Un balance positivo

| 3/21/2003 12:00:00 AM

Un balance positivo

Pese a la caída de las exportaciones y al golpe de la devaluación, los resultados de 2002 son buenos, gracias a las importantes mejoras en eficiencia. Para este año hay grandes retos.

La crisis fue la primera señal de alerta. Los empresarios descubrieron que su única salida era apretarse el cinturón y buscar eficiencias. Aunque al principio se pensó que esta situación podría ser temporal, adquirió una dinámica con la que empezó una nueva etapa en el mundo empresarial colombiano. La eficiencia se volvió una forma de vida y, con ella, las empresas del país han logrado sobrevivir en un entorno difícil. El año pasado, mientras la economía creció un débil 1,6%, las empresas inscritas en la bolsa mejoraron en 39% su eficiencia operacional. Gracias a ello, durante 2002, pudieron mitigar el impacto de la devaluación, la caída del mercado venezolano y el estancamiento de la economía estadounidense que redujo sus utilidades en 10%.

Para este año, las perspectivas son moderadamente optimistas. Nacional de Chocolates, por ejemplo, proyecta aumentar sus utilidades en 15%, mientras que otras empresas como Carulla Vivero e ISA proyectan un crecimiento en ventas de 7% y 9%, respectivamente. Las empresas están tomando medidas contundentes para cubrirse ante los riesgos externos y están concentrándose en diversificar hacia otros mercados. Así mismo, aunque no esperan grandes crecimientos, continúan apostándole a un aumento en el mercado, producto del impulso que darán a sus estrategias de mercadeo. Las mejoras en eficiencia y el ritmo de inversión continuarán siendo una constante.

Dinero analizó los resultados del año pasado para las empresas del sector real que reportan sistemáticamente sus cifras la Superintendencia de Valores, excluyendo del cálculo a las sociedades inversoras. Aunque el tamaño de la muestra no es muy representativo, contiene información reveladora sobre las tendencias. El balance: las ventas y la eficiencia mejoraron pero el impacto de las presiones externas fue mayor y, al final, las utilidades cayeron.



El aumento en las ventas

Durante 2002, los ingresos de las empresas del sector real inscritas en bolsa aumentaron más de 7%. El resultado sorprende, si se tiene en cuenta que las exportaciones totales del país cayeron 7% y nadie fue ajeno a la conmoción en algunos mercados internacionales. Solo el efecto de la caída en el mercado venezolano redujo las exportaciones colombianas a ese país en 35,4% el año pasado.

Para empresas como la Nacional de Chocolates, por ejemplo, las exportaciones cayeron cerca de 9% frente a 2001, debido en buena medida a un decrecimiento del 30% en las exportaciones a Venezuela. Otras, como Noel, experimentaron una caída en exportaciones de cerca del 40% en el vecino país.

El mercado nacional, sin embargo, sacó la cara y logró jalonar el crecimiento de los ingresos de las empresas inscritas en bolsa. De las 103 empresas de la muestra, el 73% aumentó sus ingresos. Mientras que las ventas nacionales de la muestra crecieron 8%, las ventas al exterior cayeron 6%.

Buena parte de este comportamiento en el mercado interno, según las empresas, se debe a un cambio en el desarrollo de estrategias de mercadeo más enfocadas en las necesidades del consumidor colombiano. "Para nosotros, ahora es una prioridad acercarnos y conocer el mercado. Escuchamos al consumidor y fabricamos productos que se adapten a sus necesidades a precios razonables", afirma Ricardo Obregón, presidente de Bavaria, que el año pasado invirtió cerca de $5.000 millones en investigaciones de mercado y este año espera lanzar siete productos nuevos al mercado.

La Alianza SUMMA, entretanto, también le apostó al consumidor aumentando su portafolio de productos con el lanzamiento de nuevas rutas y el incremento en el número de frecuencias de vuelo nacionales e internacionales. Otras empresas también hicieron lo mismo con estrategias que les permitieron acceder a nuevos mercados. Carulla Vivero, por ejemplo, el año pasado creció en ventas 13%, gracias a la apertura de nuevos almacenes.

Las empresas del país siguen entendiendo la importancia de atender las necesidades del consumidor y ofrecerle productos que se acerquen a sus intereses. Por esto, 2003 será un año de nuevos productos en el mercado, patrocinio de eventos, el refuerzo de sus investigaciones de mercado y la generación de nuevas unidades de negocio. Todo con el ánimo de seguir estimulando un mercado difícil.

Así mismo, las empresas buscan desarrollar nuevos mercados internacionales con el propósito de estimular sus exportaciones y crecer nuevamente sus ingresos internacionales. Para este propósito, mercados como los de la Región Andina, Centroamérica y el Caribe se han vuelto estratégicos. "Noel vendió cerca de US$9,7 millones a los mercados de Estados Unidos y Puerto Rico el año pasado. Este año, seguiremos trabajando en la búsqueda de mercados externos en la zona ATPA y del Caribe que complementarán el mercado venezolano", afirma Carlos Mario Giraldo, presidente de la empresa.



