Hugo Chávez

| 6/27/2003 12:00:00 AM

Venezuela: nuevo modelo

Mientras la distancia entre el gobierno y la oposición en Venezuela crece, se abre camino un nuevo modelo económico en el vecino país en el que el Estado tendrá un papel fundamental y protagónico.

Las ventas de la cadena de hipermercados Exito en Venezuela han caído 25% en los primeros meses de este año, lo cual la deja en una posición muy complicada y pone en alto riesgo su operación en ese país en el corto plazo, por las dificultades para conseguir dólares e importar mercancías para su negocio.

"Llevamos 5 meses sin dólares y los inventarios se están agotando. Esto podría impedir la operación en los próximos 3 ó 4 meses. Con inventarios agotados y con la tienda cada vez más desocupada, se llega al límite en el cual no es rentable operarla con el surtido que se consigue en el país. Por eso, hay un riesgo real de que el formato hipermercado Exito tenga que reducirse -cerrar parte de la tienda y quedar solo con supermercado- o parar la operación porque no es rentable", explica Carlos Hugo Escobar, presidente de Cativen.

Por su parte, la producción de Ford ha tenido dificultades porque no ha podido importar piezas para abastecer su planta en Valencia, por el control de cambios que rige la economía venezolana. La planta estuvo paralizada durante dos semanas y, aunque ha retomado sus actividades, podría verse obligada a detenerse de nuevo.

Desde franquicias hasta multinacionales están viendo cómo hacer para mantenerse en el mercado venezolano. Sin embargo, muy pocos han visto detrás de estas noticias el proyecto del nuevo modelo económico que el presidente Hugo Chávez está gestando para Venezuela, en el cual el Estado tendrá un papel protagónico y fortalecerá su presencia en el ámbito productivo.

Colombia se concentró en la caída de sus exportaciones y no ha definido una nueva estrategia para amoldarse al nuevo modelo. En el desarrollo de esta política, nuestro país está perdiendo a su tradicional aliado: la clase empresarial venezolana. Es fundamental que Colombia conozca el nuevo escenario del vecino país para encontrar allí posibilidades.



El nuevo modelo y sus pilares

Según el Wall Street Journal, Venezuela tiene un modelo muy parecido al de China, es decir, un gobierno autoritario que domina la economía con empresarios políticamente pasivos, donde la preferencia está por las pequeñas empresas y la inversión y presencia de las extranjeras. ¿Qué busca el nuevo modelo? Controlar el proceso productivo y eso lo llevaría a "tener control de una cadena productiva desde el suministro de materias primas, la manufactura y la transformación hasta la distribución y colocación del producto, pero sin ir al extremo de que no haya producción ni propiedad privada", explica un empresario colombiano radicado en Venezuela.

Realmente busca una visión de desarrollo hacia adentro, en el cual la producción local tiene la prioridad y el papel de las pequeñas y medianas empresas será vital. Esto significaría el nacimiento de una nueva generación empresarial cobijada por el Estado y donde los empresarios opositores no tendrían posibilidad de desarrollo. Esto representa un cambio enorme para Colombia, pues la clase empresarial venezolana ha sido la gran aliada del comercio bilateral y a la hora de mantener vigente la Comunidad Andina. Si ese aliado pierde su protagonismo, Colombia tiene que emprender un nuevo juego.

"Venezuela está en una etapa de transición de un modelo neoliberal -mucho más rentista que el colombiano- a uno nuevo que podríamos llamar el neopopulismo, una especie de socialdemocracia a la latinoamericana", explica el representante a la Cámara Gustavo Petro, quien es uno de los más cercanos asesores de Chávez en este proceso.

El modelo de Chávez se fundamenta en 5 pilares: uno, el control de Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), con lo que tiene recursos y músculo financiero para enfrentar a la oposición y desarrollar sus programas. Las reservas internacionales a finales de mayo superaron los US$16.000 millones, gracias a los buenos precios internacionales del crudo. Dos, la construcción de un nuevo tejido empresarial orientado, como en el caso chino, hacia la producción de lo básico y a la sustitución de importaciones, lo que implica un nuevo modelo de empresas y la derrota de los empresarios actuales. Tres, una reforma agraria, en un país que por su dependencia del petróleo ha estado alejado de los campos. Cuatro, el fortalecimiento de la presencia del Estado en sectores críticos de la economía, como la banca y el sistema de pensiones y salud. Y cinco, la conformación de un nuevo eje comercial que mira hacia el sur, con Brasil y Argentina como aliados.

