| 3/20/2014 5:00:00 AM

Nos dejó el tren

El oscuro panorama de movilidad que vive Bogotá podría tener una esperanza si se concreta un proyecto de tren eléctrico.

Lo peor en Bogotá no es que se presenten todos los días cierres, bloqueos y protestas por el caos en la movilidad; lo lamentable es que las soluciones prácticas y eficientes siempre han estado al alcance de la mano de las autoridades, pero nadie ha sido capaz de sacarlas adelante. Una de esas salidas empezó a tomar forma y podría concretarse en los próximos días si los gobiernos nacional, departamental y distrital finalmente se ponen de acuerdo.

Se trata de un proyecto de tren eléctrico liderado por las firmas europeas Vossloh AG y Torrescamara. La iniciativa de estas dos empresas prevé la construcción de dos corredores férreos que partirían de la Estación de la Sabana, en el centro de Bogotá, recorrerían buena parte de la ciudad para luego llegar a los municipios de Facatativá y Soacha. Una solución férrea de este tipo, cuya construcción no tardaría más de 4 años, aliviaría buena parte de los graves congestionamientos que hoy tiene la ciudad.

El rumbo de este proyecto se definirá el próximo 30 de mayo, fecha fijada por la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para que el consorcio entregue los estudios de factibilidad. Ese día el consorcio le dirá al Gobierno si los números, cifras y tarifas analizadas hacen viable del proyecto.

Como se corre el riesgo de que los empresarios se echen para atrás, el gobierno nacional tiene lista una alternativa para que la iniciativa no se quede en simples renders o presentaciones de power point.

“Si estas dos empresas nos dicen el próximo 30 de mayo que el proyecto no es viable financieramente, el gobierno nacional ya tomó la decisión de comprar los estudios que se hayan hecho hasta la fecha y abrir una licitación pública de manera inmediata. No hacer estas obras sería una locura en las actuales circunstancias”, explicó a Dinero el presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade.

Este tipo de decisiones no se habrían tomado con tanto afán hace uno o dos años, cuando la situación de transporte, aunque complicada no era tan grave. Los bogotanos, y en especial los empresarios de la ciudad, tienen cada vez más claro que si no definen soluciones rápidamente, habrá un punto de no retorno en la economía de la principal ciudad del país.

Aunque estas dos líneas férreas no van a solucionar todos los problemas de movilidad en la ciudad, sí ayudarán a mejorar los tiempos de viaje y desplazamientos de cientos de miles de personas. El primer trazado está proyectado entre el municipio de Soacha y la Estación de la Sabana, incluye 18 estaciones en 18 kilómetros de recorrido y permitiría cubrir este recorrido en 40 minutos. La otra línea irá de la Estación de la Sabana a Facatativá, pasando por los municipios de Madrid y Funza. Esta ruta férrea tendría 17 estaciones en un trayecto de 42 kilómetros. El consorcio europeo evalúa la inclusión de un pequeño tramo que partiría de la localidad de Fontibón para conectar con el Aeropuerto El Dorado.

A diferencia de otros proyectos como el metro pesado y la troncal de Transmilenio por la Avenida Boyacá, cada corredor utilizaría la actual red férrea abandonada, por lo que no sería necesaria la compra masiva de predios. El mayor costo será la construcción de pasos a desnivel en los cruces viales de mayor tráfico, ese tipo de estudios son los que están ultimando las dos empresas europeas. Cada línea férrea tiene un costo aproximado de $800.000 millones.

A Zipaquirá también

Aunque no está tan avanzado como el proyecto de Vossloh y Torrescamara, una iniciativa de un consorcio liderado por 25 empresas colombianas prevé también la construcción de un tren eléctrico entre Bogotá y Zipaquirá.

Este proyecto, que ya fue presentado tanto al gobierno nacional como al distrital, prevé la adecuación del actual tendido férreo, la construcción de estaciones y la operación de 15 trenes eléctricos.

Un punto positivo es que algunas de las 25 empresas que integran el consorcio son las mismas compañías de transporte intermunicipal que hoy prestan el servicio en la Sabana de Bogotá. Es el caso de Flota Águila, Coflonorte, Autoboy, Flota Reina, entre otras y cuyos buses entrarían a operar como alimentadores de pasajeros en las estaciones.

Si la línea de tren eléctrico entrara a operar mañana, aliviaría el volumen de tráfico en la Autopista Norte, Avenida Caracas y Calle 80. Para el tema de la operación y la integración con el sistema Transmilenio, el consorcio negocia un acuerdo de asesoría con el Metro de Medellín.

La decisión del gobierno nacional de construir estos proyectos es positiva. Sin embargo, falta camino por recorrer, sobre todo por la incertidumbre institucional generada en la Alcaldía Mayor de Bogotá.

Una demostración de que las cosas sí se pueden hacer la dio la Universidad Nueva Granada, cuyos directivos negociaron con los operadores del vetusto tren de la Sabana para movilizar estudiantes. El acuerdo ha permitido miles de viajes utilizando las estaciones en la Calle 26 y Usaquén en dos recorridos diarios.

Si los estudios están casi listos, el interés del sector privado es grande y la línea férrea está disponible, ¿por qué diablos no empiezan?.
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