| 4/23/1999 12:00:00 AM

¿Vuelve la calma al mundo?

Después de la tempestad, el mundo podría estar avanzando hacia una recuperación. Así lo cree Mike Zelouf, uno de los más agudos observadores de los mercados emergentes.

Asia está en vías de recuperación, Europa está mejorando sus expectativas de crecimiento y Estados Unidos seguirá muy fuerte durante el próximo año. Hasta en América Latina podría haber una recuperación a finales de 1999.



Estas son las proyecciones de Mike Zelouf, director de Western Asset Global Management Limited, un fondo de inversión de Legg Mason especializado en inversiones de renta fija (Legg Mason está en Colombia desde el año pasado). Este fondo ha superado consistentemente los benchmarks de rendimiento en los mercados en los que opera, Asia, Europa, Asia y América Latina, y administra más de US$50.000 millones. Zelouf habló con Dinero sobre su visión del rumbo que tomará la economía mundial en el curso del próximo año.



¿Cómo ve usted el desempeño general de la economía mundial?



Durante los últimos dos años, el mundo ha visto crisis en casi todos los continentes. Primero en Asia, después en Rusia y luego en los países desarrollados donde afectó grandes fondos de cobertura, como el famoso Long Term Capital en Estados Unidos. Luego vino la crisis en Brasil, a principios de este año.



Pero, a pesar de todo eso, creo que la economía mundial está evolucionando hacia lo positivo. Aunque el crecimiento por fuera de Estados Unidos ha estado muy débil y los mercados emergentes han tenido serias dificultades, la economía de Estados Unidos está en una situación extremadamente robusta. En Europa, en términos generales, la actividad también ha mantenido niveles adecuados.



Por el lado de Japón, si bien ha estado en recesión durante los últimos 18 meses y no se espera un crecimiento, el deterioro parece haberse detenido pues la situación fiscal es, al fin, consistente con un crecimiento de 0 a 1%. Incluso se está planteando un recorte tributario selectivo, como una medida conveniente en este momento. Se está viendo desempleo, pero esto ocurre porque hay recuperación de empresas. Los bancos están mal, pero la incertidumbre sobre la realidad de su situación ha disminuido y estamos viendo reestructuraciones y planes de recapitalización. La gente no está gastando, pero al menos ha dejado de ahorrar defensivamente.



Por otra parte, creemos que Europa va a crecer 2,5% debido a la recuperación de Asia, que es su principal mercado. En Estados Unidos le apuntamos al 3%, en ausencia de un crash de la bolsa de valores. No es tan bueno como en el 98, pero es bastante positivo.



¿Qué va a pasar con Estados Unidos? ¿Por cuánto tiempo va a mantener la solidez de su economía?



Si miramos las fuentes de crecimiento de la economía de Estados Unidos, vemos que el gasto en consumo ha estado creciendo al 6%, lo que indica que las condiciones para los consumidores nunca habían sido mejores. A pesar de que la tasa de ahorro es baja, la riqueza neta de las familias se ha disparado en el mercado de acciones y esto mantiene firme la confianza de los consumidores. Las tasas de interés están en niveles históricamente muy bajos, el desempleo es de sólo 4,7% y la creación de fuentes de trabajo sigue muy fuerte. Mientras la tasa de desempleo no aumente, no habrá una baja en la demanda de los consumidores.



Por el lado de la inversión, las cosas son menos buenas. La capacidad de las empresas para invertir va a disminuir. Los costos laborales han aumentado y la fuerte competencia deja muy poco espacio para aumentar precios. Todo esto reduce el flujo de caja.



Por el lado de la balanza comercial también hay algunos aspectos negativos, porque las exportaciones se han deteriorado, en especial las que se dirigen hacia Asia y Latinoamérica. Sin embargo, en el segundo semestre esperamos recuperaciones en Asia, Europa y en América Latina. Al mismo tiempo, las importaciones aumentan, impulsadas por el boom del consumo.



En conclusión, lo que vemos en el curso del año es que hay unos factores adversos como la inversión y la parte comercial y por eso hablamos de 3% y no más.



¿Y qué perspectivas ve en el mercado de acciones? ¿Continuará el boom?



Las empresas de Estados Unidos han invertido de manera muy agresiva para reemplazar la mano de obra, dado el aumento en sus costos laborales. Esto ha mejorado la productividad de manera acelerada. La tecnología está disparando la productividad aun cuando el desempleo disminuye, lo que es sorprendente, porque usualmente cuando el desempleo desciende, los salarios suben y esto baja la productividad. Pero la productividad ha compensado ampliamente los aumentos en costos laborales.



