Un negocio 'puro'...

| 9/15/2000 12:00:00 AM

Un negocio 'puro'...

Para que el negocio del tabaco no se haga 'cenizas', Santander le apuesta a crear mayor valor agregado en la cadena productiva, aumentar exportaciones y lograr una verdadera industria.

A escasos 30 minutos de Bucaramanga, en zona rural de Girón (Santander), pequeños terrenos de la finca de don Rogelio Mantilla son el escenario para un nuevo desarrollo tecnológico que en tres años podría cambiar la historia del tabaco en el país.

Allí, al igual que en las provincias de Soto, Los Santos y las regiones de Socorro y San Gil, se están sembrando variedades de tabaco que han consagrado a los cigarros premium de Cuba o República Dominicana en los mercados internacionales, y que si fructifican le darían en el mediano plazo a los cigarros de Santander la calidad de reconocidas marcas mundiales que se producen hoy en el Caribe y Centroamérica.



¿Cómo se va a lograr este objetivo? Colciencias, la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Fedetabaco, la empresa privada, el Sena y Corpoica destinaron $420 millones al desarrollo de estas nuevas variedades de tabaco que no existían en Colombia, con la mira puesta en que los primeros resultados se empezarán a ver en dos años.



El negocio del tabaco premium supera los US$26.000 millones anuales en el mundo, y de esta suma Colombia apenas exporta entre US$30.000 y US$40.000 en cigarrillos. Por eso, los "promotores" ven un potencial enorme para el desarrollo de esta industria, una vez se logre equiparar la materia prima con los más altos estándares de calidad.



¿Cuáles son las ventajas de este proyecto? Primero, la creación de empleo. Esta es una industria intensiva en mano de obra y la calidad de los 'puros' la da precisamente, el hecho de que sea un producto elaborado a mano en su totalidad. De lo contrario, su precio caería entre un 25% y un 50%.



Se ha calculado que un habano hecho a mano pasa por 222 etapas desde su siembra hasta el producto terminado antes de distribuirlo. A diferencia de los 'chicotes' tradicionales, que tienen un proceso de fabricación con una duración de algo más de 15 días, la elaboración de los cigarros premium puede durar hasta 3 años, ya que pasa por procesos de fermentación, reposo, selección, clasificación, empaque y añejamiento.



Segundo, la generación de valor al nuevo producto. Hoy, los campesinos de la zona venden el kilo de tabaco, en promedio, en unos $3.000 e incluso los $4.500. Si ese precio se duplica o triplica, tendrían una mejor calidad de vida y se llenaría un vacío grande en la industria cigarrera. Lo anterior sin tener en cuenta que, por ejemplo, un kilo de la mejor capa habana o clara puede estar en el mercado internacional entre los US$40 o US$50.



"Si Colombia logra en el mediano plazo una participación entre el 8 y el 10% del total mundial, estamos hablando de US$2.500 millones al año, una cifra que solo superarían el café, el petróleo y las flores", señala un vocero de la firma Monseñor, una de las primeras empresas que inició hace un año y medio el proceso de exportación de cigarros premium y que le valió el año pasado el reconocimiento de expertos en la Feria Mundial de Fumadores en Las Vegas.



Aunque hace cerca de 60 años la capacidad tabacalera de Colombia se dirigió en forma muy especial a la producción de tabaco rubio para cigarrillos, el exceso de oferta y la disminución en las áreas cultivadas de tabaco lo convirtieron en un producto de baja rentabilidad y perdió presencia en el Eje Cafetero, Tolima y Córdoba, dándoles paso a los cultivos de tabaco negro de baja calidad.



Donde la tradición tabacalera sigue siendo muy importante es en Santander. En el departamento, a pesar de las dificultades, hay más de 15.000 hectáreas cultivadas; 15.000 familias vinculadas; una industria cigarrera tradicional, con más de 45 empresas, que podría diversificar sus productos; y centros de investigación en el municipio de El Cerrito, con bancos de germoplasma.



Esta es una de las estrategias para consolidar empresarialmente a Santander y fortalecer a Bucaramanga como capital del oriente: el desarrollo de su entorno regional y las posibilidades de generar riqueza e industria. Les queda, entonces, a los empresarios y a las entidades asumir este reto, sacar adelante esta industria y no dejar que estas iniciativas se conviertan en 'humo'...
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