| 7/1/1997 12:00:00 AM

CON SABOR A CONQUISTA

CON SABOR A CONQUISTA
La vitivinicultura chilena se inició alrededor de 1550, cuando los primeros pobladores españoles, encabezados por el descubridor Pedro de Valdivia, cultivaron plantas traídas de la Península Ibérica. Esto significó que Chile estableciera sus primeros viñedos más de un siglo antes que Sudáfrica y llegara a ser el primer productor de vino en el Nuevo Mundo, 200 años antes que California.



Los primeros centros fueron las ciudades de La Serena y Santiago, extendiéndose luego a las zonas de Colina y Valle del río Maipo, al sur de Santiago. Hoy Chile elabora vinos en gran parte de su territorio, pero los productos de más alta calidad se logran en el centro del país, en una franja de 400 kilómetros de extensión, que cubre los valles y regiones de Casablanca, Maipo, Rapel, Curico y Maule.



Es un hecho, sin embargo, que la producción, durante el período colonial, fue modesta, pero hacia 1840 se embarcaron, desde Valparaíso, los primeros toneles con destino a las vecinas naciones sudamericanas. Estos despachos le dieron la categoría de primer productor de vinos de América del Sur, aunque había también actividades productivas en Perú y Argentina. Hacia 1850 las exportaciones cobraron auge dentro del continente, debido, fundamentalmente, a la ya mencionada introducción de las cepas francesas de Burdeos y al inicio de la venta de vinos embotellados. Estas cepas son, principalmente, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Semillon, las cuales siguen siendo base de la producción.
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