El pilar más importante y vital en la estrategia de Chávez es el control de PDVSA. Suena paradójico hablar de control del gobierno de una empresa estatal. Pero en el caso de PDVSA su control no estaba en manos del gobierno. Para los opositores, el control lo tenía una "tecnoestructura meritocrática", que había sido impermeable al poder político. Para los seguidores de Chávez, el control lo tenía una junta directiva privada y allí hubo movimientos que permitieron el enriquecimiento de una élite venezolana muy poderosa.

El caso es que con la huelga de finales del año pasado y principios de este, Chávez tuvo una oportunidad de oro para manejar el 'corazón económico' de Venezuela. Sabía que para apalancar su estrategia necesitaba controlar a esta empresa y el paro fue la coyuntura perfecta. Despidió más de 15.000 trabajadores y recuperó la producción al llegar a cerca de 3 millones de barriles diarios, en contra de todos los pronósticos, cantidad suficiente para sostener su "revolución" y avanzar en su estrategia. Con un ingrediente adicional. PDVSA había sido una empresa autónoma y autosuficiente, tanto en exploración como en explotación. La salida masiva de trabajadores la obliga a buscar socios que le permitan optimizar su operación. "En los próximos meses, vamos a ver un gobierno que para poder regularizar su proceso de producción e incrementarlo en pozos de aguas profundas y en el lago de Maracaibo, hará acuerdos con petroleras internacionales con las que está desarrollando negocios muy importantes. Eso es un cambio muy grande y complejo en el modelo económico y que le podría permitir al gobierno obtener más recursos este año y el que viene", dice el analista Luis Vicente León, director de la consultora Datanálisis.

Si el paro le dio a Chávez la oportunidad de controlar PDVSA, también le abrió la puerta al segundo pilar: la construcción de un nuevo tejido empresarial. Le entregó dos herramientas fundamentales para 'someter' al sector empresarial que resulte peligroso para su proyecto político: el control de cambios y el control de precios con los que les aplica a las empresas un fuerte torniquete para obtener recursos. Con la meta explícita de controlar la fuga de capitales, el gobierno ha obligado a las empresas a utilizar los dólares que tienen afuera para no perder participación de mercado o a conseguirlos en el mercado negro 50% por encima del oficial, porque nadie quiere perder un solo punto de participación de mercado.

Al mismo tiempo, el gobierno se convierte en el principal importador de productos básicos y con importaciones exoneradas de arancel y con dólares oficiales compite en los mercados con productos mucho más baratos, con lo cual debilita la posición comercial de sus opositores.

Las multinacionales, que hacia el futuro pueden ser sus principales socios pues no tienen aspiraciones políticas, también han tenido problemas. Mientras unas, como Cativen, esperan que el mercado responda, otras han decidido subsidiar su operación en Venezuela y enfrentar la compleja situación utilizando dólares de sus casas matrices en el exterior para pagar proveedores.

Se está iniciando ahora una etapa, anunciada por Víctor Alvarez, viceministro de Industria, que se relaciona con la cogestión. La propuesta es que los pasivos laborales se conviertan en participación accionaria de los trabajadores y también que las deudas tributarias y con entidades oficiales sean transformadas en acciones del Estado en esas compañías.

El modelo, en últimas, busca fortalecer la presencia estatal en industrias estratégicas como la de agroalimentos. En este sentido, por ejemplo, el gobierno ya anunció la creación de dos plantas de leche de soya y de siete plantas procesadoras de harina de maíz precocida que estarán en funcionamiento en los próximos 16 meses y que tendrán una inversión superior a US$34 millones. El objetivo es cubrir el 30% de la producción nacional de harina y comercializarla en centros de distribución del Estado, como Mercal o Casa.

