Unión para exportar

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Unión para exportar

En un sector compuesto sobre todo por pyme, la asociación de productores es indispensable para llegar a los mercados internacionales.

El beneficio arancelario que reciben los productos de cuero y el calzado por el Atpa deberá dar a la industria colombiana el empujón que requiere, después de años de crisis. Sin embargo, se necesita que la industria aproveche la coyuntura para definir su base competitiva y establecer la forma como se va a insertar a largo plazo en los mercados internacionales.



Al contrario de lo que ocurre en el caso de las confecciones, en cueros y calzado Colombia no ha logrado entrar en las redes de proveedores de las grandes marcas internacionales. Multinacionales como Nike y Reebok entregan la producción de su calzado deportivo a países asiáticos como Taiwan e Indonesia, que ofrecen extraordinarias condiciones competitivas. Estos grandes contratos son hoy casi exclusivos de los asiáticos, líderes mundiales en competitividad a gran escala. Colombia está lejos de competir en este nivel, porque no maneja las escalas necesarias. Aunque la industria colombiana es la principal productora de calzado en la Comunidad Andina y en 2001 exportó US$28 millones, su presencia en el mercado mundial de calzado es ínfima.



De esta manera, todo apunta a que la penetración en el mercado mundial no se logrará a partir de la producción de grandes volúmenes, sino de la conquista de diversos nichos en calzado y manufacturas en los cuales las grandes escalas no son una condición necesaria.



Es indispensable, sin embargo, que la industria afile rápidamente su competitividad para aprovechar la ventana de oportunidad que plantea el Atpa. Como ocurre en otros sectores, la crisis ha sido muy dura, pero los sobrevivientes han registrado un avance en competitividad. Hoy, las empresas sobrevivientes han dado pasos para agregar más valor a sus productos, se han comprometido con el mantenimiento de calidad mediante certificaciones como la ISO9000 y se mantienen al día en diseños y modas. Hoy es común ver moda internacional en Colombia solo 15 días después de sus lanzamientos en Europa. Así mismo, es más notoria la presencia de empresarios colombianos en las ferias internacionales.



El grueso de este sector está compuesto por pequeñas y medianas empresas (pyme). Por este motivo, el incremento de la competitividad es una tarea colectiva. La estrategia no se debe solo a la solidaridad, sino también a la necesidad. La industria colombiana en su mayoría está compuesta por pequeñas y medianas empresas que trabajando solas no llegarán a los niveles de competitividad requeridos en los mercados internacionales.



Este propósito exige una buena dosis de realismo, autocrítica e introspección. El gobierno, junto con las cámaras de comercio y ACICAM, gremio de los manufactureros, adelanta talleres en los cuales expertos de la industria internacional trabajan con empresarios colombianos examinando en detalle los procesos de sus empresas. La idea, explica Luis Gustavo Flórez, presidente de ACICAM, es que se haga una reestructuración o evaluación en todos los niveles, que incluya desde las estrategias de mercadeo y administrativas hasta las de producción.



Se está trabajando en desarrollar asociaciones entre empresarios para atender pedidos en el exterior, pues ninguno individualmente podría sostener un mercado grande, afirma Flórez. Incluso si Colombia no aspira a competir con los gigantes asiáticos, debe lograr mayores volúmenes que los actuales para entrar en los mercados internacionales. Las asociaciones buscarán la colaboración entre empresarios de un mismo nicho para la elaboración de planes estratégicos exportadores. Así, se buscaría potenciar las especialidades de cada producto en calzado y manufacturas.



El camino es largo. Es necesario mejorar la calidad y consolidarse en el mercado doméstico. "La idea no es exportar por exportar", comenta Favio Corzo, gerente de Rivano, una marroquinera que forma parte del programa de Expopyme de Proexport. Para muchos empresarios del sector, la cultura exportadora se reduce a llegar a los mercados externos sin pasar por un proceso interno de mejoramiento. "Muchos creen que la posibilidad de ganarse unas divisas y poder decir que son exportadores es toda la justificación que necesitan antes de enviar el primer pedido", comenta Corzo.



La estrategia puede salir cara porque el ansioso empresario suele no estar preparado para exportar de manera sostenida. Así que, cuando es imposible llenar el segundo pedido, se deja un mal precedente que afecta no solo al empresario sino a todos los productores nacionales. A principios de la década del 90, esta industria exportaba más de US$100 millones, cuando un cambio en las condiciones de competitividad desató una avalancha de importaciones que le arrebató su dinamismo exportador. Ahora, el sector le apuesta a recobrar esos niveles antes del 2006. Esta vez, el objetivo es partir de unos cimientos fuertes para evitar que la historia se repita.







Oportunidades

Además de aprovechar las preferencias arancelarias del ATPA, Colombia también puede aprovechar los acuerdos comerciales con la Comunidad Andina, el G-3, la ALADI y México.

Con 25 millones de cabezas de ganado, Colombia es el noveno productor mundial. Esta amplia fuente de materia prima ofrece condiciones competitivas para la consolidación de la cadena de cuero, calzado y manufacturas.

El trabajo de capacitación empresarial conjunta que adelantan el sector y el gobierno prepara a estos empresarios no solo para atender mejor al mercado nacional, sino para enfrentar los exigentes mercados externos.

Colombia está cada vez más a tono con las modas internacionales. Pero necesita atreverse más e imponer modas.



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