| 5/22/2008 12:00:00 AM

Vivienda digna:

? La Fundación Mario Santo Domingo construye en Barranquilla el primer megaproyecto de vivienda de interés prioritario. Serán 15.000 soluciones de un programa integral en el que participan la comunidad, la empresa privada, el gobierno y las universidades.

La idea nació en 2006. La Fundación Mario Santo Domingo empezó a evaluar todas las acciones que había emprendido en varias ciudades en materia de generación de empleo, construcción de colegios, centros médicos y vivienda, así como en apoyo a la generación de microempresas y cooperativas y el otorgamiento de microcréditos, entre otras, para enfocarlas en un programa de vivienda de interés prioritario (aquellas que van hasta los 70 salarios mínimos, unos $32 millones) al que bautizaron 'Sueños y Oportunidades'. La idea es desarrollar una solución integral que, además de un techo, les ofrezca a estas familias de bajos ingresos empleo, salud, recreación, educación, integración con el medio ambiente y organización comunitaria para que puedan vivir en paz. Inicialmente, el programa tenía previstas 5.000 viviendas de este tipo en Barranquilla, Cartagena y Bogotá, respectivamente. Sin embargo, en la capital del Atlántico la iniciativa fue creciendo a medida que se fueron vinculando otros actores y hoy en día se convirtió en un megroproyecto de 15.000 casas. Villas de San Pablo, como se llama la futura urbanización, está ubicada en la prolongación de la carrera 38, en la vía al corregimiento de Juan Mina, en un área de 263 hectáreas. Y se prevé, desde ya, que ocurra lo mismo en Cartagena y Bogotá, como lo anunció el viceministro de Vivienda, Luis Felipe Henao, quien asegura que estos desarrollos se convertirán en un modelo para toda Latinoamérica.

Uno de los aspectos que más encarece la construcción es el costo de la tierra. En el caso de Barranquilla, la Fundación contó con el apoyo de la familia Obregón que entregó, a un precio simbólico, 9,7 hectáreas para el desarrollo de la primera etapa de 700 viviendas. Posteriormente se vincularon el gobierno distrital y otros vecinos con la donación de terrenos aledaños, lo que permitió la expansión de la obra a las dimensiones actuales. Luego se creó una unión temporal que se encarga de ejecutar las obras, mientras que la Fundación se dedica a la asesoría, a la aprobación de las licencias respectivas, a la búsqueda de recursos y subsidios y a concretar alianzas estratégicas. En medio de este proceso se contó con el apoyo de la Triple A para llevar al sector los servicios de agua, luz y alcantarillado. La fórmula, para que funcione, también incluye el aporte de los subsidios de vivienda que es donde se compromete el gobierno nacional a través del Ministerio respectivo; la autoconstrucción, que abarata los costos ; y los convenios con proveedores de materiales que permiten implementar economías de escala. El proyecto está dirigido a familias de estrato 1 y 2, cuyos ingresos no superen los dos salarios mínimos vigentes y que no posean vivienda propia.

La búsqueda de los beneficiarios comenzó por la base de datos de la propia Fundación, entre sus miles de beneficiarios en sus diferentes frentes de acción, los fondos de empleados, el personal de base de las empresas, trabajadores independientes, cooperativas y comunidades en general. Para esta primera etapa ya hay 1.688 aspirantes que llenan los requisitos, de los cuales 700 ya tienen lote. Una vez seleccionados, si los escogidos tienen ahorros o cesantías, con estos recursos separan el lote con $300.000. El valor de este oscila entre $7 y $10 millones, dependiendo de si es esquinero o no. De igual forma, la Fundación les otorga créditos para la adquisición del mismo. Se trata de lotes de entre 60 y 82 metros, respectivamente, con un área de construcción de 40 metros. El diseño de las casas, establecido de antemano por el grupo de arquitectos de la Fundación, consta de sala comedor, dos habitaciones, baño, patio y espacio para una futura ampliación. Su precio total es de $19 millones y $22 millones, si es en esquina. Una vez se obtiene el subsidio, se hacen los cruces respectivos y el saldo se les financia incluso hasta 25 años.

