Juan Mayr, ministro de Medio Ambiente, lidera el proceso de exportación de CO2 de Colombia.

| 5/3/2002 12:00:00 AM

Un negocio de ambiente

La reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero podría convertirse en uno de los frentes exportadores más dinámicos para Colombia en los próximos años.

A partir del año 2002 , Colombia empieza a competir como un jugador activo en el mercado de reducción de las emisiones de gases con efecto invernadero (CO2), un negocio que podría generarle al país ingresos anuales por más de US$100 millones. Colombia acaba de firmar un memorando con el gobierno de Holanda, en el cual este país se compromete a comprar 25 millones de toneladas de CO2 entre los años 2002 y 2012. A su vez, el gobierno de Canadá ha plasmado su interés de hacer lo mismo, mediante la firma de un segundo convenio de cooperación ambiental. La exportación de CO2 ha despegado.



¿En qué consiste el negocio? Con el fin de frenar el calentamiento del planeta, el Convenio de Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto exigen a los países desarrollados la reducción de los niveles de emisión de gases con efecto invernadero (estos gases son el CO2, el metano y el óxido nitroso, entre otros). Para el año 2008, estos países deben estar en 5% por debajo de los niveles de emisión que experimentaron en 1990.



Para cumplir esta exigencia, los países desarrollados pueden realizar inversiones en sus instalaciones industriales para mejorar la eficiencia ambiental de la producción. Sin embargo, esta salida es costosa, exige el desarrollo de nuevas tecnologías y podría implicar menor crecimiento económico en el corto y mediano plazo. Los convenios internacionales permiten otra solución: comprar reducciones de gases en los países en desarrollo. En esta alternativa, los países desarrollados pagan a las industrias de los países en desarrollo para que mejoren sus tecnologías de producción y reduzcan sus emisiones. Esto es más barato porque se aplican tecnologías que ya están inventadas. La solución ya se está llevando a cabo en la práctica. Holanda, por ejemplo, estableció por ley nacional que reducirá el 50% de su requerimiento de CO2 en el país y comprará certificados equivalentes al 50% restante en los países en desarrollo.



El mercado del CO2



Para 1990, los países desarrollados, sin incluir Estados Unidos, estaban emitiendo 4.502 millones de toneladas de CO2. Se estima que, de no tomar ninguna medida de reducción, para el año 2010, esta cifra llegará a 5.235 millones de toneladas. Con las exigencias de Kyoto, en el año 2010, el mundo deberá estar en un nivel de 4.277 millones de toneladas. Esto significa que hay mercado para la reducción de 958 millones de toneladas de CO2, que los países del Protocolo saldrán obligatoriamente a demandar.



Los beneficios para países en desarrollo como Colombia son numerosos. Puesto que la compra de certificados de reducción se realiza mediante la inversión o financiación en proyectos de mejoramiento ambiental y reducción de emisión de gases, el proceso involucra no solamente el traslado de tecnología de punta para la industria, sino que redunda en beneficios sobre la salud de la población y la conservación del ambiente.



En 1994, Colombia producía 77 millones de toneladas de CO2, cifra que ha venido aumentando. El Ministerio del Medio Ambiente espera que Colombia pueda reducir al menos 20 millones de toneladas al año. En la actualidad, el precio por tonelada de CO2 reducida oscila en el mercado mundial entre US$2 y US$6, de modo que las ventas podrían superar los US$100 millones anuales. Entre los grandes compradores actuales están la Unión Europea (principalmente el Reino Unido, Holanda, y Francia), Canadá y Japón, países que se han comprometido con las exigencias de Kyoto. Estados Unidos, que para el año 90 emitía casi el 50% de los gases con efecto invernadero, no firmó el Protocolo de Kyoto en el 2001 y, por tal razón, no asumirá la exigencia, al menos en el corto plazo. En cuanto Estados Unidos firme el Protocolo, el mercado de CO2 se ampliará sustancialmente.



El Ministerio del Medio Ambiente ha logrado ejecutar una visión de largo alcance y de enorme beneficio para el país al concretar la participación de Colombia en el mercado mundial de la reducción de CO2. Las empresas privadas, que serán las grandes beneficiarias del sistema, deben apresurarse para aprender sobre sus posibilidades y ventajas. Esta es la gran oportunidad para generar recursos de inversión en renovación tecnológica para la industria colombiana, justo en el momento en que el país más lo necesita.



Colombia se la juega

Algunos de los proyectos de financiación de reducción de gases con efecto invernadero son desarrollados en plantas generadoras de energía. Actualmente, en Colombia se está negociando un proyecto para una pequeña central hidroeléctrica de 75 megavatios en el Tolima.
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