Con la reforma agraria -el tercer pilar-, Chávez pretende entregar tierras a más de 100.000 familias, cerca de 500.000 campesinos, y al igual que el esquema chino, potenciar la producción interna. Mientras tanto, -el cuarto pilar- fortalece la banca estatal y busca dar créditos e incentivos a los pequeños y medianos productores siempre bajo su tutela. Contrario a los modelos de Colombia y Chile, su objetivo está puesto en no privatizar sus sistemas de pensiones y salud.

Por último, está afianzando la relación con Brasil y Argentina a tal punto que, según Ramón Rosales, ministro de Producción y Comercio, antes de diciembre de este año, Venezuela tendría definida su negociación con Mercosur.



¿Funcionará?

Un modelo como este solo se puede sostener si hay una fuente de riqueza muy grande manejada por el Estado, en este caso el petróleo. En principio, el escenario favorece a Chávez en la medida en que es poco probable que el precio del petróleo se derrumbe.

De otra parte, las acciones del gobierno en la construcción del nuevo modelo lo obligan a moverse a ritmos diversos. Por ejemplo, en relación con el sector financiero, este no sería el mejor momento para que el gobierno genere una crisis con la banca. Primero, porque es un sector cuyos principales jugadores son multinacionales, como los españoles. Y segundo, porque en medio de esta crisis, la banca se ha visto beneficiada. Uno de los efectos del control de cambios es que la liquidez es muy alta, porque la gente que compraba dólares debe tener sus bolívares en la cuenta bancaria y como la gente no está solicitando préstamos, los bancos se volvieron inversionistas institucionales por excelencia.

Y, por último, de la suerte que tengan Brasil y Argentina en sus actuales gobiernos va a depender en gran parte el futuro económico y comercial en el ámbito internacional para Venezuela, pues su estrategia es fortalecer el Mercosur y crear un eje que le haga contrapeso a Estados Unidos.



El papel de Colombia

¿Qué implicaciones tiene el nuevo modelo para Colombia? A juicio de algunos analistas y empresarios, la sensación es que Colombia cedió el mercado. "Nos quedamos pensando en el pasado y en el pago de la deuda y no construimos la relación hacia el futuro", explica el consultor Jorge Alberto Velásquez.

Dada la cercanía política con el actual gobierno brasileño, para Venezuela, Colombia no es prioritaria, pues muchos de nuestros productos pueden ser sustituidos por la oferta carioca, fortaleciendo además la identidad ideológica entre los gobiernos de Chávez y Lula. No hay que olvidar que ahora el Estado es el principal importador de Venezuela.

"Se deben diseñar estrategias de manejo de crisis, para crear instrumentos que posibiliten el comercio, como el comercio compensado de bienes por bienes", explica María Luisa Chiappe, directora de la Cámara de Integración Colombo Venezolana.

Pero también hay que avanzar en una relación con el gobierno venezolano. Uno de los caminos para el sector empresarial es no participar en las decisiones políticas internas de Venezuela y entender el papel del Estado y del gobierno venezolano en su economía. "Hay que determinar si Venezuela es estratégico para la industria nacional. Si lo es, hay que acomodarse a las nuevas reglas del juego, así cambien en el futuro", explica Diego Fernández, presidente de Seguros Bolívar en Venezuela.

Si bien la caída de las exportaciones es gigantesca -más del 70% en los primeros meses de este año-, en esta coyuntura la canasta exportadora se está recomponiendo y los alimentos han duplicado su participación.

Productores de huevos y harina, o de leche, como Colanta, se han acomodado a las exigencias del gobierno venezolano -en cuanto a etiquetados, especialmente, pues exige que estos productos vayan con el "apellido" bolivariano- y se han quedado en el mercado.

En últimas, todo depende del petróleo. El gran reto de Chávez será demostrar que su modelo sí podrá quitarse de encima el gran mal de la economía venezolana: la dependencia de los ciclos del precio del petróleo. Sin embargo, no parece que vaya a lograrlo. Por el contrario, su modelo supone un fuerte gasto petrolero, el cual tiene alta probabilidad de terminar desestimulando la generación de nuevas actividades productivas.

Chávez está demostrando que puede derrotar a la clase empresarial venezolana, pero para que su modelo triunfe tendrá que demostrar que puede derrotar a la historia petrolera de Venezuela. Ese es un reto gigantesco.
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