Opinión

  • | 2014/02/19 20:00

    Halcones Paradójicos

    El período de hiperexpansión monetaria está llegando a su fin en el norte. Ello está implicando ajustes en el sur. ¿Qué dirán las palomas y qué los halcones? ¿Qué implica para el mercado laboral?

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En tiempos normales, los encargados de diseñar y ejecutar la política económica se suelen clasificar en dos grandes faunas: los halcones y las palomas. Al menos en condiciones cercanas al crecimiento de largo plazo, intentar usar las herramientas monetarias para combatir el desempleo suele generar inflación, pero usarlas para combatir la inflación suele castigar la demanda y elevar el desempleo. Las palomas tienen sensibilidad social y le dan más importancia a la primera consideración –es decir, le tienen mayor aversión al desempleo–. Los halcones tienen más vocación de orden y mesura, y le dan más importancia a la segunda, es decir le tienen más antipatía a la inflación. Y en esas viven, jalándose las plumas.

Ahora bien, resulta que en los últimos cinco años largos los bancos centrales del norte han multiplicado por varias veces sus balances y han creado, por ende, una situación monetaria anormal. Lo cierto es que la tasa de interés, en equilibrio, debe reflejar la confluencia de actitudes hacia el futuro y hacia el riesgo exhibidas por los hogares, las empresas y el gobierno y esta confluencia define, a su vez, una tasa de crecimiento potencial determinada. Resulta muy difícil aceptar la idea de que la crisis modificó esta confluencia de manera tan radical como para que el resultado sea una nueva normalidad, como la llaman algunos, tipificada en un crecimiento económico cercano a cero y una tasa de desempleo cerca de dos veces más elevada.

La afluencia de capitales en los llamados países emergentes, originada fundamentalmente en este desequilibrio, es la otra cara de esta misma moneda. Esta atipicidad inducida revela de manera interesante algunas falencias que tiene la tradicional clasificación de las faunas. Me explico.

Supongamos que las tasas de interés externas suben como consecuencia de una normalización de la política monetaria y que, en consecuencia, las presiones a la devaluación en los emergentes se acentúan y que con ello vuelve a la vida, como Lázaro, el riesgo inflacionario. Miradas las cosas superficialmente, uno concluiría que en dicho escenario las faunas se alinean en sus roles tradicionales: los austeros halcones propondrían apretar la política monetaria (so pena de generar inflación) y las sensibles palomas propondrían tolerar la devaluación y asumir el riesgo inflacionario (so pena de frenar la demanda agregada).

Lo que pasa es que el telón de fondo lo puso el periodo de anormalidad monetaria por la revaluación que generó, y en parte por ello, la baja inflación que nos tipifica en el sur. De otra parte, los incrementos en los salarios nominales no tuvieron en cuenta la anomalía monetaria vigente, lo cual implicó que durante el periodo de anormalidad se presentó un alza fuerte en los salarios reales (en la industria colombiana, 11% desde la crisis) y caídas en la competitividad de los sectores productores de bienes transables.

Ahora bien, es bastante claro que la devaluación es una manera relativamente eficiente y digerible de bajar los salarios reales a niveles compatibles con un mundo normalizado. En este contexto, nuestras autoridades enfrentan una interesante paradoja. La normalización monetaria en el norte tendrá efectos negativos en el salario real del sur y dichos efectos serán más grandes entre menos se busque atajar la devaluación y menos se aprieten las políticas monetaria y fiscal, como siempre proponen las palomas. Contrariamente, si se logra apretar exitosamente, como siempre proponen los halcones, se estaría defendiendo un salario real más acorde con la anomalía del puerto de partida que con la normalidad del puerto de llegada, perjudicando la capacidad del mercado laboral de ser parte de la solución.

Otra manera de decir lo mismo es la siguiente: si la historia de siempre se repite, en el proceso de ajuste hacia la normalidad, que ya arrancó, las sensibles palomas van a proponer un ajuste basado en bajas del salario real, mientras los mesurados halcones van a proponer defender un salario real sobrevaluado. Sorpresas te da la vida .
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