Opinión

  • | 2017/09/14 00:01

    Aprendamos de Bucaramanga

    En el contexto colombiano, la ciudad de los parques es una joya laboral.

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El éxito económico de Bucaramanga es evidente en sus indicadores laborales: su tasa de desempleo de 7,5% es la más baja de todas las ciudades colombianas y su tasa de participación de 70,1% es la segunda más alta (después de Bogotá). En un país con diferencias laborales tan pronunciadas entre hombres y mujeres, Bucaramanga es una razón para ser optimista: dos de cada tres mujeres participan en el mercado laboral y al buscar empleo lo encuentran más rápido que en cualquier otra ciudad.

Cinco poderosas razones explican por qué Bucaramanga es cómo es:

La educación. Bucaramanga es la ciudad con los puntajes del ICFES más altos para los colegios privados. Esto no debe sorprender al lector de Dinero, ya que en los primeros puestos de los rankings de calidad de los colegios que presenta esta revista anualmente, suelen aparecer colegios privados de Floridablanca o Bucaramanga. Pero algo mucho más importante es que en Bucaramanga los colegios públicos logran en promedio mejores resultados que los colegios privados. (Cali es la única otra ciudad grande donde ocurre esto, pero con la enorme diferencia de que en Cali la calidad de la educación es pésima para unos y otros).

La cultura feminista. No es que el machismo haya desaparecido en Bucaramanga, pero la mujer bumanguesa ha logrado imponer su disposición a trabajar y a ser emprendedora, le guste o no a sus esposos o padres. No en balde se dice que las santandereanas son de armas tomar. Esta es una de las razones de la alta tasa de participación femenina y de la rapidez con que las mujeres consiguen trabajo, especialmente las que no tienen hijos pequeños. (Ver ¿Por qué tantas mujeres desempledas?).

Las guarderías y preescolares. No basta con la cultura feminista. Para que las mujeres con hijos pequeños puedan salir a buscar un empleo es esencial que la ciudad tenga una buena red de guarderías y preescolares. Aunque hacen falta muchas guarderías en Bucaramanga (y en casi todas las ciudades colombianas), la cobertura de preescolares es de 70%, solo superada por Medellín y Cúcuta.

Las distancias. Mientras que toma 58 minutos en promedio ir al centro de Bogotá desde los municipios limítrofes, toma apenas 14 minutos llegar a los sitios de trabajo en el centro de Bucaramanga desde los municipios aledaños. Esto se debe no solo a que las distancias físicas son menores, sino a que el Área Metropolitana de Bucaramanga es una realidad funcional y administrativa, que logra imponer cierta coherencia en la infraestructura de transporte. (En Medellín, que también tiene establecida un Área Metropolitana, los recorridos medios desde la periferia son de 30 minutos, mientras que en Barranquilla, que no la tiene, son de 61 minutos).

El empleo temporal y “tercerizado”. Posiblemente la razón más controversial del éxito laboral de Bucaramanga es la importancia que tiene el empleo temporal. Sólo la mitad de los trabajadores en el sector manufacturero son empleados permanentes. El mayor generador de empleo formal es el sector de obtención y suministro de personal, seguido de cerca por otros sectores “tercerizadores” del empleo. La facilidad para conseguir empleo temporal contribuye a que la duración del desempleo en Bucaramanga sea la más baja de todas las ciudades del país. (Ver Las “tercerizadoras” de empleo.).

En el contexto colombiano, Bucaramanga es una joya laboral. Pero la situación no es perfecta. Aunque se ha reducido, la informalidad es aún muy alta, lo cual es un freno para la productividad. La creciente importancia del empleo temporal también representa un peligro para la productividad, ya que a los trabajadores no les interesa desarrollar habilidades específicas para las empresas en las que están ocupados y a las empresas no les interesa invertir en la formación de trabajadores que no son estables. Este es un reto para el Sena, obviamente, pero también para el sector privado: las organizaciones empresariales locales deberían ayudar a llenar los vacíos de capacitación que deja esta situación, ya que de otra forma la ciudad tenderá a perder competitividad. Lo mismo puede decirse sobre el faltante de guarderías, responsabilidad que parece quedarle grande al ICBF (no solo en Bucaramanga), a pesar de los cuantiosos recursos que siempre ha recibido.

De inmediato, sin embargo, el mayor reto es la inmigración potencial de venezolanos. Según las encuestas del Dane, en 2016 llegaron a Bucaramanga apenas 3.800 inmigrantes desde Venezuela. La cifra real posiblemente es mucho mayor, como lo sugiere el hecho de que ya hay un barrio de invasión en el norte de la ciudad llamado “Venezuela”. Y, sin duda, llegarán muchos más venezolanos. La actitud ambivalente del alcalde (primero ofenderlos, luego anunciar que son bienvenidos) sugiere improvisación. Debería orientar su talento empresarial y su visión de largo plazo para unir fuerzas cuanto antes con la Gobernación, con la Cámara de Comercio y con otras organizaciones privadas para montar un plan de absorción de inmigrantes con financiamiento internacional. No hay tiempo que perder. La joya puede dejar de serlo. (Ver Avalancha de venezolanos.).

Y una coletilla: en su último día en Colombia el Papa Francisco se expresó por fin claramente en contra de las intenciones de Trump de deportar a los inmigrantes ilegales (véase ¿Qué espera el Papa para pronunciarse sobre Trump?). Lástima que haya dejado pasar la oportunidad para pedir la solidaridad de la sociedad y el gobierno colombianos con los inmigrantes venezolanos en nuestro país.

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