| 7/2/1999 12:00:00 AM

TV or not TV?

¿Está haciendo crisis el modelo de canales privados de televisión, regionales, locales, por suscripción y satelital?

Lo que posiblemente viene en la industria de la televisión es una transformación tan grande como la que se produjo hace un año cuando aparecieron los canales privados. La evolución de la pauta publicitaria y el tamaño de la inversión y los costos en que están montados los canales privados está lanzando una señal muy clara de que el modelo de televisión adoptado en Colombia no está siendo viable ni en el corto ni en el mediano plazo. El tamaño de la economía colombiana no alcanza para que quepan 4 canales nacionales, 8 regionales, 2 locales, operadores de cable, televisión satelital y un sinnúmero de empresas de parabólicas legales e ilegales. En ese complejo panorama de competencia por las audiencias, subsistir está resultando muy difícil.



Las cuentas de la televisión nacional no están dando. Los ingresos publicitarios no pasarán este año de los $336.000 millones frente a los costos totales de operación de los canales nacionales que fácilmente van a superar los $600.000 millones. Lo peor es que ese déficit de $274.000 millones va a mantenerse en pesos corrientes durante los próximos seis años, si no se hace un replanteamiento general del modelo de televisión y, sobre todo, del esquema de negocio adoptado por los empresarios de la televisión colombiana. Y de mantenerse la situación actual, el tamaño del valor destruido en pesos de hoy, de acuerdo con estimaciones de Dinero, llegaría a $1 billón, un poco más de medio punto del PIB.



Esta situación indicaría que se avecina una reestructuración total del modelo de televisión. Tanto los empresarios como el Gobierno van a tener que ser muy creativos para encontrar alternativas de negocio que permitan la subsistencia de la industria de televisión. Posiblemente surgirán fusiones entre canales regionales, varios productores de televisión tendrán que salirse del mercado para que se queden sólo los más eficientes, las estructuras de costos van a tener que cambiar y esto implica, por ejemplo, el fin del boom de los salarios del talento nacional. En general, los canales se verán obligados revisar sus esquemas actuales.



Y más que una reducción en el valor de la licencia o en las tarifas que pagan por los espacios, tienen que modificar sus costos de programación y el modelo de financiamiento con exceso de deuda que drenará de los canales privados cerca de $100.000 millones en el 99, lo que representa el 74% de sus ingresos, un nivel que hace inviable cualquier modelo de negocio, aun en épocas de boom económico. Muy posiblemente se van a producir alianzas con jugadores internacionales que capitalicen el negocio y, de hecho, tanto los empresarios privados como los de los canales públicos están solicitando que se permita la entrada de socios extranjeros con la opción de controlar más del 15% (restricción actual). Hoy por hoy, el grupo Cisneros tiene el 15% del Canal Caracol y se cree que el grupo Ardila está buscando un aliado como TV Azteca o el grupo Televisa de México para el canal RCN.



Otro punto de fondo es que los empresarios del show business colombiano están encerrados en el mercado local y se pelean una torta publicitaria limitada, mientras la economía global está lanzando señales opuestas: en la televisión también importan el tamaño, las economías de escala, la posibilidad de sacarle mayor millaje al contenido local y a la distribución.

Sin pretender ser un Disney Company o News Corp (Fox), las empresas locales deberían empezar a pensar en que el negocio es de entretenimiento y que las posibilidades de ingresos no se acaban en la torta publicitaria local.



Un plan de negocios en revisión



El gran problema que está enfrentando la industria es que el plan de negocios, que llevó a los privados a entrar como operadores de canales, no se está cumpliendo y la rentabilidad de quienes controlan los canales Uno y A se ha deteriorado considerablemente, al punto que el negocio podría empezar a ser no viable.



Los estudios iniciales se basaron en una economía que mantenía un ritmo de crecimiento del PIB del 4,5% en promedio y que los ingresos publicitarios crecían a una tasa 40% superior a la de la economía.



Además, los empresarios de la televisión esperaban que el tamaño de la inversión publicitaria aumentara como resultado de la mayor oferta y de que la televisión llegaría a ser accesible para pequeñas y medianas empresas que nunca habían pautado en televisión. Estos supuestos, un año después de iniciado el modelo de los canales privados, no se han cumplido. Por el contrario, el tamaño de la inversión publicitaria ha decrecido en términos reales. El año pasado, la inversión creció sólo 7,0%, lo que representó una caída en términos reales del 8,3%. Y para el 99, la situación podría ser aún peor, si se tiene en cuenta que este año la economía en su conjunto se ha contraído de manera significativa (una caída real estimada del 1,1% en todo el año 99).



"De repente lo que ha ocurrido es que la televisión colombiana estuvo anquilosada durante 35 años (desde su creación hasta los años 90) y de repente inició un cambio tan acelerado que todavía no hemos podido digerir", dice Jorge Hernández, presidente de la Comisión Nacional de Televisión, CNTV.



