Hugo Chávez

| 2/21/2003 12:00:00 AM

Venezuela: plan B

Después del derrumbe de las exportaciones colombianas al mercado venezolano, las empresas buscan cómo mitigar ese impacto. Colocar US$600 millones en ventas no será una tarea fácil.

Para Petroquímica Colombiana (Petco), la crisis de Venezuela terminó convertida en una oportunidad. Aunque en ese país le congelaron pedidos por cerca de 750 toneladas mensuales de PVC, la reactivación de mercados inesperados le permitirá compensar ampliamente esta situación. Por un lado, venderá en Colombia las 1.000 toneladas que cada mes se importaban del vecino país y, por otro, atenderá los pedidos que los empresarios venezolanos tuvieron que abandonar en Perú, Chile, el Caribe y Centroamérica, lo que representa unas 5.000 toneladas mensuales adicionales.

Por esta razón, mientras muchas empresas ajustaron sus presupuestos de exportación a la baja por la caída del mercado venezolano, Petco, el mayor jugador de PVC regional, espera vender este año el total de su producción (300.000 toneladas), de las cuales 200.000 irán al exterior. El caso de Petco es uno de los ejemplos de cómo responder en estos momentos de crisis. Sin embargo, por las características de su producto, no es una receta que pueda aplicarse a todos los sectores.



El impacto

La crisis de Venezuela, que se intensificó con el paro productivo de más de dos meses, hizo que las exportaciones colombianas hacia ese país cayeran en cerca de US$600 millones a noviembre pasado (-33%), al ubicarse en US$1.000 millones. El impacto de esta caída es muy alto para el país, porque las ventas externas a Venezuela de productos no tradicionales representan el 17% del total nacional de estas exportaciones.

Si se consolidan las cifras a diciembre, el panorama puede ser peor, porque algunos sectores como textiles, confecciones o calzado tenían puestas sus esperanzas en la temporada de fin de año. Además, la situación hacia el futuro inmediato parece no cambiar y, por el contrario, los principales indicadores de Venezuela tienden a empeorar. Para el 2003, las exportaciones colombianas a ese país se reducirían en US$200 millones frente al año que acaba de pasar, y se ubicarían en niveles cercanos a los US$800 millones.



Las salidas

Actualmente, 2.542 empresas colombianas exportan a Venezuela, de las cuales 188 hacen el 77% de nuestras ventas a ese país. Junto a estas grandes empresas, se ubican una gran cantidad de pyme que, de no encontrar mercados, quedarían fuera del negocio exportador.

Las salidas para enfrentar esta situación no son sencillas. "No es fácil encontrar en el corto plazo mercados que sustituyan niveles de exportaciones tan altos como en el caso de Venezuela, ni hallar rápidamente mercados donde se puedan ubicar ventas por cerca de US$600 millones, pero hay que arrancar", explica Luis Guillermo Plata, presidente de Proexport (ver entrevista). ¿Cómo responder, entonces, a esta crisis?

Es claro que el mercado venezolano no se va a recuperar ni en el corto ni en el mediano plazo. Por eso, las empresas no tienen más remedio que diseñar estrategias que mitiguen el impacto que ha dejado la caída de más del 20% en la demanda de ese país.

Las soluciones se pueden resumir en dos opciones. La primera, atacar los mercados que Venezuela ha dejado de lado debido a su crisis y donde Colombia puede ser un sustituto interesante, como lo viene haciendo Petco en el sector petroquímico. Y la segunda, crecer en mercados similares a los venezolanos, donde se puede entrar con relativa rapidez, como Centroamérica, el Caribe y México.

Los empresarios están conscientes de que estas medidas son solo un paliativo a la situación del mercado venezolano, y que aunque pueden contrarrestar la caída de las ventas a Venezuela, no van a asimilar el total de exportaciones que envían a ese país.

Aun en un mismo sector, las alternativas para las empresas son distintas. En el caso de la petroquímica, por ejemplo, mientras Petco, el mayor jugador regional de PVC, logró capitalizar la coyuntura, Propilco, que produce polipropileno, no ha podido hacerlo porque se le encareció la materia prima que era importada de Venezuela, y eso le ha restado competitividad para llenar el hueco que dejaron los venezolanos en otros mercados. Y ni siquiera es viable la posibilidad de satisfacer la demanda venezolana, que se ha visto reducida con la crisis. "¿Con qué garantías se puede llegar al mercado venezolano, si hay dificultades en los pagos y el mercado aún no arranca?", se pregunta Orlando Cabrales, presidente de Propilco.

Otros sectores dependientes de Venezuela en su estrategia exportadora están buscando nuevos mercados. Los vehículos, textiles y confecciones, el sector metalmecánico, los artículos para el hogar y las autopartes, que son los más sensibles y afectados por esta crisis, están tratando de aumentar sus ventas en los mercados con mayor potencial y a los que pueden llegar rápidamente, como el Caribe, Centroamérica y México.