Regalado, nada

En este proyecto nada es gratuito. Y una de las claves para su desarrollo es la autoconstrucción. De esta manera, las familias de menores recursos pueden ir construyendo de manera gradual su vivienda. La fundación y su programa conforman equipos de trabajo para ayudar en dichos procesos a partir de la organización comunitaria, la intervención de ingenieros, trabajadores sociales, sicólogos, arquitectos y el personal técnico de las entidades en alianzas. Cada casa tiene su propio cronograma y los recursos de los subsidios llegan directamente al Banco de Materiales de Construcción, donde se expenden a precios mayoristas y en pequeñas cantidades los principales productos utilizados en las obras. Los bajos precios se logran gracias a convenios con empresas privadas. Corona, por ejemplo, aporta un kit de baño con la marca Kilgore, el cual incluye sanitario, lavamanos, jabonera, toallero y sostenedor de papel higiénico. Tiene un costo de $154.000. Argos, a su vez, les vende el cemento a $12.800 el bulto, cuando su precio comercial es de $17.000. Allí también están presentes, con importantes descuentos, la Ferretería Metropolitana y Maderas Moreno, entre otras firmas de suministros.

Como otra fuente de generación de ingresos, se creó una fábrica de bloques, la cual la integran las familias que van a vivir en San Pablo. Y están en proceso de creación de otras similares para la fabricación de ventanas, puertas, calados y figuras en hierro, entre otros elementos. Y como no todos cuentan con el tiempo suficiente para adelantar su programa de autoconstrucción, pues hay muchas madres cabeza de familia, se creó el Banco de Mano de Obra que igualmente integran 25 miembros de las familias beneficiarias. Otro negocio que ya está funcionando es el restaurante y Escuela de Cocina Gourmet, por ahora a cargo de 10 mujeres cabeza de familia. Allí almuerzan todos los obreros, contratistas y empleados administrativos de la Fundación. El transporte también está a cargo de una cooperativa que se creó y que por ahora cuenta con un microbús que hace recorridos diarios entre Barranquilla y la obra. Para el desarrollo de estas iniciativas empresariales se tiene el apoyo y la capacitación del Sena en todos los aspectos técnicos, administrativos y financiaros. De igual manera, la Universidad del Norte se encarga de la interventoría de las obras, además de practicar todos los estudios hidráulicos y de suelos, diseños de vías y desarrollos urbanísticos. En los tres proyectos de Barranquilla, Cartagena y Bogotá, se cuenta con el apoyo del arquitecto Carlos Bell.

A la fecha, ya hay 70 viviendas en proceso de construcción y 23 terminadas. Sin embargo, todavía no hay nadie viviendo en la urbanización, mientras se terminan de hacer las pruebas de presión del agua. El proyecto contempla la construcción de escuelas y colegios, centros de salud, parques, vías de acceso, parqueaderos comunitarios, iglesia, transporte público y la vinculación de entidades como el Sena para la creación de centros de capacitación en diversos oficios, Bienestar Familiar, Profamilia y empresas privadas que ofrezcan bienes y servicios a estas comunidades. Otro aspecto clave para garantizar una convivencia pacífica, es la organización comunitaria. Se trata de un programa de sensibilización para adaptar a las familias a su nuevo ambiente. Son personas que vienen de lugares diferentes y que han padecido situaciones de discriminación, vulnerabilidad y violencia. La idea es que dejen atrás su pasado e inicien una nueva vida creando un nuevo tejido social con sus nuevos vecinos. Como parte de este proceso se elegirán juntas de acción comunal y comités de generación de ingresos, recreación, medio ambiente, integración y seguridad.

La misma fórmula que está aplicando la Fundación Mario Santo Domingo en Barranquilla, la pondrá en práctica en Cartagena y Bogotá. De esta manera, empieza a tomar forma un modelo para la construcción de megaproyectos de vivienda barata para las familias de bajos ingresos en Colombia, y que hace posible la construcción de un techo digno para estos grupos sociales. La unión de las organizaciones sin ánimo de lucro, el gobierno, las universidades y las empresas privadas está haciendo posible la realización de este sueño para miles de familias colombianas.
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