¿Quién se equivocó en el planteamiento de un modelo de canales privados y públicos? ¿Los empresarios? ¿La Comisión? En realidad, la responsabilidad es compartida. La CNTV puso sobre la mesa unas condiciones de operación y un valor de licencias, que los empresarios incorporaron en sus modelos y asumieron el riesgo de entrar en el negocio bajo esos supuestos. Sin embargo, nadie proyecta un negocio asumiendo que la economía va a entrar en recesión. En ese escenario, nada es viable. Ni es posible prever con facilidad los sobresaltos del dólar, que están encareciendo el abultado financiamiento en dólares de los canales Caracol y RCN.



"De todas maneras, el país se metió en un modelo de televisión que desde el punto de vista de pluralidad informativa y oferta de entretenimiento ha sido exitoso y ha beneficiado al público y tenemos que buscar la forma de hacerlo viable", dice Claudia de Francisco, ministra de Comunicaciones.



Las propuestas



En las últimas semanas han surgido diferentes propuestas de viabilización del modelo y todas ellas apuntan a una reducción de los costos de operación de los canales, pero varias de ellas con cargo a los ingresos de la CNTV. Los canales privados han estado en conversaciones con la CNTV con el objeto de buscar una reducción en el valor de la licencia que hoy consideran demasiado costosa. Caracol y RCN pagaron US$95 millones por el derecho a la operación del canal por 10 años y el pago de la licencia y la amortización de la misma en el estado de resultados está afectando el P y G más de lo que se esperaba, en parte porque nadie avizoraba una recesión. Los canales públicos, por su parte, han solicitado plazos para pagar las tarifas por el arrendamiento de espacios, que valen $49.000 millones este año, y la eliminación de los $18.000 millones que pagan a Inravisión por concepto de la transmisión de los comerciales. Estos costos, denominados VTR, corren por cuenta de los anunciantes y, si se eliminaran, contribuirían a aumentar la inversión en publicidad para toda la industria en su conjunto.



También está en discusión la posibilidad de apagar los canales en las mañanas para reducir el costo de la programación, durante una parte del día en la que la pauta publicitaria no es representativa.



La magnitud de las cifras de gastos de la televisión está demostrando que los paliativos que se puedan obtener mediante reducción en las tarifas de espacios, o en las licencias que pagaron por los canales no van a ser muy representativos ni generarán un cambio de fondo que permita viabilizar la televisión como industria en el mediano plazo.



"No tenemos otra alternativa diferente a revisar los costos a los cuales estamos produciendo televisión y esto necesariamente va a ir en contra de la calidad", cree Carlos Mejía, el principal comercializador del Canal A y de otros canales locales y regionales.



Como cualquier negocio, el de la televisión tendrá que ajustarse a los ingresos reales en términos de inversión publicitaria. "La pregunta no es si todos los canales son viables o no. El problema es a qué costo logramos que sean viables y cuál es la estrategia para que puedan subsistir en ese escenario", cree Gabriel Vallejo, gerente de Canal Capital, que decidió irse por una estrategia de bajo costo y jugar en nichos muy específicos de mercado.



Todo indica que no son sostenibles 4 ó 5 telenovelas de $30 millones por capítulo ni noticieros de $20 ó $30 millones por emisión. "Vamos a tener que concentrar los costos mucho más en los horarios en los que es verdaderamente rentable y, sobre todo, aumentar la eficiencia del costo de cada punto de rating. Por ejemplo, un noticiero que marca 7 puntos de rating y que cuesta $2 millones es muy eficiente, pero uno que marca 15 puntos y cuesta $20 a $30 millones no lo es tanto", dice Carlos Mejía.



Otra estrategia, en la que tendrán que volverse más agresivos los canales, es la venta de sus productos en los mercados externos. Hoy por hoy, Caracol percibe el 5% de sus ingresos de las exportaciones, pero aspira a que en la medida en que la librería de contenidos crezca, los ingresos por estos conceptos podrían llegar al 10%. Los ingresos por exportaciones de Televisa, por ejemplo, representan el 20% de las ventas totales de esa empresa mexicana.



El panorama no es fácil. Lograr la viabilidad de 14 canales nacionales, locales y regionales no resultará fácil en medio de una recesión. Pero mientras la economía se recupera y con ella la inversión publicitaria, los canales no tendrán otra alternativa que revisar todas sus estructuras de financiamiento y de costos, de otra manera no podrán subsistir.



Posibles escenarios



Lo que está ocurriendo con la industria de la televisión colombiana lleva a pensar en dos escenarios posibles de desarrollo del modelo:



1 En el curso de los próximos dos años podrían desaparecer dos canales nacionales, si no se toman medidas drásticas en el control de costos y la búsqueda de nuevos mercados. Pero esta opción tendría cuestionamientos políticos: ¿en manos de quién quedarían los canales que sobrevivan? Los regionales pasarán de 8 a sólo 4 ó 5 grandes canales. Podrían desaparecer Telecafé, Teleislas y Teleoriente.
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