| 9/1/2006 12:00:00 AM

El estratega

Así fue como Samuel Azout y Newbridge Andean Partners lograron controlar Carulla Vivero, crecerla y venderla.

El estratega
La venta de Carulla Vivero se empezó a gestar en 1998, cuando Samuel Azout logró convencer al fondo de inversión Newbridge Andean Partners de adquirir el 30% de Vivero, la empresa de su familia. La jugada maestra se dio un año después, cuando el fondo de inversión compró el 25% de las acciones de Carulla con derecho a voto. Como en esta centenaria compañía no había un accionista mayoritario, Newbridge —por medio de Inverlink (su banca de inversión)— logró además un acuerdo con otros accionistas, que le permitió controlar esta cadena de supermercados. Luego, Azout y Newbridge lograron la autorización para fusionar las dos compañías.

La idea original era crecer rápidamente la participación de mercado de la nueva Carulla, para venderla. En menos de dos años se hizo con los supermercados Comfama, la Serrana y Coofederent en Antioquia, Magali París, Megabastos y Merkos en Cartagena, y otros almacenes en Ibagué. Sin embargo, la transacción se demoró más de lo esperado. Aunque en 2002 estuvo próximo a cerrarse un trato con la francesa Carrefour, la caída en el precio de la acción de esta multinacional la hizo replantear una adquisición en un país considerado riesgoso como Colombia. Esto llevó a Azout a una carrera para mantenerse como el segundo retail del país y seguir así en la mira de los inversionistas, por lo cual adquirió la cadena Surtimax a finales de 2004.

Hoy, Newbridge Andean Partners tiene cerca del 37% de Carulla Vivero por medio de Acon y sus afiliadas, mientras que la familia Azout tiene cerca del 30%, y la fundación Carulla, el 4%.


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