| 10/26/2007 12:00:00 AM

Unicentro, la manzana de la discordia

El pasado 14 de septiembre, la Superintendencia de Industria y Comercio le dio el sí al constructor Pedro Gómez para llevar el nombre a otras ciudades. Con esta decisión podrían avenicarse cambios en el Unicentro más antiguo de Bogotá.

Después de 31 años, Unicentro comenzó una etapa de expansión nacional que ya suma nueve establecimientos y más de $300.000 millones en inversión. Es la única marca que ha logrado poner su nombre en más de un centro comercial, pero también la que se ha convertido en la manzana de la discordia entre el constructor Pedro Gómez Barrero y los comerciantes de Unicentro de la 127 en Bogotá, el primer centro que recibió este nombre en la década de los 70.

Todo comenzó el 31 de diciembre de 2002, cuando el apoderado de los comerciantes de Unicentro de la 127 en Bogotá, Néstor Javier Gonzáles, solicitó por escrito ante la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) la cancelación del certificado de registro de esa marca a la firma Pedro Gómez & Cía, argumentando la falta de uso.

La solicitud aclaraba que Unicentro Bogotá no tenía ninguna sucursal, que era liderado por los comerciantes y no por Pedro Gómez & Cía. y que por tanto se oponían al uso del nombre para otros proyectos, a pesar de que ya había Unicentro Cali y un Unicentro Medellín, que se han mantenido al margen de esta discusión.

La solicitud pretendía frenar el proyecto de Unicentro Occidente, el segundo en Bogotá, y obligar al constructor a cambiar el nombre para dicho centro comercial antes de que abriera sus puertas en 2004. Pero el constructor hizo caso omiso a las presiones y mientras continuaba la pelea legal por el nombre en la SIC abrió el segundo Unicentro de Bogotá y anunció una agresiva expansión llevando el mismo nombre a otros sitios del país.

Así lo hizo en Villavicencio, Cúcuta, Tunja, Pereira y Pasto, donde las inversiones por cada centro comercial oscilaron entre $30.000 millones y $70.000 millones. Los centros comerciales conservan características similares porque la arquitectura de todos está a cargo del taller de arquitectura Pinto y Gómez, empresa de la cual una de las socias es Piedad Gómez, la esposa del constructor.

El riesgo estaba en tener que cambiar el nombre de todos los centros comerciales identificados con la marca Unicentro. Sin embargo, el constructor Pedro Gómez se dio la pela y después de muchas batallas, ganadas por uno y otro contendor ante la SIC, logró demostrar que la solicitud de registro de marca realizada desde el 15 de diciembre de 1989 le correspondía a la empresa constructora y no a los comerciantes. Con esto ganó la guerra hace un mes, cuando la SIC dio su veredicto final en el que ratifica que el uso de la marca le corresponde a Pedro Gómez y Cía. y tiene una vigencia hasta el 31 de mayo de 2013. Según explica la SIC esta decisión ya es definitiva, lo que quiere decir que no hay lugar a nuevas apelaciones.

Con esta decisión el constructor ratifica su intención de seguir poniendo su marca en otras ciudades del país e incluso no descarta internacionalizarla.

La pregunta es entonces: ¿qué va a pasar con Unicentro de la 127 en Bogotá?



Se avecinan cambios

El centro comercial más antiguo de la ciudad tiene prevista una inversión por $140.000 millones este año, que incluye la modernización del complejo, la ampliación de los espacios comerciales y el cambio de la fachada.

En las reuniones de junta directiva de ese centro se ha contemplado incluso cambiar el nombre del centro comercial, pues según lo ha dicho públicamente el presidente de la junta directiva, Hernán Montoya, el interés de los comerciantes del sector ha sido proteger la identidad del centro comercial y evitar que la marca se diluya.

Ahora que la decisión de Pedro Gómez es seguir ampliando los tentáculos de Unicentro, los comerciantes de este complejo tendrán que decidir si continúan con el nombre bajo un contrato de concesión de marca y cumpliendo con determinados compromisos ante la constructora o si por el contrario en su cambio de imagen deciden renovar el logo y la marca con miras a ponerle el toque diferencial al centro comercial.

La ventaja que tiene este centro comercial es que después de 31 años de abierto al público, y a pesar de la gran oferta que hoy existe en la ciudad, sigue siendo el rey de los centros comerciales en Bogotá. Según las estadísticas que maneja la gerencia de ese centro comercial, cada fin de semana el lugar es visitado por cerca de 1,2 millones de personas.

Bajo estas circunstancias, hay quienes creen que un cambio de nombre no afectaría ni el tráfico del centro comercial ni la preferencia de los ciudadanos por el lugar, debido a que hay buena oferta tanto en comercio como en diversión. Sin embargo, también están los escépticos al cambio, pues consideran que se le quita identidad a un complejo que por años se ha convertido en referente para los colombianos y no sería fácil adaptarse a un nuevo nombre.

Pedro Gómez está a la espera de la decisión que tomen los administradores del centro. Asegura que en ningún caso cobra por el uso de la marca a ninguno de los centros comerciales que la llevan pero sí exige que se respeten sus derechos sobre ella.

Aunque no toma partido sobre la conveniencia de dejar o cambiar el nombre en el centro comercial que originó la disputa, su mirada y el tono de su voz lo expresan todo "en la 127 nació Unicentro no solo como nombre sino como forma moderna de hacer comercio. Fue el punto de partida de los centros comerciales, resultado de un estudio minucioso entre Juan Pizano, Hernando Casas y nosotros, el cual confirmó la posibilidad de hacer centros modernos en Bogotá", afirma, para luego dejar que el silencio fluya por espacio de varios segundos antes de retomar la conversación.

En repetidas ocasiones Revista Dinero intentó comunicarse con el presidente de la junta directiva de Unicentro de la 127, Hernán Montoya, y con su administrador Horacio Lince, para hablar sobre el tema, pero fue imposible la comunicación. Al cierre de esta edición no había respuesta de ninguno de ellos.



Los dueños de Unicentro

La mayoría de los centros comerciales son de propiedad de los comerciantes que adquirieron los locales. Ese fue el formato que se impuso en Colombia a mediados de los 70, debido a lo costosa que resultaba la financiación de proyectos de esta magnitud.

Los primeros dueños de Unicentro de la 127 fueron Sears, que luego le vendió a la familia Grajales; Uniclub y otros establecimientos comerciales que están en ese centro comercial.

El constructor solo es dueño de la marca y así queda estipulado en el momento que se comercializan los locales. Esto quiere decir que si de común acuerdo se decide no continuar con el uso de la marca Unicentro, pueden renunciar a ella.

Sin embargo, la tendencia de vender los locales es cada vez menor en Colombia. Según explica Pedro Gómez la tendencia mundial es que los locales se arrienden porque esto resulta más rentable para los inversionistas. Esta misma tendencia está empezando a aplicarse en el país con la construcción de los nuevos centros comerciales, lo que deja abierta la posibilidad de que los constructores puedan conservar acciones dentro del complejo y hacer parte de las juntas directivas para la toma de decisiones.

Lo que queda claro es que mientras se decide qué pasará con el Unicentro más antiguo del país vendrán nuevos proyectos que llevarán este nombre. La idea es que en todas las ciudades tanto grandes como intermedias haya por lo menos un Unicentro.
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