Transformación global

| 11/29/2002 12:00:00 AM

Transformación global

Las fuerzas del mercado harán que cada vez más las ensambladoras nacionales tiendan a la especialización en modelos en los cuales el país tienen ventajas.

Los movimientos de las cadenas productivas globales en el sector automotor están cambiando la estructura completa de este negocio. Las grandes tendencias mundiales están definidas. Hay un exceso global de capacidad instalada y los malos resultados financieros están llevando a la consolidación de las grandes empresas del sector. Los acuerdos internacionales de liberación comercial acelerarán esa tendencia. Nos dirigimos hacia un mundo en el que habrá menos marcas y los automóviles se producirán en escalas mayores, con una presión permanente para obtener menores costos y mayor productividad. ¿Cómo va a jugar Colombia en ese escenario?



Aunque en ese entorno muchos elementos pueden ser adversos, en Colombia las empresas de la cadena se están moviendo para mejorar sus capacidades y aprovechar las oportunidades que se presenten. Es de esperar que las ensambladoras colombianas de automóviles terminen especializándose en algunos modelos en los cuales el país tiene fortalezas. Cuáles modelos específicos es algo que se mantiene en secreto. "No sabemos qué van a hacer las ensambladoras", afirma un observador del sector. "Pero esas estrategias se definen en las casas matrices, y ellas sí saben lo que van a hacer". Por su parte, los productores de autopartes buscarán aumentar eficiencia para participar en las cadenas de abastecimiento internacionales.



La experiencia de los años recientes deja ver algunas tendencias sobre lo que vendrá. La caída de la demanda interna en Colombia se convirtió en un estímulo para las exportaciones. Las empresas aprovecharon las ventajas de la integración andina. Las marcas han tratado de reducir el número de modelos que cada planta produce y han tomado una mayor orientación hacia la exportación.



De no haber sido por las exportaciones, las ensambladoras no habrían soportado la crisis. En Colombia se vendieron alrededor de 120.000 vehículos anuales en promedio entre 1996 y 1998, el cual cayó a cerca de 60.000 unidades entre 1999 y 2001. La caída habría sido mayor sin las ventas externas, que crecieron un 582% entre 1999 y 2001, al llegar a 34.886 vehículos.



La tendencia también abarca las autopartes. Las exportaciones de este eslabón pasaron de US$171 millones en 1999 a US$581 millones el 2001. Este sector ha experimentado una profunda reestructuración. Con la crisis, muchas empresas evolucionaron hacia unos estándares de desempeño más altos que los del pasado. Han incorporado tecnología y procesos de gestión, calidad y logística, gracias a alianzas con los productores internacionales. "Colombia se destaca por su productividad en tecnologías blandas y manejo de calidad", afirma Juliana Rico, del Comité Automotor de la Andi. Hay un movimiento hacia la mayor incorporación de autopartes en la producción. Hoy, esta integración está alrededor del 28%, pero hay compañías como Sofasa que tienen planeado aumentarla hasta el 60%.



Hacia adelante, la volatilidad estará a la orden del día. Esta vendrá en parte por factores económicos, como lo ilustra la caída de más del 50% durante este año en el mercado venezolano. También ocurrirá por la vía de la apertura comercial, pues la creación del Area de Libre Comercio de las Américas traerá un mercado más integrado. La firma de un acuerdo bilateral sobre comercio de automotores entre Brasil y México a mediados de este año es una muestra clara de los enormes cambios que vendrán próximamente. Las fábricas que tienen producción en ambos países, como Volkswagen y Ford, ya empezaron a especializar las plantas, lo que les permitirá incrementar la productividad, y aumentará la presión competitiva en todo el hemisferio.



¿Qué estrategias puede seguir Colombia hacia el futuro? Si bien esto dependerá de las estrategias de las grandes ensambladoras mundiales y del resultado de las negociaciones comerciales, Colombia puede identificar sus oportunidades desde ahora. Es muy posible que las plantas colombianas tengan que especializarse en la producción de 1 ó 2 modelos para lograr los volúmenes y las productividades mínimos aceptables en el futuro. Esto demandará una mayor integración de la cadena y un creciente desarrollo de proveedores de alta capacidad tecnológica. Colombia también tiene fortalezas en vehículos de baja cilindrada y en segmentos comerciales, como colectivos y buses.



En suma, aunque la región andina es relativamente débil en el panorama hemisférico, en comparación con México y Brasil, puede encontrar un lugar en el reacomodamiento que viene en los mercados. La carrera que las empresas del sector han emprendido en busca de mayor productividad y competitividad, y la profundización del desarrollo de la industria de autopartes son las claves de su supervivencia en el futuro.







Oportunidades

Diversificación de mercados y especialización. Las ensambladoras colombianas han desarrollado fortalezas en vehículos pequeños, con cajas y suspensiones adaptadas para terrenos montañosos, y también en vehículos de carga. Estas líneas tienen mercados interesantes en Centro y Suramérica. Por su lado, los autopartistas pueden participar como proveedores en la cadena de producción internacional que se están desarrollando en las Américas.

TransMilenio. La aparición de este sistema generó oportunidades para compañías como Fanalca, Colmotores y Superpolo. En la medida en que este sistema se replique en ciudades como Barranquilla, Cali y Pereira y/o en otros países como Panamá, Venezuela y Perú, las oportunidades se multiplicarán.

Reposición en servicio público. Si el gobierno toma la decisión de recomponer este parque automotor, se generará una fuerte demanda.

Modificación de normas legales. La prohibición de la importación de vehículos y autopartes usados en Perú, hasta hace poco permitida, crea un enorme mercado potencial.



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