| 3/30/1998 12:00:00 AM

A un lado con el orgullo

A un lado con el orgullo
En la búsqueda del nombre para el nuevo banco también se dejó a un lado el orgullo que caracteriza a los paisas y que está en el origen del Sindicato Antioqueño.



A finales de los años 70 se reacomodó la participación accionaria de un conjunto de empresas antioqueñas, creando cruces de propiedad entre ellas para defenderlas de cualquier intento de toma hostil. En ese momento la amenaza era el Grupo Grancolombiano de Jaime Michelsen. Este había conseguido importantes paquetes accionarios de empresas antioqueñas por intermedio de sus fondos de inversión y de las entidades financieras que controlaba.



En agosto de 1975 el Grupo Grancolombiano logró tener el 15% de las acciones del BIC. Como reacción, Suramericana de Seguros compró las acciones en poder del Grancolombiano a un precio que excedía varias veces la cotización del título en las bolsas de valores. Con esa operación, Suramericana y sus asociadas incrementaron su participación en el BIC de 34% a 49% y evitaron que el banco pasara a manos de Michelsen.



Luego, debido a los malos manejos financieros del Banco de Colombia y a la huida de Michelsen, el gobierno nacionalizó a esta entidad para salvarla de la quiebra y enjugar las pérdidas, que en 1982 ascendían a los $80.000 millones.



A la luz de esta historia es fácil entender la carga de emociones que ha inspirado en Antioquia la adquisición del Banco de Colombia por parte del BIC. Y también se comprende lo difícil que debió ser llegar a la decisión de dejar el nombre de BanColombia para la nueva entidad. Pero el pasado ha sido superado y una muestra de ello es la aprobación, por parte de la asamblea de accionistas, del nombre que de ahora en adelante llevará la entidad financiera más poderosa del país.
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