómo reducir las grandes brechas regionales

    No habrá crecimiento sostenido si las oportunidades productivas siguen concentrándose en las regiones más ricas.

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Colombia es actualmente una de las economías más dinámicas de América Latina. En el primer trimestre de este año el crecimiento fue un impresionante 6,4%, y en el año completo será por lo menos 5%. Los abundantes ingresos petroleros y mineros han sido el principal motor de la expansión. Con una situación fiscal sólida y una política monetaria que goza de credibilidad, el país ha evitado despilfarrar la bonanza. Pero aún tiene mucho que hacer para recoger sus frutos potenciales.

Las brechas sociales en Colombia son alarmantes. Mientras que el 1% más rico de la población recibe más de 20% de los ingresos y es el gran beneficiario de la bonanza, el salario promedio de la gran masa de trabajadores sin ninguna educación superior es prácticamente el mismo que hace 25 años. A menos que haya una transformación de las oportunidades laborales, las nuevas generaciones de trabajadores que no vayan a la universidad pasarán toda su vida laboral sin conseguir ningún aumento significativo de ingreso.

Las brechas regionales también son enormes y han tendido a aumentar: las nuevas oportunidades están cada vez más concentradas en las zonas metropolitanas de Bogotá, Medellín y Cali, aparte por supuesto de los pocos lugares de donde se extrae petróleo y otros minerales. Aunque en Bogotá hay muchos pobres, el ingreso promedio de los bogotanos es cuatro veces el de los colombianos que viven en los 12 departamentos y territorios más atrasados.

En un país tan heterogéneo y desarticulado regionalmente como es Colombia, es iluso esperar que las políticas dictadas desde Bogotá puedan aliviar las brechas regionales. Por sí solas, las políticas diseñadas para todo el país continuarán agudizando las diferencias regionales. Como ha ocurrido en la última década, Bogotá y en menor medida Medellín, seguirán descubriendo nuevas actividades productivas cada vez más sofisticadas, mientras que las regiones más pobres seguirán produciendo unas pocas manufacturas poco elaboradas y ocupando la mayor parte de su gente en actividades agrícolas, construcción y servicios de muy baja productividad.

Así lo reconoce la nueva agenda nacional de competitividad, que busca crear regiones de clase mundial. Sin embargo, mientras para las ciudades más avanzadas la competitividad dependerá sobre todo de los éxitos de las empresas exportadoras más sofisticadas, las ciudades y regiones menos avanzadas tendrán que enfocarse en el mercado interno. Más precisamente, tendrán que encontrar actividades que seguramente ya existen en las ciudades más avanzadas, pero que pueden ser tan o más competitivas en ciudades menores o en el campo.

La cuestión crítica es cómo acelerar el proceso de descubrir y aprovechar nuevas posibilidades exportadoras, en un caso, o nuevas producciones para el mercado doméstico, en el otro. Este es el propósito de un proyecto visionario que consiste en producir un Atlas de Complejidad de Colombia. Bancoldex acaba de firmar un acuerdo con la Universidad de Harvard, con apoyo financiero de la Fundación Julio Mario Santo Domingo, para producir un mapa detallado de las actividades productivas actuales y potenciales por departamentos, zonas metropolitanas y municipios. Se aprovechará la experiencia que ya tiene el equipo de Ricardo Hausmann en Harvard (del cual he entrado a formar parte), que construyó un Atlas semejante para las exportaciones actuales y potenciales de todos los países del mundo.

Será un reto enorme, pues hay seis veces más municipios en Colombia que países en el mundo y porque se explorarán no solamente las posibilidades de producción de bienes de exportación, sino de todo tipo de bienes y servicios, sean o no exportados. Este poderoso instrumento ayudará a diseñar estrategias de competitividad diferenciadas según las condiciones regionales y servirá también para facilitar las decisiones de inversión privada y de financiamiento de proyectos. También ayudará a identificar oportunidades laborales y a promover la movilidad laboral entre ciudades y regiones del país.

Para poder reducir las grandes brechas de ingreso dentro de Colombia (y de Colombia con el mundo desarrollado) las regiones tendrán que dar grandes pasos para desarrollar gradualmente sectores productivos más complejos, que puedan aprovechar mejor los recursos y los conocimientos que existen ya en otras regiones, o en otros países, y que estimulen el mejoramiento de las capacidades productivas locales. Ahí está el secreto del crecimiento económico sostenido.
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