| 2/16/2007 12:00:00 AM

Trasteo empresarial

Desde hace 3 años, los municipios y ciudades pequeñas del país están en una fuerte competencia para atraer inversión privada a sus localidades. Varias empresas han aceptado el reto.

El 15 de enero se convirtió en un día histórico para los trabajadores de Quaker en Cali, debido a la decisión de la compañía el año pasado de trasladar su planta de producción, con todo y gente, para el municipio de Facatativá, a una hora de Bogotá.

Grandes camiones cargados de maquinaria, equipos de oficina y materias primas realizaron el trasteo más grande de la empresa, que costó US$2 millones.

De los 103 empleados que había en Cali solo 32 decidieron apoyarla en el cambio de sede y están viviendo, algunos con sus familias, en un hotel en el Norte de Bogotá, mientras se organizan y se acostumbran a su nuevo estilo de vida. 15 personas más, que tenían diversos inconvenientes para el traslado, están a la espera del fallo de un juez para iniciar el trasteo, en tanto que las otras 56 personas prefirieron renunciar a sus puestos de trabajo porque no querían cambiar de ciudad.

Pero, ¿qué motivó a la empresa a dejar una de las más grandes ciudades del país para irse a un municipio de 106.000 habitantes? Es la pregunta que desde entonces ronda la mente de muchas personas. "La respuesta es sencilla, el 52% del consumo de avena está en el centro del país y los fletes para traerla desde Cali eran bastante onerosos", afirma Patricia Ceballos, vocera de Pricol Alimentos S.A., empresa que compró en 2002 a Quaker y sus marcas.

Facatativá fue elegida entre una lista de varias opciones, debido a factores como la existencia, hace más de 30 años, de una planta para producir harina precocida de maíz, propiedad de Alimentos Polar Colombia, una empresa del Grupo Polar de Venezuela, que también es dueño de Pricol; los beneficios económicos que ofrece el municipio para la operación industrial y las vías de acceso para el traslado del producto tanto a Bogotá como a las demás ciudades del país.

Lo que sucedió con Quaker es una tendencia que se viene dando en los últimos 3 años en todo el territorio nacional. Sin embargo, en Bogotá, el fenómeno es más evidente, debido a la escasez de terrenos para la construcción. María Isabel Silva, presidenta de la Lonja de Bogotá, dice que la ciudad se ha quedado sin suelo urbanizable, mientras que Allister Manjarrés, gerente de Raíz Servicios Corporativos S.A., opina que las grandes ciudades están saturadas y ya no responden a las necesidades de crecimiento de la industria. Un fenómeno que explica claramente lo que está sucediendo es que "cuando sale un edificio a la venta ya está prácticamente comercializado en su totalidad", dice Silva.

César Augusto Jaramillo, presidente de la fábrica de Calzado Jovical, cuenta que en 2004 trasladó su planta de Bogotá a Mosquera con la idea de reducir los costos operativos y logísticos. Siemens también tiene proyectos de trasteo este año y ya adquirió una planta en Cota para comenzar a construir una nueva sede, en la cual funcionará la división de metales, según lo confirmó la compañía.

En Cali, Medellín y Barranquilla, la situación es similar. Bavaria está construyendo su nueva cervecería en Yumbo, con una inversión de US$175 millones, la cual entrará en operación a finales de este año y reemplazará la actual producción de las instalaciones del centro de Cali que están cerca de cumplir 80 años de funcionamiento, pero no pueden ampliarse por las restricciones del Plan de Ordenamiento Territorial (POT). La Cámara de Comercio de Cali indicó que Postobón le siguió los pasos a Bavaria y también está construyendo un edificio en Yumbo para cambiarse de 'casa'.

En Medellín, el traslado es hacia Rionegro y Copacabana y en Barranquilla, los destinos atractivos son Soledad, Malambo, Galapa y Sabanagrande. Bayer, por ejemplo, movió su operación de Cartagena a Soledad.

Los municipios se visten de gala

El interés de las empresas por buscar nuevos espacios para el montaje de sus plantas y la expansión de sus negocios ha ido paralelo con la tendencia de la mayoría de municipios de ampliar sus inversiones en el embellecimiento de las calles, el mejoramiento de la infraestructura y las redes de servicio público, y de crear una serie de incentivos para atraer a los inversionistas (ver tabla).

