| 5/1/1993 12:00:00 AM

Aquí sólo hay oropel

Aquí sólo hay oropel
Hace tres décadas la familia Castilla era una próspera propietaria de amplias extensiones de tierra en Ataco, Tolima. Un buen día llegó la fiebre del oro. Los Castilla abandonaron la zona ante la imposibilidad de controlar la "fiebre" y la finca fue incorada . En octubre del año pasado, parte del sector fue entregado en concesión por el Ministerio de Minas a Urresco, para adelantar la explotación industrial de la riqueza. Se trajeron retroexcavadoras, clasificadoras y motobombas.

En la última semana de marzo el campamento debió ser desmantelado apresuradamente. El boleteo y la ausencia de la autoridad estatal hicieron fracasar la nueva empresa que apenas duró seis meses. La violencia y la inseguridad son otros escollos, que unidos al atraso tecnológico, atentan contra el desarrollo de la minería de oro en Colombia. De paso, unas mil familias que dependían del mazamorreo que adelantaban alrededor de la explotación de Urresco quedaron sin sustento. "Lo que sucede es que aquí no dejan trabajar. Apenas se estaba en el montaje de todo el proceso y ya tuvimos que abandonar el negocio ", se queja amargamente Jean Pierre Serrate, quien estaba al frente de los trabajos.

La inversión aurífera más grande que se adelanta actualmente está concentrada en Timbiquí (Cauca) en donde Cosminas, de inversionistas colombianos y rusos, ha invertido la suma de $5.000 millones. Ahora afronta las mismas dificultades de Urresco.
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