| 6/14/2014 1:00:00 PM

Visión millonaria

Virgilio Galvis Ramírez está construyendo en Santander un complejo clínico que se convertirá en uno de los más modernos de América Latina. Tendrá suites de primera clase, pero también atenderá a la población pobre.

En Bucaramanga queda la segunda construcción en ejecución más grande del país, solo superada por el Aeropuerto Eldorado de Bogotá. Se trata de la zona franca permanente de salud, Fosunab, el nuevo complejo clínico que está terminando de levantar en Floridablanca, Santander, el médico Virgilio Galvis Ramírez. Las dimensiones lo explican todo: tiene un área de 167.000 m2 y una inversión de $227.000 millones.

Suites de 84 m2 que parecen de un hotel de lujo, 34 salas de cirugía dotadas con lo más reciente en tecnología médica, un escáner cuyo valor supera los US$9 millones y de última generación y un centro para tratar cáncer que reduce el dolor e impacto en radioterapia y quimioterapia, son solo algunas de las novedades de esta clínica.

Lo mejor de todo es que no es solo una clínica más para los ricos. Desde el tercer piso de su nuevo complejo médico, Virgilio Galvis recordó que en los últimos seis años la Fundación ha atendido de manera gratuita a más de 500 pacientes con todo tipo de problemas de salud. Tal vez por eso le haya ido tan bien a este empresario quien fue Ministro de Salud en el gobierno de Andrés Pastrana. Luego de trabajar en el Hospital Ramón González Valencia, empezó su vida profesional independiente en 1978 cuando montó consultorio en una vieja casona de Bucaramanga.

Pero no se conformó con eso y gracias a donaciones y parte del empuje y habilidades de negociación paisa que adquirió durante sus estudios de medicina oftalmológica en la Universidad de Antioquia, convenció a encopetados políticos y millonarios del país para ‘agrandar’ el proyecto.

El presidente Julio César Turbay contribuyó en su momento con $50 millones, pero el gesto más grande provino del empresario santandereano Carlos Ardila Lülle, quien sin titubear le entregó en la década del 90 un cheque multimillonario. “En una reunión en el edificio Coltejer de Medellín yo llegué pidiendo una ayuda de $250 millones, cuando él me dijo que me iba a dar $1.500 millones, empecé a llorar y le di un beso”, cuenta Galvis.

Era la primera vez que un hombre besaba al emblemático empresario, pero valía la pena. El proyecto, denominado Fundación Oftalmológica de Santander Carlos Ardila Lülle, creció tanto en las dos últimas décadas que en 2010 a Virgilio Galvis Ramírez se le metió en la cabeza la idea de construir la clínica más moderna de América Latina.

“Así empezó todo. Ante el déficit enorme de camas en Bucaramanga y la región, se me ocurrió una alianza con la Universidad Autónoma de Bucaramanga para sacar adelante el proyecto”, recuerda el empresario.

El otro gran empujón se produjo en 2008, cuando el gobierno autorizó hospitales como zonas francas de salud.

Eso le permitió a estas empresas ahorrarse miles de millones de pesos en los procesos de importación de equipos médicos. En Medellín, Bogotá y Valle del Cauca hay otras zonas francas de salud en marcha.

Modelo de negocio


Las novedades de esta clínica trascienden el mármol español que importó para el piso o el angiógrafo Toshiba que importó para visualizar los accidentes cerebrovasculares en 3D.

El primer piso parece un centro comercial, dos oficinas bancarias, joyerías, restaurantes, floristerías, ópticas y farmacias son parte de la oferta.

Galvis también entendió que no solo con buenos equipos se hace medicina y por ello anda ‘reclutando’ a los mejores especialistas del país, quienes llegan al proyecto en calidad de socios y no clientes o empleados.

De hecho a los empleados los insta Galvis a crear empresa para convertirse en proveedores de la Fundación. Las enfermeras prestan HomeCare y hasta brindan servicios a la competencia. Lo mismo pasa con los camilleros e ingenieros biomédicos, quienes crearon una compañía para fabricar camas y monitores.

Otra de las estrategias es atraer pacientes de Estados Unidos y el Caribe. Un acuerdo con la aerolínea Copa, y próximamente con Easyfly, permitirá ‘importar’ verdaderos contingentes de pacientes en busca de buena atención, pero a un mejor precio del que ofrecen los países de origen. Para citar un ejemplo, una cirugía láser para los ojos puede costar en Estados Unidos US$4.000, mientras que en Fosunab no pasa de US$1.200 con equipos técnicos y humanos de primera.

Ojalá algún día todas las clínicas y hospitales del país cuenten con los servicios y calidad con que arranca este millonario proyecto de Floridablanca. Estas noticias dan un respiro en medio de la incertidumbre que hoy ronda al sistema de salud colombiano.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?