Alfredo Caballero Villa, gerente del Parque Industrial Malambo, opina que este reciente interés de las empresas por mudarse a los municipios obedece a los atractivos tributarios y a que el costo de la tierra aún es más bajo que en las grandes ciudades.

Allister Manjarrés, de Raíz Servicios Corporativos S.A., agrega que la situación se debe también a la saturación en las grandes ciudades, porque si bien hace 15 años el suelo también era más económico en los municipios, estos no ofrecían los suficientes atractivos para la inversión y tampoco había el desarrollo vial y de infraestructura que tienen cuenta hoy.

Por ejemplo, Bavaria consideró de Yumbo la definición de su Plan de Ordenamiento Territorial (POT), la exención de ICA y predial por 10 años y la dotación de infraestructura, mientras que Calzado Jovical encontró que los arriendos son mucho más económicos. "En el sector de Montevideo en Bogotá se pagan entre $10 y $11 millones mensuales por una bodega de 1.000 m2 y en Mosquera se pagan en promedio $7 millones por 2.000 m2", afirma César Augusto Jaramillo, de Calzado Jovical.

Para ilustrar el crecimiento de Mosquera, Jaramillo cuenta que cuando llegó hace 3 años al municipio había 4 empresas cerca de la suya y hoy son más de 25 compañías "de azulejos, laminados, alimentos, en fin. Hay de todo", dice.

Uno de los pioneros en explorar los municipios fue Carlos Ardila Lülle con la construcción de Cervecería Leona en Tocancipá, empresa que hoy hace parte de Bavaria. Actualmente, el municipio es uno de los que concentra más operaciones industriales.

Para Miguel Cuadros, vicepresidente de Carulla Vivero, este auge de los municipios es positivo porque genera desarrollo en otros lugares del país que antes ni siquiera eran tenidos en cuenta. Sin embargo, en las grandes ciudades se reciben menos impuestos.

Comercio y vivienda

La tendencia de buscar espacios más grandes en los municipios está generando un dinamismo en el comercio y la construcción. La cadena de Almacenes Éxito ha invertido cerca de $100.000 millones en los últimos dos años para expandir sus operaciones a Facatativá, y Fusagasugá, en cercanías de Bogotá; a Rionegro cerca de Medellín, a Tuluá en el Valle y a Sincelejo.

Carrefour abrirá próximamente en Zipaquirá donde hará una inversión de $30.000 millones, igual a la que ha realizado en cada una de las tiendas de Chía, Soacha, Facatativá y Mosquera a pocas horas de la capital y en Pereira, Ibagué, Cúcuta y Tunja. Para la cadena francesa es importante el desarrollo de los municipios porque abre nuevas oportunidades al comercio. Considera que el compromiso de las administraciones locales debe ser ofrecer a los inversionistas condiciones integrales de desarrollo. Esto quiere decir que se deben otorgar un conjunto de beneficios y apoyos que aseguren la viabilidad de la empresa.

Carulla Vivero también le apuesta a competir en ciudades medianas y pequeñas. "Son por lo general motivadoras de las inversiones, mediante beneficios temporales que dan algunas veces de manera parcial y otras de manera total", dice Miguel Cuadros, quien también analiza la apertura de más supermercados Surtimax y Merquefácil en nuevos sectores alejados de las grandes ciudades.

La construcción de vivienda también es otro motor de desarrollo. La constructora Prodesa tiene proyectos en casi todos los municipios y según Camilo García, directivo de la compañía, hay una creciente demanda de vivienda, especialmente en estratos altos.

La Lonja de Bogotá reporta que en la actualidad se desarrollan cerca de 71 proyectos residenciales que oscilan entre $70 millones y $1.350 millones en Sopó, Briceño, Cajicá, Chía, La Calera, lo que para Germán Castro, gerente de Bienes y Mercadeo, es muy positivo porque permite llegar a más poblaciones con un mayor número de proyectos.

Los entendidos en el tema piensan que la avalancha de empresas, centros comerciales y de vivienda seguirá orientada hacia las afueras de las grandes ciudades por un buen período debido a que las empresas requieren seguir creciendo en infraestructura para aumentar la producción y aprovechar las oportunidades en mercados internacionales. El interrogante es ¿qué va a pasar con las grandes ciudades?
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