| 7/20/2017 12:01:00 AM

Mercado de valores se prepara para el negocio del año: La EEB

Mientras la enajenación de la ETB enfrenta problemas jurídicos, el mercado de valores está atento a la venta de 20% de la EEB, una operación superior a los US$1.000 millones y que sería el negocio del año. Lista la banca de inversión.

Dos de los procesos con los que la administración del alcalde Enrique Peñalosa busca recursos en Bogotá para financiar proyectos de infraestructura y construir obras para la salud, educación y recreación recorren caminos distintos.

La venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB) anda enredada. Hace apenas unos días, el Juzgado Cuarto Administrativo de Bogotá anuló en primera instancia un artículo del Plan de Desarrollo que autorizaba al Alcalde a vender 86,35% de las acciones que tiene el Distrito en esta compañía.

La operación tendría un valor cercano a los $2,3 billones (unos US$751 millones) y la meta es conseguir recursos para financiar inversión social.

El otro proceso que generará recursos para el plan de inversión de Peñalosa avanza sigilosamente y con menos polémica. Se trata de la venta de 20% de las acciones de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB), uno de los grupos más importantes de energía y gas del país, que ya cuenta con operaciones en Centroamérica y Perú.

Sin duda, es uno de los negocios más importantes del año, pues esa movida podría representar recursos superiores a los US$1.000 millones al Distrito –más de $3 billones, al precio del dólar de los últimos días–, y sería una de las movidas más altas de los últimos años. “Tal vez la mayor en los últimos cinco años en operaciones que no perdieron control”, dice un analista.

Aunque al cierre de esta edición no se había oficializado la banca de inversión para esta operación, Dinero conoció con fuentes del mercado que se tratará de un consorcio conformado por Inverlink, BTG Pactual y Bank Of America Merril Lynch.

Si bien las operaciones de ETB y EEB tienen el mismo fin –la búsqueda de recursos para apalancar el plan de desarrollo de Peñalosa–, y los trámites surten caminos similares de acuerdo con la Ley 226 –ofrecer inicialmente al sector solidario (fondos de pensiones, empleados y sindicatos, entre otros) y luego a otros compradores–, los procesos son distintos y sus efectos también.

Mientras la operación de la ETB es una privatización con venta de control a un jugador estratégico, la de la EEB es una democratización accionaria, donde no hay cambio de control –pues el Distrito seguirá siendo el accionista mayoritario, con 56% de participación–. El proceso buscará darle prioridad al público en general en Colombia y seguramente habrá un remanente que se venda a inversionistas institucionales internacionales, como fondos de pensiones o fondos con foco en América Latina y mercados emergentes. Según un banquero de inversión, por la naturaleza de la operación la venta será más atomizada.

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Es una transacción que debe traer flujos y generar interés en inversionistas de largo plazo nacionales e internacionales e institucionales. Entre los interesados en la compra de una parte de la participación estarían los fondos de pensiones locales y, por ejemplo, los fondos de pensiones de Canadá. “Los fondos de pensiones locales están algo limitados, pero van a estar ahí. La actual tasa de cambio (dólar al alza) también se convierte en un incentivo para que gente de afuera vea el negocio con interés”, señala Camilo Silva, analista de Valora Inversiones.

También se ve con buenos ojos el hecho de que la EEB se desempeña en una actividad que no es cíclica y que generalmente siempre muestra números y variaciones positivas. “El sector gas y eléctrico muestra un comportamiento positivo. Eso es muy bueno cuando se trata de convocar nuevos accionistas”, agrega Silva.

Sin embargo, una de las preguntas es, si dadas las condiciones de la economía hoy en el país, con una baja dinámica y crecimientos pequeños, ¿habrá apetito en el mercado?

