| 3/4/2005 12:00:00 AM

Un año muy bueno, pero.

Las exportaciones en 2004 alcanzaron la cifra más alta en la historia del país. El reto es consolidarlas.

El año pasado, las exportaciones de Sofasa crecieron 700%. Tras la crisis de Venezuela en 2003, esta ensambladora nacional recuperó su presencia en ese mercado y fortaleció su estrategia externa.

De hecho, en 2004, vendió en Venezuela 9.800 unidades y exportó otras 3.300 a Ecuador. De su facturación -US$483 millones-, el 33% correspondió a ventas en el exterior. El comportamiento de Sofasa no fue ajeno al de las exportaciones colombianas que el año pasado lograron una cifra histórica. A noviembre, crecieron 25% y la cifra de ventas fue de US$14.937 millones, por lo que se estima que al cierre del año superen los US$16.500 millones.

Sin embargo, este crecimiento tiene que enfrentar varios desafíos. El más importante, la concentración. Estados Unidos, Venezuela y Ecuador representan el 56% de las exportaciones colombianas y ellos, por sí mismos, en algunos casos generan incertidumbre. Por una parte, las crisis políticas, como la que estalló entre Colombia y Venezuela a principios de este año y puso en riesgo el comercio bilateral; y, por otra, que países como China pueden desplazar algunas ventas colombianas.

"Estamos conscientes de la necesidad de diversificar mercados. Si queremos estar más allá de la Comunidad Andina, tenemos que ser más competitivos. Concentrarse en un solo mercado representa riesgos", explica Luis Fernando Peláez, presidente de Sofasa.



Las buenas cifras y los retos

Según el análisis de Proexport, el período enero-noviembre de 2004 "se ubica como el mejor en exportaciones en la historia del país. Es una buena noticia, porque el sector exportador se consolida como uno de los grandes jalonadores de la economía nacional al aportar el 20% del PIB", dice Luis Guillermo Plata, presidente de la entidad. Uno de los grandes impulsores de este crecimiento fue el mercado venezolano al que las ventas colombianas aumentaron en casi 138%.

Sin embargo, sostener este crecimiento será uno de los mayores retos para el sector exportador colombiano. ¿Por qué? En los tres principales mercados de destino hay amenazas que los empresarios colombianos tendrán que sortear.

Aunque las exportaciones colombianas a Estados Unidos no alcanzan a ser el 0,1% de las importaciones de ese país, cualquier cambio en el mercado podría afectar nuestro portafolio exportador. Por ejemplo, en el caso de las confecciones. Este sector exportó el año pasado a Estados Unidos, US$490 millones, una de las cifras más altas en la historia reciente del sector. Sin embargo, Colombia es apenas el proveedor número 31 de confecciones a Estados Unidos. El potencial que se abre allí se ve hoy amenazado por la eliminación de las cuotas a los países asiáticos. "En las confecciones, China va a golpear a países como México y a los centroamericanos, porque ellos tienen un alto porcentaje de participación en ese mercado, pero si nos descuidamos podemos salir lastimados", afirma Plata. La oportunidad para Colombia está en producir pequeños volúmenes de alta rotación y moda, pero debe ser más eficiente en logística y transporte.

Según un comprador estadounidense, mientras llevar un pedido de ropa de Shangai a Columbus, Ohio, dura 20 días, hacerlo desde Cartagena representa 16 días. Los envíos desde China son diarios, la inspección es limitada y no hay sobrecostos de seguridad, en tanto que desde Cartagena, el servicio es solo dos veces por semana y se generan sobrecostos en seguridad e inspección. "Desde Shangai, se toman apenas 4 días más que desde Colombia, teniendo en cuenta que Shangai está 4 veces más lejos", asegura.

A su vez, Venezuela, reconocido como el mercado más importante de los productos no tradicionales de Colombia, es una incógnita. Aunque se superaron las diferencias políticas con el vecino país y el comercio volvió por su cauce, aún persiste la preocupación por la cercanía ideológica del presidente Chávez con países que pueden ofrecer productos similares a los que de Colombia. China -otra vez- y Brasil son hoy prioritarios para Venezuela. Por ejemplo, el gobierno venezolano está analizando las propuestas de China para proveer 100.000 viviendas, cuya construcción empezará en agosto y terminará un año después.

Por su parte, la inquietud frente a Ecuador es su fragilidad económica y la crisis política interna. Después de la dolarización en 1998, el país mantiene una inflación alta en dólares y está vigente la preocupación de que la crisis se repita.

Además, la preocupación por la revaluación sigue vigente. De acuerdo con el informe de Proexport y basados en análisis de Asobancaria, "las perspectivas de evolución para el mercado cambiario en 2005 indican que a pesar del episodio revaluacionista experimentado durante 2004, la tasa de cambio real continuará siendo favorable y podrá llegar a registrarse una devaluación nominal cercana al 4%".



Cómo enfrentarlo

Aunque factores externos a la operación de las empresas influyen en su competitividad, hay mucho por hacer para enfrentar los riesgos. Los caminos para hacerles frente a estos desafíos podrían resumirse en tres. Primero, atraer inversión extranjera. La definición y firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos posiblemente abrirá la puerta en este sentido.

Mientras estas decisiones se toman y el ambiente de confianza en el país se fortalece, es necesario abordar el segundo punto: mejorar la competitividad y productividad de las empresas, en procesos y logística, formando y haciendo parte de cadenas productivas; desarrollando productos innovadores y diversificando mercados. Sofasa avanza en varios aspectos: elevar su sistema industrial; mejorar la eficiencia en su logística, entendiendo que 'hay que dejar de producir para vender y hay que producir lo que está vendido'; trabajar con proveedores locales; y mejorar la interacción con el cliente final.

Por su parte, empresas como Acesco tienen en su sistema logístico una de sus mayores ventajas competitivas. Gracias a su ubicación en Barranquilla, a la naviera Navesco -donde tiene inversión- y a las plantas fuera del país como la de Puerto Rico, ha capitalizado los altos precios internacionales del acero y creció el 64% de sus ventas en el exterior, al pasar de US$34 millones en 2003 a US$53 millones el año pasado. "En el caso de Venezuela y su acercamiento con China, hay que buscar elementos diferenciadores, como las eficiencias logísticas", explica Carlos Zuluaga, presidente de Acesco.

Y tercero, montar operaciones fuera del país, para estar cerca del cliente final y conocer las necesidades del mercado. Sempertex tiene presencia en más de 50 países y ahora le apunta, con sus globos, a llegar al mercado chino con distribución local, el montaje de una planta de impresión de globos publicitarios; y la alianza estratégica con un productor local, donde la empresa colombiana tendrá el 25% de la participación en ella, a cambio de su know how y sus redes de distribución. Por su parte, Cemento Argos exportó US$100 millones el año pasado y en 2005 espera llegar a US$150 millones. En Estados Unidos esta cementera cuenta con tres instalaciones portuarias y busca integrarse verticalmente con industrias como las compañías de mezclas de concreto.

La decisión de exportar ya no es optativa. La mejor definición la da Carlos Zuluaga, de Acesco: "El mercado de exportación es vital para nosotros. Cuando se exporta, lo tiene que hacer con precios altos o con precios bajos, con devaluación o con revaluación, porque ya las ventas en el exterior son un elemento muy importante del portafolio de ingresos. Ya no es una opción, sino una necesidad", puntualiza.
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