Creo que hay tres tipos de compañías muy fuertes que permitirán que el mercado se sostenga. Las primeras son las compañías realmente globales, que diversifican bien el riesgo y no se ven seriamente afectadas por la desaceleración de ninguna región del mundo en particular. Las segundas son las firmas que dominan nichos individuales, en los cuales tienen posiciones inalcanzables. Las últimas son las productoras de bajo costo.



Cada vez hay más gente transando en el mercado de acciones por internet. ¿En qué medida este fenómeno distorsiona el mercado?



No hay duda de que el apalancamiento de la economía de Estados Unidos sobre el mercado de acciones es extremadamente alto, algo sobre lo que Alan Greenspan (director de la Reserva Federal) se preocupa mucho. Hay un fenómeno que me causa intranquilidad, y es que la gente común y corriente con US$1.000 o menos, probablemente prestados, hace transacciones especulativas con acciones. No hay duda de que eso está ocurriendo y que eleva el riesgo de una corrección.



Pero en el mercado hay un factor demográfico fundamental: los baby boomers (nacidos después de la Segunda Guerra Mundial) ya están llegado al máximo nivel de acumulación de riqueza y se están preocupando por su retiro. No veo una desbandada de inversionistas que provoque un crash, cuando están en juego las pensiones de toda una generación, salvo que ocurra un error mayor de política económica o una guerra.



¿Qué se ve en el corto plazo en los mercados emergentes, en especial, en Asia?



El flujo neto hacia el mercado asiático fue de US$200.000 millones en 1996, pero se redujo casi a cero en 1998. Fue una masiva caída en la liquidez de los mercados emergentes. Con el recorte de crédito para los países de Asia, el motor de crecimiento perdió todo dinamismo. Sin embargo, en la medida que se han visto los primeros resultados del programa del Fondo Monetario Internacional y de las reestructuraciones y reformas en países como Corea, Tailandia y, en menor medida, Filipinas e Indonesia, creo que se verá una mejoría que permitirá que la liquidez retorne. Desde el punto de vista de la demanda, el aumento del desempleo y el colapso de la confianza harán que la recuperación tome algún tiempo.



Sin embargo, la inversión en infraestructura es una fuente de dinamismo tremendamente importante en la región. En medio de sus dificultades, los países asiáticos mantienen la política de que la infraestructura es la fórmula que llevará sus economías hacia el siglo XXI. Si esta iniciativa se lleva a cabo con responsabilidad, puede ser la clave de la recuperación de la región.



¿Y en América Latina también se ven perspectivas de recuperación?



Soy más optimista que otros observadores. Las tasas de interés han bajado muy rápido en Brasil. Argentina ha logrado retornar a los mercados de capitales internacionales. Creo que mientras no se produzca otra gran crisis como la de Brasil en enero pasado, podemos esperar un mejor nivel de crecimiento hacia el final de este año.



El primer ingrediente es que los precios de los commodities (bienes básicos) comienzan a recuperarse y eso es lo que provee la liquidez a América Latina. Por otro lado, las condiciones para la inversión mejoran. Las tasas de interés en Estados Unidos son una variable crítica para la región, por la deuda externa y por la volatilidad de los flujos de capital. Y ésa es una variable que al parecer no se va a incrementar. Por otro lado, la disposición de los inversionistas de portafolio para invertir en empresas de la región está aumentando; es algo que ya está pasando lentamente y en los próximos seis meses va a mejorar.



Mi preocupación sigue siendo Brasil, por la dicotomía entre los planes fiscales del gobierno federal y los gastos de los gobiernos provinciales. Las cosas han mejorado, pero el problema sigue latente si no se resuelve el tema del gasto en las provincias. No soy un experto en Colombia, pero me parece que la mejoría en los precios del petróleo va a ayudar a la recuperación de la economía, porque lo produce y por su dependencia de las economías de Venezuela y Ecuador (que también son productores de petróleo). Incluso sobre Venezuela soy moderadamente optimista, pues me parece que aunque Chávez representa alguna volatilidad, tiene las intenciones correctas en la lucha contra la corrupción y en las reformas.



Por último, el hecho de que Colombia pueda obtener préstamos a una tasa más baja que Argentina, Venezuela y Brasil es también un buen indicador de la solidez de su economía en el contexto internacional. Esperemos que Colombia pueda sumarse a la tendencia internacional hacia la recuperación que preveo en el curso de los próximos doce meses.
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