| 2/6/2009 12:00:00 AM

El modelo de las regiones

El modelo de las regiones


La primera compañía de servicios públicos en replicar el esquema de financiación no bancaria a la población de estratos socioeconómicos bajos fue Promigas, que lanzó hace cerca de año y medio su programa Brilla (hoy tiene créditos en el mercado por cerca de $250.000 millones). La estructura de financiación del negocio se maneja a través de las tres empresas del grupo que ofrecen el servicio en Cali, Norte del Valle y la Costa Atlántica: Gases de Occidente, Surtigas y Gases del Caribe.

Por su parte, Empresas Públicas de Medellín lanzó en octubre pasado su modelo de financiación social Tarjeta EPM-Une, que tiene un portafolio de productos concentrado en electrodomésticos y mejoras para el hogar.

La meta este año es colocar entre 25.000 y 30.000 tarjetas, lo que representaría unos $35.000 millones. A diferencia de Codensa, la tarjeta EPM-Une tiene tasas de interés diferenciadas por estrato económico y no cobra tasa de manejo, explica Juan David Valderrama, asesor de proyectos empresariales de EPM. El plan es extender a finales de marzo este sistema de crédito a Manizales y Armenia, a través de la Central Hidroeléctrica de Caldas (Chec) y la Empresa de Energía del Quindío.

En general, este tipo de modelos le permiten a la población no bancarizada acceder de una manera fácil a cupos rotativos de crédito para la compra de bienes en los almacenes en los que la empresa tiene el convenio y se recauda la cuota del crédito utilizando la misma logística del recaudo de la factura del respectivo servicio público.
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