| 4/27/1998 12:00:00 AM

Volmo a las grandes ligas

La empresa colombiana de electrodomésticos Volmo fue vendida a la multinacional francesa SEB, la más grande del mundo.

El empresario Moisés Volovitz vendió su compañía de electrodomésticos pequeños para hogar a la multinacional francesa SEB y de paso reveló su táctica a los empresarios colombianos para llevar una empresa a la cúspide del mercado: calidad, precios competitivos y adaptación a los cambios de la economía mundial.



Las exigencias mundiales dejan entrever una nueva regla de juego para la economía: las grandes compañías se comerán a las líderes pequeñas.



Hace tres décadas a Volovitz se le reconocía en el mundo automovilístico como el as del volante, pero no como un próspero empresario. "El gordo" Volovitz, como se le identificaba, conducía un Chevette 55 o un Camaro, era agresivo y calculador pero siempre un caballero de la pista. Ganó más de 50 trofeos en una corta carrera de cinco años. En 1973 se retiró.



Pero ni las carreras ni los triunfos se acabaron allí. Moisés alternó su afición por los carros con el trabajo en su fábrica. En 1963 creó, con la ayuda de cinco trabajadores, la empresa de electrodomésticos Volmo, hoy dueña del 60% del mercado colombiano.



Pero llegar al liderazgo no fue fácil. La astucia de Volovitz para competir en autos se reflejó en la forma como manejó sus negocios. Volmo nació cuando el país estaba en el furor de la etapa proteccionista y no se dejaba ingresar a nadie. La empresa se posicionó aprovechando la ventaja del precio sobre cualquier electrodoméstico importado que tenía que pagar altos aranceles.



Durante años las licuadoras, ventiladores y exprimidores con los sellos Samurai y Volmo fueron la única opción para los colombianos. Con calidad, la compañía se apoderó del mercado nacional.



Pero Volmo no se durmió en los laureles. Comenzó a producir las partes y piezas de los electrodomésticos adicionando a su favor más ventajas comparativas.



Cuando comenzó la apertura se creía que había llegado el fin para muchas de las pequeñas y medianas industrias. Por el contrario, Volovitz supo aprovecharla, se fortaleció, aumentó la producción y empezó a exportar a Venezuela y Ecuador.



Confiando ciegamente en la calidad de sus productos, Moisés se dedicó a conseguir nuevos compradores en lugar de quedarse en Colombia protegiendo un mercado que lo reconocía ampliamente.



En definitiva la apertura le cayó como anillo al dedo. No sólo empezó a exportar a los países vecinos, sino que también comenzó a fabricarle sus productos a muchas de las marcas famosas del mundo, como Black & Decker. Así logró que de los US$36 millones que vendió en 1997, una tercera parte provinieran de las exportaciones.



Lección única



En la carrera de la vida hay una lección que nadie debe olvidar: el pez grande siempre se come al chico. Volovitz percibió claramente que esa regla de juego en la economía marcaría su futuro y el de su empresa.

El mayor atractivo para una multinacional que quiere comprar una compañía con el fin de acceder a nuevos mercados, es que sea líder en su país y en la región. Volovitz preparó a Volmo para acomodarse a la nueva regla. Logró que su empresa fuera una de las mejores de la zona andina.





Jacques Gairard, presidente del grupo SEB de Francia, cerró el negocio con Moisés Volovitz, de Volmo de Colombia, en menos de seis meses.*



Volovitz atrajo a los franceses de SEB, que tienen la empresa líder del mundo en electrodomésticos pequeños para el hogar. Para Jacques Gairard, presidente del grupo francés, Volmo era lo que estaban buscando y en menos de seis meses de negociaciones se cerró el trato: la empresa colombiana ahora forma parte de la multinacional SEB y su marca Samurai continuará en el mercado colombiano dentro del conjunto de productos que ofrecen los franceses en el mundo.



"Con Volmo queremos entrar de lleno al mercado andino y centroamericano y así cerrar el círculo, pues ya adquirimos el año pasado en Brasil a Arno, la empresa líder de electrodomésticos pequeños para hogar", dice Gairard. Agrega que "Volmo nos atrajo porque su estrategia es similar a la nuestra, y ambas son empresas familiares".



El Grupo SEB



SEB nació en 1857 pero sólo hasta los 60 empezó a ser reconocido en el mundo. Desde entonces viene tomando empresas de electrodomésticos pequeños con distintas especialidades. En 1968 compró la compañía Tefal dedicada a artículos culinarios antiadhesivos, considerada como una de las mejores en México. En el 72 adquirió Calor, la fabricante de secadores de pelo y en 1988 ingresó Rowenta, famosa en Estados Unidos por sus cafeteras eléctricas y aspiradoras.

Ahora es un holding con representación y oficina de distribución en países como India, China, Rusia, Emiratos Arabes y algunos de Europa del Este, como Hungría, Polonia y Eslovenia.



Volovitz preparó a Volmo para una transacción desde hace varios años.



En 1997 vendió US$2.000 millones y detrás marchan compañías de renombre como Philips, Braun, Moulinex, Sun Beam y Black & Decker.



Con la venta de Volmo no termina la carrera empresarial de Volovitz. El tiene claro lo que quiere para el futuro y lo que va a hacer: "Me quiero quedar acá, soy colombiano y quiero a mi país. Si decido volver a invertir en una empresa lo haré aquí, porque ¿dónde más?".
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