| 9/2/2005 12:00:00 AM

Un nuevo round

Aunque al negocio de las comisiones por pago con tarjetas de crédito o débito se le imprimió más competencia, el debate entre la banca y el comercio continúa.

La decisión del gobierno de devolver 2 puntos del IVA a los consumidores que paguen sus compras con tarjeta débito o de crédito no solo disparó las ventas con este medio de pago, sino que intensificó la lucha entre comerciantes y banqueros por las comisiones que estos últimos cobran a los establecimientos por el uso del dinero plástico.

Aunque desde el 1 de abril hay una mayor competencia en el sector, pues el comercio puede negociar las comisiones con cualquiera de los 22 bancos del mercado, mientras en el pasado solo podía hacerlo con las redes Redeban Multicolor y Credibanco (propiedad de los bancos), los comerciantes sienten que los bancos siguen teniendo la sartén por el mango.

"Al modelo le falta competitividad, porque los bancos no están dispuestos a darse el lapo con los grandes", dice Guillermo Botero, presidente de Fenalco. Para Patricia Cárdenas, presidente de la Asociación Bancaria, el nuevo modelo ha traído gran competencia. "¿Qué precio de la economía cae 15% en cuestión de meses?", se pregunta. Pero Botero, quien reconoce que ha habido reducciones en las comisiones, también es tajante en que "las reducciones han sido selectivas y no cobijan a grandes sectores, como los hipermercados".

La discusión no es de poca monta, pues dadas las sumas que se mueven en dinero plástico, cualquier punto a favor o en contra de los dos actores representa un ingreso -o ahorro- nada despreciable. Según Fenalco, el año pasado, el sector financiero recibió alrededor de $353.000 millones en comisiones cobradas al comercio, una suma casi igual a la que obtuvo por comisiones de los tarjetahabientes ($300.000 millones), y poco menos de la mitad de lo que consiguió por intereses de tarjetas de crédito ($687.000 millones). Para Asobancaria, se está hablando de tres conceptos diferentes y cada uno remunera un servicio distinto. Comisiones por los servicios prestados a los establecimientos comerciales, cuotas de manejo por administración de la tarjeta, e intereses por la financiación. Además, son cifras proporcionales al servicio que se ofrece pues se trata de atender a 12 millones de tarjetahabientes y 60.000 comercios en todo el país. Es un sistema que demanda la mejor tecnología de punta y, por tanto, requiere altísimas inversiones para que la red funcione 24 horas al día y el comerciante pueda recibir en forma inmediata el pago de la transacción, explica el gremio financiero.

La más reciente confrontación entre los dos sectores terminó en que los comerciantes entregaron las pruebas para que la Superintendencia de Industria y Comercio abriera el 25 de junio de 2004 una investigación en contra de Red Multicolor y Credibanco por ponerse de acuerdo (colusión) en las comisiones que cobraban, abusando de su posición dominante. Y, como resultado de esta acción, la banca aceptó cambiar el modelo por uno más competitivo y, en garantía, cada entidad ofreció una póliza de $763 millones, como señal de compromiso, a partir del pasado 1 de abril.

Todavía no hay claridad sobre qué va a pasar en este nuevo round. A principios de septiembre, las dos partes van a reunirse a discutir el tema, pero ya se sabe que algunos comerciantes estarían dispuestos a iniciar campañas en contra del dinero plástico, si no logran encontrar un banco que les dé mejores tarifas. Los bancos son igualmente firmes. Insisten en que no harán concesiones adicionales.



El debate continúa

En el modelo que se pactó en abril son los bancos en competencia -y no las redes- los que negocian las tarifas con el comercio. Las redes, que se limitarán a prestar un servicio tecnológico, fijan la tarifa interbancaria de intercambio entre el banco del tarjetahabiente (emisor del plástico) y el banco del comerciante (recibe el producto de las ventas). Esta tarifa es clave pues con ella el sector financiero recupera el costo del uso de la red.

Según la Superintendencia de Industria y Comercio, con la implementación del nuevo mecanismo, la tarifa interbancaria bajó 10% y luego de unos ajustes a los modelos, disminuyó un 8% adicional. Con esto, la comisión se redujo alrededor de 15%.

