| 6/1/1997 12:00:00 AM

PROFESIONALES VALLE 2000

PROFESIONALES VALLE 2000
La recientemente creada Dirección de Relaciones Universidad-Empresa (DUE), dependiente del Centro de Productividad del Pacífico -ambas entidades comprometidas en la Estrategia Vallecaucana de la Competitividad-, tiene a su cargo la difícil misión de conciliar dos fuerzas antagónicas: la que crea conocimiento y la que lo aplica.



Para Óscar Jaramillo, director encargado de la Dirección de Relaciones Universidad-Empresa, «la necesidad, ahora, es formar recursos humanos muy actualizados y muy relacionados con el desarrollo y la competitividad».



A la luz de este acercamiento, las universidades vallecaucanas están reconsiderando todos sus procesos de formación, que, en adelante, piensan conducir desde el mismo escenario empresarial, más que desde los salones de clase.



«Ya no se trata de diseñar carreras en función de lo que se sabe enseñar, sino de lo que se requiere», dice Germán Jaramillo, director de la Fundación Empresarial para el Desarrollo de Yumbo, FEDY, entidad que ordenó a la Universidad del Valle un estudio sobre el tema.



Una excepción solitaria, desde hace 18 años, es el Instituto Colombiano de Estudios Superiores de Incolda, Icesi, especializado en áreas de gestión y desarrollo de organizaciones. Su razón de ser, tanto para los 700 estudiantes de posgrado como para los 1.600 de pregrado, es la empresa privada, y por eso acaba de abrir el primer Centro de Estudios de Competitividad en Colombia, con investigadores, profesores y consultores nacionales y extranjeros, al servicio de cualquier organización regional o nacional. «Nuestra sintonía con el tema empresarial tiene que ser continua, cambiante y total», dice Francisco Piedrahíta Plata, rector de la entidad.



Otros centros universitarios han abierto carreras demandadas por el mercado, como estudios agroindustriales, mecatrónica (fusión de las ingenierías mecánica y electrónica) y estudios de talento humano.



Pero tal vez el mayor reto para los vallecaucanos -y también para los colombianos- es el inevitable cambio hacia dos ciclos de aprendizaje universitario: uno técnico, complementado después con uno profesional. «La nueva realidad económica de la región y del país exigirá más técnicos que profesionales, y las universidades no podrán escapar a esa tendencia», dice Oscar Jaramillo.
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