Venezuela futuro incierto

| 10/3/2002 12:00:00 AM

Venezuela futuro incierto

Ante las fuertes devaluación y recesión que enfrenta Venezuela, las empresas colombianas han tenido que innovar y buscar eficiencias para mantenerse en un mercado difícil.

El reto para las empresas colombianas con negocios en Venezuela cada vez es mayor. Con una devaluación del bolívar del 100% en lo que va corrido del año, un Producto Interno Bruto cayendo a un ritmo del 7,1% en el primer semestre del 2002 y un desempleo que ronda el 16%, sobrevivir en Venezuela se ha vuelto una labor titánica para quienes llevan sus productos a ese país. Si a esta situación se le suma, además, una grave intensificación del conflicto político que viene cediendo paso a un ambiente de intolerancia y falta de confianza en las políticas del gobierno Chávez, la cosa se complica aún más.



Las exportaciones colombianas a Venezuela han caído cerca de 17% en lo que va corrido del año y se estima que el intercambio entre los dos países ha descendido un 30%. Esto es particularmente importante, además, si se tiene en cuenta que Venezuela es el principal socio comercial de Colombia en la comunidad andina y el segundo mayor mercado de exportación de los productos de nuestro país (el 10,5% de las exportaciones colombianas tiene a Venezuela como destino final).



Las empresas colombianas se preguntan hasta dónde llegará la crisis, pero aún no hay respuestas concretas. Por ahora, la salida para la mayoría, ha sido replantear sus estrategias y observar el panorama con cautela mientras hay una señal más clara sobre el futuro del vecino país. Empresas como Noel, Sanitas y Colombina se han concentrado en buscar una mayor eficiencia, mientras que otras, como Seguros Bolívar y Sofaven, se han esforzado por adaptar sus productos a las nuevas necesidades del mercado.



Se complica la crisis



La situación del vecino país parece de nunca acabar. El hueco fiscal es enorme y, pese a que el precio del petróleo, principal rubro del PIB venezolano, viene aumentando a un ritmo de 48% en el 2002, la situación empeora cada día más. Luego de la decisión del gobierno Chávez, en febrero, de dejar flotar la tasa de cambio libremente, la devaluación del bolívar ha alcanzado niveles inusitados que, para un país que depende en más del 60% de las importaciones, no son sostenibles. Cada día, los venezolanos no solo enfrentan un bolsillo más restringido sino, además, ven cómo suben y suben los precios de los productos. La inflación ha alcanzado niveles del 20% y se presume que terminará el año en 32%.



El acceso al crédito también ha estado restringido, pues las tasas de interés han alcanzado niveles muy altos. Los mercados internacionales mantienen sus reservas respecto al futuro de Venezuela, por lo cual el acceso a financiación del extranjero está restringido. El anuncio, la semana anterior, de la baja en la calificación que otorga Standard & Poors (que bajó a Venezuela de B a B-) que se suma también a la baja de Moody's de B2 a B3, comprueba que Venezuela ha pasado a ser una inversión demasiado riesgosa.



Entretanto, las políticas del gobierno que pretenden poner fin a la situación son ampliamente criticadas. Con el aumento del impuesto del IVA del 14,5% al 16% y el aumento del impuesto al débito bancario de 0,75% a 1%, Chávez espera cubrir parte de un déficit que asciende a US$4.000 millones. Pero la gente se pregunta cómo logrará sobrevivir, en un entorno adverso, con mayores tasas impositivas. También hay una propuesta para reformar la ley del Banco Central de Venezuela para que el gobierno pueda usar lo más pronto posible las utilidades del emisor, que provienen en su mayoría de la fuerte devaluación. Sin embargo, aún no hay una respuesta.



Los efectos para Colombia



Con la devaluación del bolívar, los más golpeados en Colombia han sido los exportadores. Mientras que antes gozaban de la ventaja de ofrecer precios competitivos, gracias al diferencial de la tasa de cambio que los favorecía, hoy la situación es muy distinta pues ya no pueden ofrecer los atractivos precios de antes. Lo anterior ha resentido fuertemente la demanda. Y si a esto se le suma el agravante de una economía en recesión, el efecto es aún peor.



El consumo se ha deteriorado profundamente, por lo cual todos, en general, han visto caer sus ventas. Las ventas de la industria automotriz, por ejemplo, han caído cerca del 26% a agosto, según la Cámara Automotriz de Venezuela, y se prevé que la cifra ascienda a 35% al finalizar 2002. Las ventas de ensambladoras colombianas como Sofasa se han reducido considerablemente y para empresas que venden autopartes, como Chaid Neme, el descenso en ventas en el mercado venezolano ha sido del orden de 25%.