El caso mexicano llena de optimismo a los exportadores, ya que las exportaciones hacia ese país vienen creciendo al 27%. En el período enero-noviembre, las ventas pasaron de US$221 millones en el 2001 a US$280 millones el año pasado. El mercado centroamericano, si bien solo viene creciendo al 6%, es visto como una oportunidad para las exportaciones no tradicionales porque es más parecido al colombiano y se puede competir con precio y calidad.

Varias empresas ya han puesto en marcha la nueva política. Touché, la productora de ropa interior femenina, adelanta su estrategia para ampliar mercados y compensar la caída de cerca del 30% en sus exportaciones que originó la crisis venezolana. "Vamos a abrir nuevas tiendas de nuestra marca. En la actualidad, tenemos 14 tiendas Touché repartidas en Estados Unidos, México, Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Ecuador y Colombia", explica Juan Fernando Salazar, director de exportaciones de la firma. El objetivo es abrir 3 nuevas tiendas antes de acabar el año, en México y/o Estados Unidos.

"De alguna manera, muchas empresas que trabajamos en Venezuela, ya habíamos empezado a vender en Centroamérica y el Caribe; pero el tamaño de estos mercados no es muy grande y no alcanza a cubrir las necesidades que dejó la caída venezolana", agrega Salazar.

Otros, como Calzado La Maravilla, de Cali, uno de los jugadores más importantes del sector y que maneja la licencia de Hush Puppies para Colombia, habían dejado de despachar a Venezuela desde noviembre pasado. "Ya empezamos a ver otros mercados, como México, Estados Unidos, Perú y Ecuador. De hecho, los contactos con Estados Unidos que se empezaron a hacer a finales de año, comenzaron a dar resultados con un primer pedido de 21.000 sandalias. Pero el 36% de las ventas que en los años anteriores correspondía a exportaciones, se reducirá este año a 29%, producto de la crisis en el mercado venezolano", explica Reinaldo Bolívar, encargado de las exportaciones de Calzado La Maravilla.

Uno de los sectores más golpeados con la caída fue el automotor. Sofasa pasó de vender 14.500 unidades en el 2001 a 6.103 el año anterior, es decir, una caída de cerca del 58%, y las exportaciones totales disminuyeron 46%. Para Luis Fernando Peláez, presidente de la ensambladora, "Sofasa ha emprendido desde hace varios años una fuerte estrategia exportadora, no solo a Venezuela sino también a Ecuador, y continúa en la búsqueda de oportunidades de venta en otros mercados, como el centroamericano y el del Caribe, y la consolidación de nuestras redes de distribución, servicio y repuestos en Venezuela y Ecuador. Adicionalmente, seguimos trabajando en nuestros ejes estratégicos relacionados con la eficiencia en costos, la mejora de nuestra logística y el impulso a la localización de piezas subregionales para nuestros productos".

El caso del sector de aceites y grasas es muy particular, porque desde hace 16 meses el mercado venezolano está cerrado por medidas proteccionistas. Para la Alianza Team, esta situación ha sido muy compleja, pues aunque ha tenido mucho más tiempo para adaptarse a esa coyuntura y ha abierto mercados en Centroamérica, Suramérica y el Caribe, la alianza no ha logrado compensar los US$25 millones que dejó de exportar a Venezuela y Ecuador el año anterior.

Por eso, está explorando nuevos mercados. En Europa habría algunas posibilidades, pero el transporte y los fletes son el doble de lo que pagan los asiáticos. "La idea es buscar acuerdos comerciales con navieras para consolidar la carga y disminuir el valor de los fletes, pero hay que pensar y actuar rápido", agrega Mauricio Campillo, presidente de la Alianza Team.

La tarea no es fácil. Los mercados de Centroamérica y el Caribe pueden ser un buen escenario para las pequeñas y medianas empresas, pero las grandes -que ya están en esos mercados- deberán hallar estrategias para aumentar su participación y también complementar la estrategia buscando otros grandes mercados.

Por otra parte, la salida hacia los mercados centroamericanos no es una solución de largo plazo, si se tiene en cuenta que, con la firma de un acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Centroamérica, la producción estadounidense comenzará a entrar con preferencia a esos países probablemente dentro de dos años o menos. La competencia será muy dura en ese momento.

Este primer semestre será muy complejo para las exportaciones colombianas. Buscar nuevos mercados y abrir posibilidades de negocio son tareas de largo plazo.

A esto se suma que no se ve una salida rápida a la crisis en Venezuela. Las declaraciones del presidente Hugo Chávez, en el sentido de que "no habrá un dólar para la oposición" frente al esquema del control de cambios, ponen los negocios en una seria dificultad.

Mientras se decanta la situación interna venezolana, fácilmente puede pasar otro semestre o más, gracias al margen de maniobra que tiene el gobierno, producto de sus reservas internacionales (más de US$13.000 millones). Por eso, es vital que las empresas colombianas encuentren nuevas alternativas. Aunque la tarea será muy compleja y contrarreloj.
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