| 3/6/2014 3:00:00 PM

Cambio de velocidad

Los vehículos importados se convirtieron en los más vendidos en Colombia. Kia y Hyundai, las principales marcas coreanas, lideraron el proceso. La batalla continúa. 

Hace dos décadas, cuando las importadoras coreanas aterrizaron en el mercado colombiano, se trazaron la meta de ocupar los primeros lugares en ventas de vehículos. Y, al parecer, el objetivo se ha cumplido. 

Las cifras hablan por sí solas: según la Asociación Nacional de Empresarios, Andi, las ventas al por mayor del sector –entregas a la red de concesionarios– sumaron 294.622 unidades en 2013, de las cuales 198.332 correspondieron a vehículos importados y las restantes 96.290 a ensamblados. Esto sugiere una participación de 67% de importados y 33% de fabricados localmente. 

En la carrera por ganar mercado, las coreanas Kia y Hyundai han dado una dura batalla para escalar posiciones hasta ubicarse en el tercer y cuarto lugar en ventas. La primera comercializó 28.619 unidades, una participación de 9,7%, y la segunda, con 23.190, tiene una cuota de 7,9%.

En esta competencia, uno de los grandes damnificados ha sido Mazda, que hoy se ubica octavo con solo 9.526 unidades comercializadas y con riesgo de frenar su ensamblaje en el país.

Si bien el ranking del sector sigue liderado por Chevrolet, con una participación de 25,7%, y Renault, de 14,5%, según el número de matrículas registradas en el Runt, su descenso es evidente con una caída de 17%, la primera, y 0,3% –la segunda–, al cierre de 2013 frente a 2012. Además, las propias ensambladoras locales tuvieron que convertirse en importadoras para dar la pelea. De hecho, Chevrolet es uno de los principales importadores de carros. Claramente, las marcas de Corea le impusieron ritmo de marcha a la industria local, aunque Hyundai también mostró una reducción de 18,7%, en el mismo indicador.

En 2014, Kia se convirtió en la primera marca coreana del mercado y su proyección es vender este año unas 30.000 unidades y mantener un crecimiento de 5%.

Para el vicepresidente ejecutivo de Hyundai, Pablo José Salcedo, la razón para que se vendan más carros importados obedece a que los consumidores tienen mayores posibilidades de escoger, mientras la producción nacional no abarca la amplia gama de vehículos que requiere el mercado.

Las cartas están echadas y las dos empresas no quieren ceder terreno. Kia proyecta llegar en el mediano plazo al segundo lugar, en tanto Hyundai trabajará para recuperar el tercer puesto que perdió con su compatriota el año pasado.

Según Luis Alfredo Huertas, gerente de Mercadeo de Kia, la tendencia de hace dos décadas se volteó con la decisión del Gobierno de abrir el mercado y, aunque las ensambladoras tuvieron suficiente tiempo para diseñar estrategias de mediano y largo plazo, no sacaron provecho de los beneficios arancelarios y tributarios que tenían en ese momento.

Ahora deben competir con volúmenes pequeños contra fábricas que tienen una capacidad de producción muy alta y, a juicio de los importadores, el mercado externo puede constituirse en su mejor aliado.

Compitiendo en desventaja 

Las desventajas arancelarias son la mayor preocupación de los coreanos y por eso ruegan por la aprobación del Tratado de Libre Comercio en la Cámara de Representantes, para que entre en vigencia el próximo año. 

Este es el ‘as’ bajo la manga de estas compañías porque una vez entre en vigencia el acuerdo iniciará el proceso de desgravación gradual del arancel de 35% que hoy deben pagar. Aunque es un tema que trasnocha a los ensambladores y autopartistas, para Salcedo es la mejor forma de que el mercado gane equilibrio, ya que hoy los ensambladores no pagan arancel ni por los importados, ni por el CKD que utilizan para producir los vehículos. 

Al respecto, Huertas, de Kia, señala que el sector ya enfrenta amenazas que pueden terminar siendo más fuertes que un TLC con Corea. La principal es el acuerdo comercial con México, que representa más riesgos que un acuerdo con el país asiático, pues ya está totalmente liberado el comercio y los vehículos que se importan de allí entran sin pagar aranceles. 

“Si se evalúa en dónde tienen sus plantas las marcas que se ensamblan en Colombia, el tema preocupa. Las grandes factorías están ubicadas en México y eso sí puede poner en riesgo el ensamblaje e incrementar la importación de las mismas”, manifiesta. 

Para este año el mercado espera vender 300.000 unidades y las dos coreanas seguirán apostando por escalar posiciones. Esta es la nueva batalla de una guerra en la que las dos marcas han sacado buena ventaja.

Pocos camiones

Al tema arancelario, en el caso de Hyundai, se suma que los camiones de más de 8 toneladas ya no se venden masivamente por cuenta de las normas para la chatarrización. Anteriormente se podía comprar un camión sin necesidad de chatarrizar otro. Hoy es necesario sacar del mercado uno viejo –chatarrizándolo– para que este cupo quede libre y se pueda adquirir uno nuevo. Pablo José Salcedo dice que estas nuevas normas frenaron completamente las ventas porque solo pueden vender camiones de hasta 5 o 6 toneladas y no los de ocho toneladas, de los cuales en el pasado comercializaban hasta 100 unidades mensuales.
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