El sector de alimentos también ha salido perjudicado. Según la Cámara de la Industria de Alimentos de Venezuela, las ventas cayeron 6% en el primer semestre del 2002 y se estima que al finalizar el año la cifra llegará a 11%. Para empresas como Noel, las ventas de los productos que exporta desde Colombia han caído cerca de 25% en volumen. Otras empresas, como Monómeros Colombo Venezolanos y Coltejer, también han experimentado un deterioro en sus ventas de 25% y 30%, en lo que va corrido del año.



"La demanda está bastante contraída. Alcanzar los presupuestos de ventas se ha convertido en un dolor de cabeza para todas las compañías", afirma Eduardo Parra, gerente general de Colombina en Venezuela.



Estrategias para defenderse



La situación no da espera. Al tiempo que suben los costos y la demanda cae, las empresas se han visto obligadas a diseñar estrategias que les permitan mantenerse en un mercado difícil. Los recortes de personal, la reducción de inventarios y el aplazamiento de las decisiones de inversión les han permitido racionalizar sus gastos y volverse más eficientes en su operación. La cobertura del riesgo cambiario también ha sido una de las estrategias que han utilizado las empresas colombianas. Algunas también han innovado en sus productos en busca de alternativas para un consumidor con poco poder adquisitivo. Otras han decidido, por ahora, concentrarse en nuevos mercados para contrarrestar la caída en ventas de Venezuela.



"Aplazamos los planes de abrir algunas oficinas en otras ciudades e interrumpimos los gastos de publicidad desde febrero, pero seguimos adelante con el proyecto de construir un centro médico, pues hace parte de ofrecer la mejor atención en nuestro negocio", afirma Juan Pablo Currea, gerente de Sanitas Venezuela.



Empresas como Sofaven, por ejemplo, con el propósito de racionalizar sus gastos, han experimentado cambios importantes. "Hemos culminado un proceso de reestructuración funcional para lograr mayor eficiencia en costos y gestión, al igual que en términos de cobertura y respaldo frente al tema cambiario", afirma Juan Darío Velásquez, gerente de Sofaven.



La reducción de inventarios también ha sido una nueva preocupación de las empresas colombianas, pues en la medida en que tienen menos producto almacenado sus costos se reducen: "Para nosotros, un elemento clave para enfrentar la crisis ha sido mantener los menores inventarios posibles", afirma Luis Eduardo Salazar, presidente de Monómeros Colombo Venezolanos. Para quienes tienen presencia directa en el mercado venezolano, una buena estrategia ha sido la de diseñar productos de acuerdo con las nuevas necesidades del mercado. "Con la actual devaluación, la mayor preocupación es que el dinero pierda valor en el tiempo. Por eso, hemos diseñado productos como seguros de vida con renovaciones actualizadas para mitigar ese riesgo", afirma Diego Fernández, gerente de Seguros Bolívar en Venezuela. Sofasa, por ejemplo, recientemente lanzó el Renault Mégane Expresión, que salió al mercado con un precio 20% inferior a otros vehículos de su gama.



Atender nuevos mercados ha sido otra de las salidas que han encontrado los empresarios. Noel, Coltejer y Chaid Neme, por ejemplo, sin quitarle importancia al mercado venezolano, están concentrándose en otros para contrarrestar las pérdidas. "Es importante diversificar y ampliar mercados, para que la caída no sea tan fuerte", afirma Orlando Alvarez, vicepresidente financiero de Chaid Neme Hermanos.



El panorama, por ahora, no es muy positivo. Los empresarios comparten su incertidumbre y la pregunta generalizada que se hacen es si la crisis se agudizará. Según los expertos, el crecimiento que alcanzará Venezuela en el 2002 puede oscilar entre -5% y -8%, mientras que para el 2003 se pronostica un crecimiento de 0,3%. La devaluación, entretanto, puede alcanzar niveles del 105% este año. Así, pues, la salida a la crisis no está cerca. Esto implica, entonces, que los empresarios colombianos tienen que hacer un esfuerzo aún mayor para plantear estrategias exitosas que les permitan ser competitivos.



Sin embargo, la mayoría de los empresarios colombianos coincide en que la situación es coyuntural. La muestra más clara de esto es el hecho de que las inversiones colombianas en Venezuela durante este año han ascendido a US$8,3 millones. Aunque persiste el temor de que las reglas de juego se estén cambiando constantemente, los empresarios confían en que la crisis se superará. Venezuela es un mercado estratégico para Colombia, por lo cual nuestro país no puede darse el lujo de desatenderlo. Así lo entienden las empresas que tienen negocios en ese país y, por esto, están decididas a mantenerse, a pesar de que el panorama todavía es confuso. El mercado venezolano sigue siendo una apuesta a largo plazo.



* Con altos niveles de desempleo, devaluación, inflación, déficit y una amplia desconfianza de los mercados, nadie sabe con claridad qué puede pasar con el vecino país. El fin de la crisis todavía no se ve cerca.
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