| 7/8/2005 12:00:00 AM

Un mercado natural

Varios laboratorios farmacéuticos están desarrollando marcas y medicamentos naturales que comercializan directamente o en las grandes superficies. Quieren estar a tono con la tendencia mundial y pellizcar un mercado que vale unos US$23 millones al año en el país.

La dura competencia que libran los laboratorios farmacéuticos en el país se está trasladando a los medicamentos naturales. Varios de ellos, como Lafrancol, La Santé, Merck, Whitehall y Sanofi-Synthelabo, crearon unidades de negocios para desarrollar medicinas hechas con plantas como la alcachofa, la valeriana, el totumo y la caléndula. Así, están ingresando a un mercado de productos naturales que al año vende unos US$23 millones, según cifras que maneja esta industria. Y lo están haciendo de manera masiva en las grandes superficies y por venta directa. Este hecho también encendió las alarmas de los laboratorios que tradicionalmente habían controlado el negocio, como Labfarve y Naturcol.

En el caso de La Santé, por ejemplo, crearon una compañía totalmente independiente de la farmacéutica en cuyo desarrollo tardaron tres años e invirtieron unos $4.000 millones. Se trata de La Santé Vital, la cual procesa y comercializa extractos de plantas como la cáscara sagrada, para combatir el estreñimiento, y el castaño de indias, para las venas várices. También producen esencias terapéuticas, aceites y aromáticas medicinales. La compañía empezó a comercializar sus productos en marzo de este año por venta directa, canal que utilizan firmas como Ebel y Avon. Hasta la fecha, hay 4.000 mujeres vinculadas en el programa de ventas y han puesto en el mercado más de 70.000 productos en el centro del país, Valle, Antioquia y Eje Cafetero.

Henry Arturo, representante legal de La Santé Vital, explica que el consumo de este tipo de medicamentos ha mostrado incrementos significativos en los últimos cinco años tanto en el mercado mundial como en la región andina. "La gente está queriendo trabajar con un concepto de prevención y de curación sin efectos colaterales. Esa es la tendencia y el beneficio terapéutico de los productos naturales, como medicina complementaria, es evidente", dijo.

Merck de Colombia, por su parte, también lanzó una línea de productos naturales de libre consumo (no necesitan prescripción médica). Se trata de Médiflor, cuyo portafolio ofrece varias opciones como la alcachofa para reducir el colesterol malo y el jarabe de totumo, que actúa como expectorante. A diferencia del anterior laboratorio, Merck se inclinó por las grandes superficies, los supermercados, las droguerías y almacenes de cosméticos como Fedco.

Mauricio Hernández, el gerente de marca, explica que este tipo de medicamentos solo se conseguían en tiendas naturistas (hay más de 5.000 en el país) y que ahora, con la entrada de los grandes laboratorios al negocio, se está masificando la categoría para que la gente los pueda conseguir en el mismo sitio donde hace el mercado. Advierte que en el país hay muchos laboratorios naturistas, pero que no todos están certificados por el Invima. "Un producto natural debe garantizar que la abstracción se haga bajo rigurosa calidad y con procesos estandarizados, solo así se pueden obtener dosis que contengan la misma composición siempre. Esa la clave para que un producto realmente funcione", dice.

De hecho, según un estudio del Instituto Alexander von Humboldt, hay por lo menos 100 laboratorios naturistas en Colombia, 52% de los cuales está registrado en el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima). Además, de las 156 plantas medicinales que se utilizan para la obtención de medicamentos, el 46% está en la lista del Invima, lo que refleja, según el instituto, la informalidad que todavía registra este sector industrial.

Según Hernández, esta categoría necesita mucho tiempo para desarrollarse, "pues no se trata de machacar una hoja". Sostiene que sacar un extracto de una planta es más complicado y por lo mismo los procesos son más complejos.

Otro laboratorio que también está desarrollando su unidad de productos naturales es Sanofi-Synthelabo, que con la marca Colaxín lanzó en febrero de este año productos a base de fibra light de avena, jalea y sen para controlar el estreñimiento. "Estamos tratando de construir marca para poder introducir nuevos productos basados en plantas y materias primas naturales", revela Marianita Alarcón, directora del proyecto. Según la experta, hay un gran potencial para el aprovechamiento y comercialización de plantas medicinales en Colombia, que tiene por lo menos 6.000 con alguna propiedad curativa.

Lafrancol, por su parte, también creó su propia marca de medicamentos naturales: NaturMedik. Este portafolio tiene productos como el Soñax, hecho con valeriana y melissa, que ayuda a conciliar el sueño y calma la ansiedad. También está Okey, un energizante extraído de la planta de San Juan que mejora el estado anímico y mantiene el equilibrio emocional.



Competencia previsible

Para Antonio Mejía, investigador y asesor botánico del Laboratorio Labfarve, la creciente demanda de productos y medicamentos naturales hacía prever la llegada de grandes farmacéuticas al negocio. Esto hizo que los pioneros del mercado invirtieran más recursos en investigación y desarrollo de nuevos productos y exploraran canales de distribución distintos a la tradicional tienda naturista. Según Mejía, Labfarve tiene a su favor la experiencia de 10 años fabricando este tipo de medicamentos, en los que ha desarrollado más de 100 productos extraídos de unas 64 plantas.

Expectorantes, antiinflamatorios, antidepresivos, cicatrizantes, laxantes, desmanchadores de piel, hipotensores, estimulantes del apetito, antisépticos, diuréticos, antivirales y sedantes hacen parte de su extenso portafolio de medicamentos. En la línea cosmética han lanzado al mercado cremas limpiadoras, antiarrugas, colonias, shampoos y lubricantes de piel. Productos extraídos de plantas como la albahaca, la alcachofa, el apio, el anís, el borojó, la caléndula, la canela, el cargarrocío, la cola de caballo, la sábila, el chaparro, gualanday, el orégano. Este laboratorio, que hace parte de la Escuela de Medicina Juan N. Corpas, vende mensualmente más de $200 millones, y sus exportaciones en el último año se incrementaron en más del 50%.

Todos los consultados coinciden en que este mercado apenas se está desarrollando en Colombia. Su crecimiento, sin embargo, dependerá de que haya materia prima consolidada, pues el 14% de las especies que se comercializan en el país se obtiene de manera silvestre, como el totumo, la uña de gato y la zarzaparrilla. Otro factor que hay que superar, según el Instituto Humboldt, es el desconocimiento general sobre las plantas que se utilizan en el país y de los usos que tradicionalmente la gente les da. En el mundo, este mercado supera los US$10.000 millones y se estima que crece a un ritmo que oscila entre el 10% y el 12%.
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