Para el sector financiero, esto muestra que el nuevo modelo está siendo altamente exitoso pues ha traído gran competencia. "Sin duda, la banca ha hecho un gran esfuerzo para implementar -en tiempo récord en comparación con otros países- el nuevo sistema. Los bancos han sido proactivos y han efectuado considerables inversiones para cambiar los sistemas internos y desarrollar una fuerza comercial. Y el comercio se está dando el lujo de buscar el mejor postor. De hecho, ya hemos renegociado con cerca del 75% de los establecimientos comerciales", afirma Cárdenas.

Sin embargo, los comerciantes insisten en que la banca bajó las comisiones en los sectores que menos pesan y en los que el uso de la tarjeta no es intensivo. Según Guillermo Botero, "en sectores como las grandes superficies no han bajado ni un centavo. De hecho, ni siquiera les cotizan o las reciprocidades son inaceptables", señala.

La banca responde que las negociaciones con las grandes superficies son mucho más complejas pues deben tener un manejo integral del negocio. No obstante, piensan que se está avanzando. De hecho, se ha visto el caso de comercios grandes, como Carrefour, que cambiaron de banco adquiriente, comenta un banquero.

La Superintendencia realizará nuevas revisiones. Según Jairo Rubio, superintendente de Industria y Comercio, "estamos en un proceso de revisión y ajuste del modelo con la banca. Es mucho más competitivo que el pasado, pero hay que seguir corrigiéndolo. Se ha avanzado, pero falta. Esperamos terminar en diciembre y que haya una rebaja para todos".



Aumenta

la discordia

No obstante, los comerciantes consideran que persisten elementos que impiden una mayor competencia en este mercado y tienen peticiones ambiciosas. Por ejemplo, que los establecimientos tengan datáfonos propios, lo cual les darían mayor autonomía y progresos hacia un esquema de red abierta. Además, piden que la información sobre la tasa de intercambio y las comisiones que cobra el sector financiero, junto con los modelos que utilizan para su cálculo, sean públicas como sucede en otros países.

Según la banca, el sector está trabajando internamente para propiciar un mecanismo que permita darle mayor información al mercado mediante un esquema de autorregulación. Y en cuanto al primer punto considera que esta posibilidad siempre ha estado abierta y ya existe. Algunos establecimientos tienen integrada la solución de pagos a la caja registradora, explican.

Incluso, el comercio está solicitando que se elimine la regla de recibir todas las tarjetas o que lo dejen discriminar el precio, según el medio de pago, pues no tiene libertad para fijar los precios en función de sus costos y hacer explícitos los cobros al usuario. Para el sector financiero, el afectado sería el consumidor pues para que el sistema funcione se requiere que se reciban todas las tarjetas y que no haya discriminación en los puntos de venta.



Qué esperar

Algunos expertos sostienen que el modelo ha funcionado e incrementará aún más la competencia a futuro. En este negocio tienen que aparecer más jugadores, comenta un experto del sector tecnológico. De hecho, se especula que empresas como ATH (la red de cajeros del Grupo Aval), Servibanca y Davivienda deben estar evaluando si montan su red propia de datáfonos.

Incluso, los establecimientos podrían crear sus propias redes. Un caso que va más allá es el de la cadena comercial chilena Falabella. En Chile, esta entidad tiene más tarjetas que las mismas franquicias. Falabella pone sus datáfonos y además evalúa y les da crédito a sus clientes, fidelizándolos cada vez más.

La aparición de nuevas redes o la ampliación de las existentes incrementaría la competencia, como ocurrió con los cajeros automáticos.

Por ahora, dependiendo de los resultados de la reunión de septiembre, los comerciantes están evaluando si iniciar una campaña política para que supriman los 2 puntos de devolución del IVA o hacer acciones de grupo (junto con otros gremios afectados) y crear estímulos para que los pagos se hagan en efectivo.

Para la banca, el comercio, en lugar de estarle metiendo palos a la rueda, debería unirse con ella para estimular una mayor penetración en el uso del dinero plástico.
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