Hacia una mayor eficiencia

Si bien la demanda repuntó en 2002, los resultados de las empresas que listan en bolsa reflejan el considerable aumento de su eficiencia. Las empresas de esta muestra llevan tres años consecutivos aumentando sus utilidades operacionales. La reducción en costos y las mejoras en los procesos de producción, logística y administración fueron una constante en 2002. Empresas como ETB, por ejemplo, se ajustaron el cinturón. La compañía racionalizó sus gastos en contratación y estudios en 37%, los servicios de comunicaciones y transporte en 20% y la publicidad en 10%. ISA, entretanto, logró que sus costos decrecieran cerca del 3%.

Otras empresas, como Cemento Argos, también hicieron lo suyo. "En todas las plantas avanzaron procesos de optimización con el esfuerzo coordinado de un capacitado grupo técnico, conformado por personal de todas las fábricas, que busca una mayor coordinación de las operaciones y captura de sinergias", afirma Germán Botero, gerente general Cementos El Cairo, filial de Argos.

Bavaria, que emprendió un proceso de consolidación, modernización y cierre de algunas de sus plantas, logró que sus costos en dólares por hectolitro decrecieran considerablemente en solo 2 años. Mientras que en 2000 estos costos ascendían a US$17,9 por hectolitro, para 2002 alcanzaron los US$11,9 por hectolitro. Así, Bavaria se ha consolidado como el productor de cerveza con los mejores índices de eficiencia en América Latina y sus ahorros ascendieron a US$42 millones por esta mejoría.

De cara a procesos como el ALCA, las empresas han encontrado que la eficiencia ya no es solo una ventaja. Hoy, por el contrario, es una necesidad y solo garantizándola podrán mantenerse en un mercado internacionalizado que cada vez enfrenta una competencia más feroz. De ahí que los planes en busca de mayor eficiencia mantengan continuidad. "Seguiremos con la próxima etapa de nuestro programa de mejoramiento. El enfoque principal será escalar en tecnología con sistemas de medición y reducción de defectos en procesos para ofrecer productos y servicios de mejor calidad, más rápido y a un costo más bajo que la competencia", afirma Darío Arango, vicepresidente de BellSouth.

La Alianza Summa también hará lo mismo. "Nuestro empeño estará en el desarrollo de un completo plan de reestructuración, apoyado en la maximización de sinergias, un estricto control a los costos y gastos, y la simplificación de procesos, entre otros", afirma un vocero de la Alianza que este año invertirá cerca de US$4,5 millones en sistemas para la mejora de su productividad.

Y Carulla Vivero también invertirá en su eficiencia. "Nuestras inversiones ascenderán a $80.000 millones este año. Aplicaremos nuevos modelos de data mining y herramientas de análisis de gestión, entre otros", afirma Samuel Azout, presidente de la cadena.



Por un menor riesgo

Este año, además, las empresas no están dispuestas a dejarse sorprender por las fluctuaciones en los mercados internacionales. Por ello, están buscando herramientas de cobertura. El año pasado les dio una dura lección pues con una devaluación de 25%, muchas vieron sus pasivos y los costos de su materia prima crecer como espuma. "Nuestros resultados operativos fueron excelentes, aumentamos en un 10% las ventas pero la evolución de la tasa de cambio nos golpeó fuertemente", afirma Javier Gutiérrez, presidente de ISA, que por la diferencia en cambio recibió un impacto de $170.000 millones. BellSouth, por ejemplo, a pesar de registrar utilidades operacionales de $12.500 millones, terminó el año con pérdidas de $404.400 millones, de las cuales más del 70% se explica por la devaluación que afectó considerablemente sus pasivos en dólares.

Los planes de contingencia contemplan actividades como la reestructuración de pasivos en dólares. En las empresas de la muestra se evidencia una clara recomposición la deuda. ISA, por ejemplo, concretó una operación swap para canjear su deuda a finales del año pasado, con lo cual cubrió cerca de US$44 millones de uno de sus créditos.

Al final, el balance del 2002 para las empresas del sector real inscritas en bolsa es positivo, si se tienen en cuenta todas las adversidades que tuvieron que pasar. Hoy, las empresas están más preparadas para enfrentar un entorno empresarial difícil. Con la consolidación de mayores eficiencias, la cobertura de algunos de sus riesgos y el impulso que se dará al mercado por medio de estrategias de mercadeo, el 2003 se ve con optimismo. Aún falta un buen camino por recorrer, pero lo importante es que ya se ha creado conciencia en torno a la inminente necesidad de ser competitivos si queremos sobrevivir en el largo plazo.
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