| 4/25/2008 12:00:00 AM

El nuevo oro negro

El carbón se convierte en uno de los principales motores para el desarrollo de proyectos térmicos.

El nuevo oro negro
El caso de la reserva minera de Sinifaná, en Antioquia, es un claro ejemplo de la importancia del carbón para desarrollar estos proyectos. Un grupo de inversionistas antioqueños, encabezados por Juan Felipe Campuzano, Carlos Mario Aristizábal y Luis Fernando Aristizábal, maneja las reservas de carbón de esta zona, cercanas a los 33 millones de toneladas. Allí está prevista la construcción de una carboeléctrica de 350 megavatios, cuya inversión podría acercarse a los US$500 millones.

Este insumo es atractivo para grupos de inversionistas que están en la subasta y necesitan garantizar el suministro de dicho mineral para la generación y para otros que buscan exportarlo.

Así, las empresas que tengan el control de los combustibles tienen hoy el poder para definir el futuro de los proyectos y avanzar en el negocio, bajo el modelo de alianzas estratégicas o adquiriendo toda la operación. Es una de las posibilidades de los carboneros para agregar valor a su operación, pues los costos de transporte para la exportación desde el interior son muy altos. Para las multinacionales, también es una oportunidad con el carbón que no exportan. Drummond está analizando esa posibilidad, mientras que General Electric anunció que está explorando, con el Cerrejón, la posibilidad de aplicar una nueva tecnología que permite licuar el carbón y generar energía.
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