| 12/10/2010 12:00:00 PM

Un club en pelea

La disputa entre los gremios cafeteros tiene contra las cuerdas a la caficultura colombiana. ¿Qué es lo que está en juego?

Desde Asoexport, los exportadores privados de café han llamado con insistencia a la Federación Nacional de Cafeteros durante los últimos días. No es un llamado nuevo, pero sin duda ha subido en intensidad. En particular, los privados proponen una enorme transformación de la entidad -que se cambien las normas para comercializar el grano- y un nuevo manejo para el Fondo Nacional del Café.

Pero, ¿qué hay detrás de la nueva andanada? Al parecer, el interés de los privados es llevarse entre $400.000 millones y $800.000 millones anuales que ganarían si consiguieran desmontar la garantía de compra que hoy les ofrece la Federación a los caficultores.

En Fedecafé dicen que los exportadores privados están angustiados porque su negocio no crece. Por un lado, en volumen, debido a la baja en la producción y por el crecimiento del consumo doméstico y de las exportaciones de cafés especiales y procesados, negocios en los que los privados no participan mucho.

Por otro, porque sus márgenes comerciales no han subido, y esto lo atribuyen al esquema de compra con dineros del Fondo Nacional del Café. Muestran que en Centroamérica, donde no existe ese sistema, los productores reciben sustancialmente menos.

"Mientras un productor colombiano recibe hoy el 92% del precio internacional y deja el resto en contribuciones y otros gastos indispensables, a un centroamericano le llega a duras penas el 80% del ingreso final de las exportaciones", asegura Eugenio Vélez, vicepresidente del Comité de Cafeteros de Caldas.

Los 12 puntos porcentuales de diferencia, puestos en las exportaciones colombianas que valen $4 billones, representarían $450.000 millones, que irían al balance de los exportadores privados si se desmonta el sistema. "Lo crucial está en que ellos quieren mejorar sus utilidades en comercialización y nosotros queremos proteger los ingresos de los productores", le dijo a Dinero un vocero de Fedecafé.

Cuestión de Fondo

Por otro lado, Asoexport se queja del manejo que le da la Federación a los dineros del Fondo Nacional del Café, que es la fuente de la garantía de compra. Resulta que las finanzas del Fondo dependen de una contribución de los productores, de US$0,06 por libra exportada. Los exportadores privados ven que se han debilitado por la revaluación y la baja de la producción de 11 a 9 millones de sacos entre 2008 y 2010.

También suponen que se han enflaquecido por pérdidas en operaciones a futuro que Fedecafé no pudo cumplir. "Los descalabros comerciales de los últimos dos años son un tema del que oigo muchas cosas pero no tengo evidencias. Y no se pueden probar porque se desconoce el balance", sostiene Jorge Humberto Botero.

Según el presidente del gremio, con los datos de caja que se publican, se ve que en 2008 había un superávit de tesorería y en septiembre de 2010 un déficit cuantioso. "Hay una diferencia de $460.000 millones que no han explicado. Son enemigos de la transparencia. Con esos dineros tienen un sigilo de empresa privada, no siéndolo", asegura Botero.

La Federación explica que los balances del Fondo están disponibles para cualquier colombiano en la Contraloría. Pero, además, señala que el déficit de caja es malintencionado. Siempre ocurre a final del año por la compra de la cosecha, pero se convierte en superávit para el Fondo cuando ese café se vende más adelante.

El próximo round

La pelea tiene más frentes. Asoexport argumenta que la Federación es a la vez competidor y regulador. Se quejan de que los exportadores les deben informar sus ventas y sienten que el gremio de productores podría sacarle partido comercial a esos datos.

La Federación desestima el comentario. Aclara que, en efecto, administra un sistema en el que los vendedores registran sus negocios, pero lo usa como un mecanismo para defender la prima del café colombiano. Si un exportador incumple sus entregas, le suspenden el registro y de esa forma mantienen la seriedad en los despachos, que son el fundamento de la prima. "A los exportadores privados la prima no les importa. Hacen su utilidad con cualquier precio. A nosotros nos incumbe, porque trabajamos por el ingreso de los productores", reiteró el vocero. Agrega que la información de ventas no es tan misteriosa. "Se pueden conseguir en la Dian o en las publicaciones de sobordos. Las conoce todo el mundo", dijo el vocero.

Aunque en esto parece tener razón Fedecafé, quizás haya espacio para mejorar la regulación cafetera. El presidente de Asoexport, Jorge Humberto Botero, considera que buena parte de ella no tiene sentido. "Está hecha para el contexto en que el café era el eje de la economía y el principal producto de exportación. Hoy, la necesidad de regulación es prácticamente nula. El café solo pesa 0,7% en el PIB", dijo. Sugiere que debería tener la misma intensidad regulatoria que el banano o el ganado.

La primera discusión en este aspecto se presentará en pocos días. La contribución cafetera dejaría de ser una suma fija de US$0,06 y se convertiría en un porcentaje cercano al 5% del precio internacional como lo propone el presidente Santos. El Fondo Nacional del Café recibiría toda la contribución, siempre que el precio internacional no supere US$1,50. Por encima de este monto, los recursos adicionales recaudados se destinarían a la constitución de un fondo de estabilización para enfrentar bajas de precios.

En ese momento vendrá otra pelea, en la que Asoexport argumentará que un fondo de ese tipo no conseguirá el dinero suficiente para aislar a los productores de una caída de precios como las de los últimos años y porque, incluso si lo lograra, insensibilizaría a los productores frente a las señales del mercado. Sin importar el desenlace de ese round, el valor del premio para el combate está claro en ambas esquinas: más de $400.000 millones.

Ojalá de todo esto salga algo que sirva a la eficiencia y transparencia del mercado. Eso sí, sin desamparar a las 400.000 familias de caficultores.

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