| 6/1/1997 12:00:00 AM

Las agujas del sector

Las agujas del sector
Las constantes punzadas que reciben los textileros provienen de dos frentes: por un lado, las circunstancias internas de cada empresa, y, por otro, la coyuntura económica y política del país.



Problemas internos: son producto de la ineficiencia heredada de una economía cerrada.



Por cuarenta años, los productores locales fueron amos y señores del mercado doméstico. La especialización era nula; por el contrario, cada fábrica elaboraba más de tres mil referencias propias, que eran similares -si no iguales- a las de la competencia. La administración ha sido vertical, con una enorme cantidad de burocracia administrativa. El paternalismo dio como resultado un desfase oneroso: hay tantos pensionados como trabajadores activos. Los productores tampoco dictan las pautas del mercado y de la moda; van colgados de tendencias foráneas. Las exportaciones, iniciadas hace 30 años, fueron más producto de la venta de sobrantes que de una estrategia deliberada. Casi todos los grandes fabricantes persiguen los mismos mercados y desprecian los de países emergentes. Ha habido soberbia de parte de los administradores para poner en marcha las recomendaciones de por lo menos cuatro grandes estudios sobre el sector.



Circunstancias externas: el gobierno castiga la importación de materias primas con aranceles que van del 12% (para el algodón) al 15% (para los sintéticos). En consecuencia, el precio del producto local está determinado por el precio internacional, más los respecivos puntos del arancel. En los países competidores, estas fibras son subsidiadas o incluso se consiguen por debajo del precio internacional. Otros factores que confabulan en perjuicio del productor nacional son: revaluación ascendente, inflación superior a la devaluación y política monetaria ortodoxa. El 45% de los textiles producidos en Colombia tiene origen en el contrabando y en el blanqueo de dólares.



"Así, ¿quién compite?", se pregunta Jorge Restrepo, presidente de Fabricato. "Todos estos sesgos sólo consiguen desangrar al sector productivo del país y atentan contra nuestra industria".
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