| 9/15/2006 12:00:00 AM

El panorama

¿Qué está pasando hoy en el sector, hacia dónde se está moviendo y cuáles son sus características?

El panorama
El de ropa interior femenina y vestidos de baños dejó de ser un negocio de commodities y productos básicos, para convertirse en un negocio de moda. La tendencia es la sofisticación de los productos y una vida útil más corta de ellos.

Así, el negocio se mueve entre dos grandes mercados: el externo y el interno. En el primero, las exportaciones crecen, especialmente en mercados de América Latina. Venezuela pasó de comprar US$24 millones en los primeros 6 meses del año pasado, a US$35,2 millones en el mismo período de este año. "Allí, la producción local es casi inexistente y las firmas colombianas son bien reconocidas", explica un analista.

Otra plaza que gana espacio es México. Las exportaciones en el período antes anotado llegaron a US$16,5 millones, mientras que el año pasado esas ventas fueron de US$10,2 millones. En este país hay compradores como Sara Lee o Vicky Form que hoy se proveen de algunas prendas en Colombia, pero también de insumos, como telas, encajes y algunos elásticos. Esas compañías están analizando la posibilidad de trasladar la confección a nuestro país, pues de esa manera tienen acceso a una mano de obra más barata y se ahorran el traslado de los insumos de un país a otro.

Y el tercer gran mercado es Estados Unidos. Sin embargo, las exportaciones a ese país cayeron de US$18,4 millones entre enero y junio de 2005, a US$14,5 millones en los mismos meses de este año. Estos negocios están en una etapa de espera por los tiempos que debe cumplir el TLC, pues ya se están haciendo los pedidos de principios del año entrante y en este momento el escenario es muy complejo: los beneficios del ATPDEA se terminan el 31 de diciembre de este año y la entrada en vigor del TLC se demorará por el paso en los Congresos y en el caso de Colombia, el pronunciamiento de la Corte Constitucional.

El resto de las exportaciones está atomizado en más de 70 destinos, donde los volúmenes de venta van desde US$1.000 hasta US$6 millones, como es el caso de Ecuador.

Frente al mercado interno, las empresas ganan espacio por sus estrategias de mercadeo y segmentación. Leonisa, por ejemplo, tiene en su portafolio marcas para diferentes segmentos —jóvenes, adultas y ejecutivas—, pero también para llegar a segmentos de menos ingresos, como Lumar. Y ahora le apuesta a ropa exterior. Touché, cuyo segmento de compra es alto, desarrolló marcas para acceder a otros niveles económicos. Además, el negocio ha desarrollado canales específicos de marcas y otros multimarcas, como Tania y las grandes superficies.

Uno de los mejores indicadores de crecimiento de este sector es el de los proveedores de insumos. "Nuestras ventas a los productores vienen creciendo a tasas superiores al 20% en este año. Esta situación se ha dado, además de la recuperación del mercado, por el combate al contrabando y a las importaciones que se hacen desde Panamá. El contrabando atendía cerca del 40% ó 50 % del mercado de ropa interior de mujer, concentrado en segmentos bajos. Y cuando ese mercado empieza a caer a productores formales, los proveedores de insumos empezamos a quedar cortos en capacidad, sumado a que las exportaciones están creciendo. Hay un momento positivo para la ropa interior de mujer, que estamos capitalizando", explica un industrial.
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