| 5/14/2015 5:00:00 AM

La venta de Pacific

La puja por Pacific se puso buena. A la oferta de Alfa y Harbour se le puede atravesar un grupo de inversionistas, al parecer, venezolanos. Estas son las implicaciones.

Como se preveía desde hace un tiempo, empezaron a aparecer las ofertas por Pacific.

El Grupo Alfa, un poderoso conglomerado petroquímico mexicano, y el multimillonario fondo de inversión Harbour lanzaron una oferta que se debería concretar antes de un mes, cuando las autoridades bursátiles de Toronto y Colombia den su autorización.

Esta movida se veía venir; tal y como lo anticipó Dinero hace un año (ver edición del 13 de junio de 2014), la presencia del conglomerado mexicano tenía un sentido estratégico y no de simple especulación en el mercado de valores.

Según fuentes de las compañías, la propuesta, que implica adquirir el total de la participación de los accionistas mayoritarios, incluye todos los activos de Pacific, como las participaciones en el Oleoducto Bicentenario, el Oleoducto de los Llanos y Pacific Infrastructure, entre otros.

Hoy la petrolera tiene propiedades en siete países, no solo en las áreas de petróleo y gas, sino también en energía e infraestructura, como es el caso de Puerto Bahía, en Cartagena.

Pacific tiene 30 campos en operación y, sin contar con Rubiales (que revertirá a Ecopetrol), tiene una producción diaria de 100.000 barriles. La mayor parte de su crudo es liviano y reporta 541 millones de barriles de reservas, lo que corresponde a 20% del total de reservas de Colombia.

La compañía sigue siendo un activo en producción y, puesto en el portafolio de una compañía petroquímica mexicana y un fondo con especialidad en activos en el sector energético, su potencial podría multiplicarse.

Caer p’arriba

La situación de la firma no fue fácil durante el último año. Pero ese no es un mal exclusivo de Pacific. Todo el sector petrolero se vio obligado a ajustarse a la nueva realidad, pues los precios del crudo se redujeron 50% en menos de un año.

Mientras la principal compañía de Colombia, Ecopetrol, registró en el primer trimestre las primeras pérdidas en su historia, durante el periodo entre octubre y diciembre de 2014 el resultado de Pacific fue catastrófico. En 2014, la firma dejó pérdidas por US$1.300 millones y fue necesario adelantar un plan de ajuste.

Durante los primeros meses de este año, la compañía logró un acuerdo para hacer uso de un crédito rotatorio de US$1.000 millones y vendió parte de sus participaciones en oleoductos, lo que fortaleció su caja. Ese tipo de medidas, adicional al recorte en nómina y contratos con proveedores, han hecho que los costos de la compañía se reduzcan considerablemente.

Es claro que el desenlace de la oferta de Alfa y el fondo Harbour fue precipitado por la decisión de Ecopetrol de revertir el pozo Rubiales, uno de los principales activos de la firma. Aun así, como se mencionó, Pacific, sin Rubiales, sigue siendo una compañía de 100.000 barriles diarios. 10% de la producción colombiana.

Inversionistas salvadores

El grupo Alfa es un conglomerado multimillonario de México, con sede principal en Monterrey. El año pasado tuvo ingresos consolidados de US$17.224 millones, su especialidad son los componentes de aluminio, útiles en otras industrias como la de automóviles.

Por su parte, Harbour Energy fue conformada en 2014 por Noble Group y EIG, dos firmas que buscan activos energéticos en todo el planeta para adquisiciones. EIG tiene una cartera por más de US$14.200 millones.

¿Por qué este par de inversionistas se interesó en un activo como Pacific? El primer argumento es que la compañía está barata. En su momento de auge, el precio de la acción en el mercado de Toronto llegó a estar rondando los 35 dólares canadienses; la operación con Alfa y Harbour se hará a un precio por acción de 6,50 dólares canadienses por título. Si Alfa invirtió el año pasado alrededor de US$770 millones por menos de 20% de Pacific, ahora los dos nuevos inversionistas van a poner sobre la mesa alrededor de US$1.400 millones por el 80% restante (esto sin incluir el valor de la deuda, lo que llevaría la movida a una cifra superior a los US$6.000 millones).

Pero que Pacific esté barata no quiere decir que necesariamente sea un buen negocio comprarla. Más aún cuando no ha habido nuevos grandes descubrimientos que permitan revertir la tendencia a la baja en las reservas (ver recuadro). Aquí es donde el aspecto estratégico es fundamental. La compañía sigue siendo una firma productora y, con los ajustes realizados a comienzos de este año, se espera que continúe siendo rentable.

Pero la inversión de Alfa y Harbour es, fundamentalmente, en know how: el verdadero potencial, en caso de una recuperación en los precios del crudo, sigue estando en Estados Unidos y México, donde el conglomerado mexicano tiene proyectos petroleros pequeños.

Cabe recordar que el año pasado quedó en firme un joint venture entre Pacific y Alfa para buscar proyectos conjuntos de petróleo y gas en México, que es el nuevo gran mercado latinoamericano.

De hecho, México se está convirtiendo, a pesar de las dificultades ocasionadas por la caída del precio del petróleo, en una nueva plataforma de exploración y producción tras la decisión del gobierno de abrir el mercado energético y atraer nueva inversión.

Además, otro de los cambios estructurales que va a dejar en el mercado petrolero la caída del precio del crudo es un proceso de reacomodo, con más consolidaciones y fusiones, buscando economías de escala, más reservas, instrumentos y conocimientos para llegar a nuevos escenarios de competencia y eficiencias en la operación.

Todos los ojos van a estar puestos en esta transacción. En el medio está el futuro de una de las empresas más grandes de Colombia, en uno de los sectores clave para la economía: el petrolero.

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mirada crítica

Andy Webb-Vidal, director ejecutivo de Latin-IQ, una consultoría de inteligencia de negocios especializada en América Latina y radicada en México, se mostró crítico en su análisis de esta operación.

“Para Alfa esto va a terminar mal.
En primer lugar, desde que empezaron a acumular acciones en Pacific, a mediados del 2014, han perdido mucho dinero por la posterior caída de la cotización de las acciones. En segundo lugar, en marzo quedó claro que Ecopetrol no iba a extender el contrato de explotación del Campo Rubiales, el activo estrella en el portafolio de Pacific. La petrolera no tiene nada más realmente prometedor en sus libros para revertir el declive de producción a futuro”, explica.

Webb Vidal no cree que sea fácil transferir el expertise humano y técnico de Pacific a Alfa.

Lo otro que puede enredar más la transacción es la aparición de O’hara Administration. Se trata, según Webb-Vidal, de un “grupo misterioso de inversionistas venezolanos con base en Panamá” que han venido adquiriendo acciones de Pacific. “Lo más probable es que los que están detrás de ese grupo buscan un mejor precio por parte de los ofertantes”, señala. Para el analista, lo más complicado es que no se conoce claramente el origen de los fondos de ese grupo. Esa falta de transparencia puede generar preocupaciones al interior del gobierno colombiano, concluye.
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