| 9/18/2010 12:00:00 PM

Un refugio para el fin del mundo

Un empresario estadounidense está capitalizando el temor de quienes creen que el fin del mundo está cerca. Vende modernos y cómodos refugios subterráneos en los que se puede vivir de manera autónoma por un año.

"Quedan 839 días, 7 horas, 46 minutos y 50 segundos para el fin del mundo". Al cierre de esta edición, ese era el anuncio que aparecía en la página web de Vivos, compañía que pretende brindar una solución de vida a aquellos que creen que, como dicen las profecías, el mundo se acabará en 2012. Vivos, que hoy cuenta con 5.000 miembros, fue ideada por el norteamericano Robert Vicino, quien decidió construir, en tantos puntos del mundo como le fuera posible, un complejo subterráneo de refugios modernos y cómodos, diseñado para aguantar las más fuertes catástrofes ocasionadas por el hombre o la naturaleza. Se está vendiendo bajo la figura de copropiedad.

Aunque las profecías señalan que el fin del mundo será en 2012, el fundador de Vivos explica que la iniciativa no está casada con esa fecha, sino que el hecho de que se hablara tanto de esta fue el impulso que tuvo para crear la empresa. "Los científicos entienden que la tierra ha tenido una cantidad de eventos, todos catastróficos, que se repiten cada cierto tiempo o incluso que llegan de manera aleatoria, cada uno de los cuales puede ocurrir de la noche a la mañana. En 2012, 2019, 2016 ó en 100 años, aquellos que tengan un refugio en Vivos podrán asegurar su vida tan pronto como la necesidad surja".

Vicino explica que la construcción de los refugios seguirá expandiéndose a lo largo y ancho del mundo, en la medida en que no pase nada y la masa crítica de miembros continúe. Construir cada refugio vale US$10 millones y puede acomodar hasta 200 personas para que vivan por un año con todas las provisiones necesarias. Al vender cada refugio de manera fraccionada, el costo por persona es de US$50.000. Por cada niño se pagan US$25.000 y las mascotas entran gratis. Las construcciones subterráneas ya ascienden a cerca de 28.000 m2 en Estados Unidos y más de 23.000 m2 en Europa. La idea es que en un año estén terminados los refugios.

Como en cualquier inmueble, Vicino indica que la copropiedad de los refugios es perpetua, puede ser transferida, vendida o regalada cuando se requiera.

Lo más impresionante de todo, al mirar con detenimiento el proyecto, es el confort y diseño de los complejos, pues están diseñados para que haya una persona por cada 9,2 m2 y, además, de las áreas privadas, como cocina, baños, cuartos, área de estudio y equipo de ejercicio, el refugio incluye áreas comunes como teatro, centro dental y médico, oficina de seguridad y área de reclusión. Por su parte, adicional a las provisiones de comida especiales, los complejos incorporarán un sistema de cultivos hidropónicos para dar vida a vegetales orgánicos y granos. Esto permitirá extender la ocupación del refugio por más de un año, explica Robert Vicino.

"Vivos será, sin duda, el Arca de Noé moderno. Mientras provee a la gente con una garantía de por vida, en lugar de un seguro de vida, brinda una biósfera para sobrevivir virtualmente ante cualquier catástrofe que suceda en la faz de la tierra. Es probable que Vivos se convierta en el siguiente Génesis para la tierra, un nuevo comienzo para la vida", dice con orgullo su creador.

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