Analistas consultados por Dinero plantearon dos escenarios: el primero, que el mercado local no da para absorber todos esos recursos –que algunos incluso calculan en cerca de US$1.200 millones–, pues, aunque los fondos de pensiones locales tienen participación, posiblemente no van a tener el espacio suficiente. Y hay un espectro de personas naturales que participarían quedándose con acciones. “Yo pensaría que en Colombia podría quedarse hasta 30% de ese 20%, que equivale a 6% de la propiedad. Una transacción de US$1.200 millones desborda la capacidad de absorción del mercado local”, dice uno de ellos.

El segundo escenario consiste en que el Distrito busque que el componente local sea el más alto. Sea como sea, el apetito por acciones de la EEB –firma bien manejada y de un sector que crece–, es muy alto, porque los retornos de otras inversiones no son altos.

Implicaciones

La operación representa un aire fresco para la Administración del alcalde Peñalosa, debido al proceso de revocatoria que avanza en su contra. También es una oportunidad de inversión para personas naturales, que hace tiempo estaban a la espera de nuevas opciones.

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La operación tendrá “efectos colaterales”. Por un lado, los accionistas actuales no se van a diluir, porque no es una emisión primaria sino secundaria. Y, por otro, con esta democratización la acción de la EEB, al crecer su flotante, será más líquida y va a aumentar su peso en índices como el Colcap.

Por ejemplo, para Silva, de Valora, la venta de 20% de la EEB le daría un nuevo impulso al índice Colcap. “La acción de la EEB se puede ver beneficiada, debido a que esta democratización traería una mayor liquidez. Creo que podría llegar a estar en el top 3 de acciones más líquidas de ese índice”, dice. De hecho, también podría darle un nuevo aire a toda la Bolsa de Valores, teniendo en cuenta que en los últimos años se han presentado más deserciones que nuevos ingresos.

“El negocio es bueno. La acción se ha valorizado este año y la distribución de dividendos también viene aumentando. Sumados estos dos aspectos puede haber un retorno de la inversión entre 12% y 15% y con un riesgo menor”, explica Silva.

Por su parte, para Camilo Thomas, analista de Alianza Valores, otro hecho que atrae a los inversionistas es que la acción ha rentado 9% en lo corrido del año. “También hay que tener en cuenta que la operación de la EEB no se centra en un solo país, tiene presencia en varios, un hecho que diversifica el riesgo y que se convierte en un plus”, explica.

El negocio podría además fortalecer el gobierno corporativo de este poderoso grupo. Para el profesor Jesús Alberto Villamil, PhD en ciencias económicas y profesor de la Universidad Nacional, es necesario cuidar al máximo el actual gobierno corporativo de la empresa. “Con la venta de 20% no se pierde el control, pero es posible que un fondo que llegue con una participación importante empiece a pedir participación”, dijo Villamil. El catedrático dijo que también es necesario estar muy atento al destino de los recursos que recaudará el Distrito.

El tamaño de este negocio ubica a Colombia en el radar del mercado de valores. Se calcula que en América Latina habrá movidas por más de US$4.000 millones en los próximos meses y operaciones como la de EEB dan un nuevo impulso a este mercado.

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Ruido peruano

Aunque no se trata de una noticia que pueda afectar la venta de 20% de las acciones de la EEB, el litigio que tiene en este momento la empresa bogotana con la peruana Graña y Montero, sí puede llegar a enrarecer el ambiente. Al menos mientras el centro de arbitraje de comercio internacional de Nueva York, que lleva el caso, se pronuncia de manera definitiva. Graña pide una indemnización de US$80 millones por un supuesto contrato incumplido. Sin embargo, la propia EEB desestimó las pretensiones de la firma peruana y afirmó mediante un comunicado que la compañía no ha tenido “relación de sociedad alguna con la empresa Graña y Montero, la única relación que la ha vinculado con esta compañía se refiere a un contrato de construcción en la que esta tenía la condición de contratista y que finalizó en el año 2014”. El tribunal, que lleva el caso desde hace 3 años y que podría tomar una decisión antes de finalizar este año, es dirigido por el español Juan Fernández-Armesto.

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