| 3/12/1999 12:00:00 AM

Una lancha de carro

En agosto saldrá al mercado una nueva marca de automóviles hechos en fibra de vidrio, resistentes y baratos. Toda una apuesta de negocios.

Considere esta idea para un negocio: hacer una nueva planta ensambladora de automóviles en Colombia. Si al leer esta frase, su reacción estuvo entre el escepticismo y la risa, usted está del mismo lado que la mayoría absoluta de los analistas. En un mercado automotor tan ferozmente competido como el colombiano, cuyo tamaño no soporta las escalas mínimas requeridas para tener plantas eficientes según estándares internacionales, la idea parece exótica, por decir lo menos.



Pero en este mundo todavía hay gente que se atreve a desafiar la sabiduría convencional. En agosto próximo aparecerán en el mercado colombiano los carros WorldStar, fabricados con una tecnología que se aparta de la tradición en la industria mundial, con materiales especiales y superresistentes. Competirán en el segmento de menor precio en el mercado y la mayoría de las partes se fabricarán en nuestro país.



Los carros tienen motor Volkswagen y carrocería de fibra, con una tecnología desarrollada para lanchas de carreras.





De California a Colombia



Cuando un amigo de Carlos Ronderos, el ex ministro de Comercio Exterior, le contó que en California, Estados Unidos, estaban los carros que los colombianos necesitaban, se fue a verlos de inmediato. Ronderos no tenía experiencia en este negocio, pues ha sido promotor de proyectos inmobiliarios y hoteleros. Sin embargo, tenía ganas de experimentar y trabajar con inversionistas que quisieran venir a Colombia, pensando que "si el proyecto es viable, sale adelante. Además, esto es lo mismo que hacer un edificio".









Así conoció el negocio. Ronderos hizo el contacto con Composite Automobile Research Ltd., CAR, una empresa de San Diego, California, liderada por ingenieros especializados en el uso de la fibra de vidrio para vehículos de carreras y lanchas de alta velocidad.

En sus talleres desarrollaron una fusión que les permitió crear una línea de vehículos de servicio, a un costo competitivo en el mercado y con elevada resistencia al desgaste y los impactos. La tecnología es sencilla y barata. No usan robótica para el ensamble sino que, contrario a las tendencias mundiales, las piezas de los carros se ensamblan manualmente. El sistema es sencillo y los carros tienen cerca de 700 piezas menos que un modelo convencional comparable.





Ronderos logró conformar un grupo de inversionistas nacionales conocedores del mercado automotor, quienes se le midieron a construir, a un costo estimado de US$1 millón, la primera planta ensambladora de automóviles en los terrenos cobijados por la Ley Páez. La idea es, según Ronderos,

Carlos Ronderos es el

impulsor del proyecto.

"ensamblar 25 carros mensuales en el 99 y llegar a 1.000 carros anuales en el 2000".

Nueva tecnología



Estas escalas de producción tan bajas son posibles debido a la novedosa tecnología con que se elaboran los carros (de acuerdo con los estándares mundiales, una planta que produzca menos de 100.000 carros al año tiene pocas posibilidades). Los ingenieros de la CAR desarrollaron una tecnología basada en fibra de vidrio, sacada de las lanchas de carreras, pues encontraron que es el material más resistente y económico para los carros de alto trajín. Según sus cálculos, el impacto a que están sometidas estas lanchas con el mar es equivalente al que recibe un carro cuando se golpea contra el concreto. Raras veces, las lanchas presentan abolladuras después de terminar las más duras competencias.





Los motores son fabricados por Volkswagen y, junto con la caja de cambios, son los únicos componentes importados. La carrocería, hecha en fibra de vidrio, se fabricará en Colombia. Ya operan tres plantas que ensamblan los WorldStar en San Diego, Filipinas y México. Los carros que se fabricarán en Colombia vendrán en tres versiones. La pickup, que tiene un platón con una capacidad 62% mayor que la tradicional en su gama.

Las plantas funcionan con

escalas de producción mínimas.





La camioneta, versátil y especial para compañías con servicios puerta a puerta. Y el campero para pasajeros, parecido al famoso Willys que los cafeteros utilizan para el transporte de carga. Todos tienen motor Volkswagen de 1.600 cc y tracción delantera. El costo de cada uno de los vehículos será cercano a los $11 millones.

La idea de Ronderos es montar 20 plantas en la región andina en los próximos 5 años. Esto sería posible debido a las bajas escalas de producción que se requieren con esta tecnología. Puesto que las plantas van a estar cerca de los centros de consumo y los carros se fabrican rápidamente (pueden ser tres diarios) la idea es vender los carros bajo pedido directo a la fábrica, por catálogo y sin intermediarios. Según Ronderos, ya hay varias empresas de servicios interesadas en los vehículos, pues el objetivo de WorldStar en Colombia es atender, en especial, el mercado institucional.



Para muchos, este proyecto no pasa de ser una excentricidad. Pero el mercado tendrá la última palabra. Si WorldStar logra establecerse con firmeza en Colombia, se habrá demostrado una vez más en el mundo de los negocios que no hay verdades escritas en piedra y que, incluso en épocas de vacas flacas, es posible desarrollar proyectos ambiciosos, si se tienen audacia, organización y buena tecnología.
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