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Alberto Carrasquilla, ex Ministro de Hacienda y Crédito Público.

| 10/24/2012 6:00:00 PM

Aguante en ciernes

El rebote económico de 2010 y 2011 muestra que algo cambió de manera importante en el mundo emergente. ¿Eso qué significa en 2013?

por Alberto Carrasquilla

La crisis económica que desde finales de la década pasada tiene a buena parte del mundo desarrollado en ascuas, exhibe una característica novedosa y extremadamente interesante: la relativa modestia de sus efectos sobre el llamado mundo emergente, Colombia incluida. El Aguante, como se dice en los toros. Las cifras que en el país se observaron en el primer semestre del año así lo sugieren: el ritmo de crecimiento anualizado está por los lados de 3,5%, mientras que, en el mismo lapso, Europa crece cero y Estados Unidos 2%. Aquel aforismo según el cual cuando por allá llueve por acá nos resfriamos, parece no estar encajando como antes. Lo cierto es que por allá el asunto ha estado de cántaros y por acá, sino un verano, al menos sí hemos disfrutado nuestra buena primavera.

Surgen diversas preguntas de cara a esta realidad que en apariencia estamos estrenando. Primero, ¿qué tan cierto es, como planteamiento general, que el mundo emergente se desmarcó de la dinámica económica de los países avanzados? Segundo, ¿cuáles serían las principales razones que explicarían el presunto desmarque? Tercero, ¿cuáles son las perspectivas en los próximos meses si el aguacero de por allá no cede

Sin duda alguna, para arrancar, hay una separación relativamente importante entre nuestro desempeño económico y el desempeño económico del mundo avanzado, fenómeno que ha sido comentado extensamente. El rebote económico observado en 2010 y 2011 a lo largo y ancho de nuestra región, por ejemplo, sobrepasó en magnitud los pronósticos de muchos expertos. Algo nuevo e interesante permea nuestras economías, en otras palabras, y se trata de factores que los modelos usados por los expertos en su momento no lograron capturar a plenitud.

En segundo término, diversos son los candidatos a formar parte de este conjunto de factores nuevos. Un interesante trabajo del BID, publicado a finales de 2011, por ejemplo, plantea que una de las más importantes fuerzas que empujaron el buen tamaño de nuestro rebote en 2010 y 2011 fue el notable dinamismo económico de China en ese período. Los autores sugieren, con base en un modelo bastante sofisticado y rico, que combina diversos ángulos empíricos, que el efecto de una innovación en el PIB chino sobre el PIB de América Latina se ha triplicado en los últimos 15 años, mientras que el efecto de una innovación en el PIB de Estados Unidos se ha reducido a la mitad.
 
En el más reciente informe sobre perspectivas económicas mundiales (WEO, por su sigla en inglés), el FMI presenta un fascinante análisis del tema, concluyendo que el desempeño económico del mundo emergente, en efecto, ha cambiado de manera importante en las últimas décadas, en al menos dos sentidos. Primero, las vacas gordas son más gordas (duran más tiempo) que antes y, de otra parte, logramos salir de las vacas flacas más prontamente que antes, de hecho, como en 2010, mucho más rápido que los países avanzados, fenómeno inédito. Parte importante de esta nueva realidad tiene que ver con el hecho de que las economías se están manejando mejor, implicando que hay menos despelotes autóctonos.

Pasando a la tercera pregunta, la verdad es que hacia 2013 predominan los aspectos preocupantes y escasean las razones para el optimismo. Primero, la crisis de la Eurozona, no obstante la frecuencia de las cumbres y reuniones montadas para resolverla, y de la feria de recursos amparados por el nuevo enfoque del Banco Central, no da señal de estar cediendo y genera preocupación incluso en Alemania. En segundo lugar, varios países emergentes importantes, empezando por China, India y Brasil, que rebotaron bien en 2010 y 2011, están experimentando serias dificultades. Por último, nosotros mismos hemos resuelto aumentar la incertidumbre política y económica, haciendo apuestas importantes, como por ejemplo abrir negociaciones de paz con las Farc y plantear una reforma tributaria de cierto calado, con efectos inciertos para el flujo de caja empresarial de enero próximo.

Si el mundo avanzado no crece en 2013 y los principales países emergentes no superan las dificultades actuales, Colombia enfrentará la misma pregunta que enfrentó en 2010, solo que mucho más duro.







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