| 10/15/2009 12:00:00 AM

Un premio por generar paz

Coffee Company del Huila; Pavco de Occidente, ubicada en el Cauca, y Augura, en Urabá y Magdalena, se convirtieron en claros ejemplos de cómo el sector privado puede apoyar la causa de la paz.

Un proyecto para sustituir cultivos ilícitos por café; un programa que promueve la certificación de buenas prácticas para pequeños bananeros y una compañía que abrió sus puertas a pobladores de escasa formación y los ha capacitado para el trabajo, resultaron ganadores de la segunda versión del premio Emprender Paz, que se entregó el 30 de septiembre y que destacó el esfuerzo para mejorar la calidad de vida de cientos de familias colombianas afectadas por el desplazamiento, la violencia o en situación de vulnerabilidad.

Coffee Company, Pavco de Occidente y Augura resultaron ganadoras en esta edición, mientras que Artesanías de Colombia obtuvo una mención especial por las experiencias realizadas en líneas fronterizas para mejorar la competitividad de los artesanos del Putumayo, una población desplazada y vulnerable.

Las iniciativas fueron destacadas por el viceministro de Desarrollo Empresarial, Ricardo Duarte, como una muestra del impacto positivo que ha tenido el emprendimiento en aquellas comunidades "que han sufrido el conflicto y que necesitan una oportunidad para generar bienestar, crear empresa o generar una unidad productiva y reemprender".

Javier Murgueitio, director social de Coffee Company -que ganó en la categoría de Incidencia pública en construcción de paz-, explica que la compañía tiene 35 años en el negocio del café en el Huila y que en 2003 vio la necesidad de crear un programa de enfoque social para la comercialización del café. A partir de allí comienzan a gestionarse proyectos ante entidades públicas, privadas y organizaciones no gubernamentales para beneficiar población vulnerable y campesinos en condiciones económicas desfavorables. Con el apoyo de la embajada de los Países Bajos se puso en marcha el proyecto Desarrollo integral sostenible de pequeños caficultores en el departamento del Huila que ha permitido el desarrollo social, económico y sostenible de pequeños cultivadores al sur del departamento que antes se dedicaban a los cultivos ilícitos. Hoy se benefician con formación, acompañamiento técnico y apoyo económico 1.004 familias de San Agustín, Isnos, Pitalito, Acevedo y Palestina.

Otra experiencia de alianza público-privada permitió a Augura obtener el premio de Promoción de desarrollo comunitario para la paz. Juan Felipe Laverde, director de Augura Bogotá, explica que más de 45 años de labor gremial llevaron a la entidad a promover el trabajo conjunto con los cultivadores grandes, las comercializadoras Banacol y Uniban, y la Cooperación de Holanda, para desarrollar un proyecto que beneficia a los pequeños cultivadores de plátano de Urabá y banano en Magdalena.

Esta iniciativa buscaba promover la certificación de productores con terrenos entre una y tres hectáreas, cuyo producto es adquirido por las grandes bananeras pero que, a raíz del aumento en las exigencias internacionales como Eruogap, Fair Trade y Globalgap, podrían quedar por fuera del mercado. El programa arrancó en noviembre de 2006 y va hasta enero de 2010 y hasta el momento ha permitido que 317 pequeños productores obtengan la certificación. Y, aunque la meta fijada en certificaciones es de 450, Laverde explica que está previsto que unos 536 productores las obtengan. Una vez termine el programa, se busca garantizar que haya una segunda etapa, por los frutos que ha rendido hasta el momento y que ha permitido, por ejemplo, que comunidades que hasta el momento no contaban con el servicio de agua, tengan un acueducto.

Pavco de Occidente ganó en la categoría de Ejecución empresarial de políticas internas para la paz. En 1998 arrancó operaciones en Guachené, Cauca, y definió como política vincular como colaboradores a personas procedentes de las comunidades vecinas. Hoy, el 88% del personal es oriundo de veredas cercanas a la planta, confirma Adriana García, jefe administrativa y financiera de la compañía.

La empresa no solo ha entrenado y capacitado a sus trabajadores; además, ha liderado con sus esposas una serie de alianzas que involucran también a fundaciones y entidades estatales para la producción de manufacturas y alimentos de alta calidad. Hoy opera una cooperativa de esposas de trabajadores que provee los alimentos y refrigerios para la empresa, generando ingresos adicionales a los hogares.

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