| 11/23/2007 12:00:00 AM

Actuar en nombre propio: Stan O'neal, CEO del Merrill Lynch

Actuar en nombre propio: Stan O'neal, CEO del Merrill Lynch
Las penurias de O'Neal comenzaron cuando se conoció que la compañía iba a asumir una reducción en el valor de sus activos por US$8.000 millones a raíz de sus extensas inversiones respaldadas por hipotecas de baja calificación, un golpe mayor al anunciado por O'Neal tres semanas atrás. Esto hizo que al revelarse el resultado final, se generara una pérdida inmediata de US$2.300 millones sobre las ganancias del tercer trimestre (seis veces más de lo que la compañía estaba esperando) y una baja en la calificación crediticia. A su vez, hay quienes aseguran que el directivo se acercó al banco Wachovia, el cuarto en importancia en el país, con intenciones de una posible fusión, cuando la junta directiva de Merril Lynch no lo había autorizado para dicha movida. "La crisis subprime no fue la única razón para la caída del señor O'Neal, cuyo estilo directivo normalmente no buscaba el consenso. Muchas veces actuó bajo su propia agenda, con poca discusión, como en el caso de su acercamiento unilateral al banco Wachovia", explica el analista del New York Times, Tom Bawden. El ejecutivo en jefe cometió dos grandes errores: no cumplir con los resultados y actuar en nombre propio. Neil Waters, de la firma de asesoría y reclutamiento de altos ejecutivos, Egon Zehnder International, enfatiza que uno de los grandes errores de los CEO, es no pedir consejo cuando lo necesitan.
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