| 2/20/2009 12:00:00 AM

Tras la búsqueda de eficiencias

En marzo, Enka pondrá en funcionamiento una moderna planta de reciclaje de botellas de pet que utilizará como materia prima para la producción de fibras.

En medio de la desaceleración de la economía y la consiguiente caída del consumo, muchas empresas buscan oportunidades para desarrollar sus negocios y alcanzar mayores productividades que les permitan lograr una mejor posición en los mercados luego de la crisis.

Y las posibilidades pueden estar donde menos se piensa. El año pasado, Colombia consumió más de 60.000 toneladas de botellas de pet -material termoplástico utilizado en la fabricación de envases para aguas, jugos, gaseosas y aceites-. De ellas, apenas el 28% fueron recicladas; es decir más de 47.000 toneladas de pet están esparcidas en playas, bosques, mares, ríos, lagos y rellenos sanitarios generando un gran impacto ambiental, pues su proceso de degradación dura cerca de un siglo. Pero, además, se está desperdiciando una materia prima para industrias plásticas o del sector petroquímico.

En 1993, Enka de Colombia puso en funcionamiento una planta de reciclaje de pet en compañía de la Fundación Codesarrollo, que alcanza una capacidad de 2.800 toneladas al año de las cuales la mitad corresponde a botellas de pet y la otra a residuos de la compañía, que tiene diferentes frentes, desde fibras textiles, hasta lonas para llantas y redes para pesca.

Sin embargo, para la compañía era necesario complementar este esfuerzo. De esta manera, el año pasado empezó el desarrollo de un proyecto que le permitiera reciclar mayores volúmenes de envases pet, dado que la producción de estos viene en aumento y se estima que para el año 2025 se producirán 220.000 toneladas para el mercado colombiano. Le apostó a una mayor eficiencia y con un avanzado proceso tecnológico su objetivo se concentró en convertir esos envases en materia prima básica para la producción de fibras de alto valor agregado para sus productos textiles con destino al mercado local y de exportación, que, según la compañía, es pionero en Latinoamérica.

Con una inversión de US$5 millones en el próximo mes de marzo, Enka pondrá en funcionamiento una moderna planta de reciclaje que permitirá recuperar 9.000 toneladas al año de botellas de pet, convirtiéndola en el mayor reciclador de este material en el país.

El impacto para la compañía será significativo pues tendrá ahorros anuales superiores a los $2.500 millones y hace parte de su estrategia de disminución de costos y mayor productividad, que en medio de la caída del mercado, le ha permitido mantener indicadores financieros, como el Ebitda, con tendencias positivas (ver recuadro).

Pero no serán los únicos beneficios. Con esta nueva planta, Colombia incrementaría sus niveles de reciclaje de pet y pasaría de una tasa de 28% al 39%, quedando a niveles similares a los de Europa. Además, por un kilogramo de pet reciclado se conserva el equivalente a 1,1 galones de petróleo. Así, el proyecto permite un ahorro energético equivalente a 9,9 millones de galones de petróleo al año y reemplaza la compra de 9.000 toneladas anuales de materia prima de derivados del petróleo, según la compañía.

Sin embargo, uno de sus mayores impactos está representado en la generación de empleos, a través de redes de recolección de botellas, centros de acopio, transporte, suministro de materiales y repuestos y el proceso productivo.

"Para este proyecto, Enka requiere de 740 toneladas mensuales. ¿Se imagina la cantidad de gente que se requiere para alcanzar esta cifra si cada botella de pet pesa alrededor de 50 gramos? Hoy es difícil de cuantificar, pero es un ejército", dice Álvaro Hincapié, presidente de Enka.

¿Cuáles son los factores de éxito del proyecto? Por una parte, desarrollar una red de recolección a través de aliados estratégicos, como las cooperativas, para fidelizar e incentivar la recolección. Por otra, una participación activa del Gobierno con políticas que incentiven el proceso de reciclaje y el aprovechamiento de los sellos verdes. En se sentido, por ejemplo, la legislación de la Unión Europea en 2004 obligó a las empresas a que a 31 de diciembre del año pasado reciclaran el 60% en peso del desecho de empaque. Y en el caso de los sellos verdes, las fibras fabricadas con procesos de reciclaje son más valoradas por países como los europeos que pagan un sobreprecio de entre 5% y 10%, para lo que se requieren procesos de certificación que les permitan a las empresas que utilizan estas fibras contar con este valor diferencial.

"Estamos enterrando y desperdiciando una materia prima, que nos puede ayudar a generar empleo y reducir la contaminación. El mensaje no es solo económico sino social y ambiental y en Colombia tenemos decenas de materias primas que podemos reciclar", puntualiza Hincapié.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?